Cicerón

    Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), filósofo, político y literato romano, fue uno de los principales introductores de la cultura helenística en Roma, así como uno de los más decididos defensores de las instituciones republicanas clásicas.

    Nacido en el año 106 a.C. en Arpino, cerca de Roma (Imperio Romano, actual Italia), en una familia muy rica, disfrutó de una muy cuidada educación que se prolongó hasta que cumplió los 30 años. Recibió clases de derecho, retórica y filosofía en varias escuelas, aunque desde muy joven mostró una especial predisposición hacia la filosofía.

    Después de pasar varios años en Grecia terminando sus estudios, Cicerón volvió a Roma, donde inició una brillante y prometedora carrera política, que lo llevó a ocupar cargos de gran relevancia como los de cuestor, pretor urbano y, finalmente, cónsul. El pensador romano aprovechó todos estos cargos para hacer una brillante defensa de las instituciones políticas clásicas, frente a los ánimos reformistas de los movimientos populares. Sin embargo, la honestidad de la que hacía gala le valió la oposición de no pocos políticos importantes, como fue el caso del triunvirato formado por Julio César, Craso y Pompeyo.

    Posteriormente, Cicerón abandonó Roma para encargarse del gobierno de algunos territorios conquistados por el Imperio Romano en Asia menor; cuando volvió a Roma se encontró con la dictadura de César, que lo obligó a mantenerse en el anonimato político y dedicarse a sus obras literarias y filosóficas.

    Sin embargo, con la muerte de éste en el año 44 a.C., Cicerón volvió a irrumpir en la escena política mostrándose más crítico que nunca con los políticos que trataban de imponer una nueva dictadura. Convertido con el paso de los años en el valedor más brillante y conocido de la república clásica, Marco Aurelio, al instaurar una nueva dictadura, decidió capturarlo y ajusticiarlo. Cicerón murió asesinado cerca de Gaeta el 7 de diciembre del año 43 a.C.

    La producción de Cicerón fue muy amplia, ya que además de ser un brillante pensador también fue un orador muy ingenioso. Destaca de toda su obra los tratados filosóficos y religiosos Paradoxa y De la naturaleza de los dioses; la obra de carácter moral De los deberes; y los textos de carácter político incluidos en las Filípicas, De las leyes y De la república.

    En lo que se refiere a su pensamiento, se puede afirmar que marcó profundamente la historia de la política. Aunque fue un brillante defensor de la república clásica romana, también concebía la necesidad de contar con un político fuerte al frente del gobierno. Si bien es cierto que en ocasiones cayó en flagrantes contradicciones, sin embargo se cree que esto lo hizo con el fin de preservar la república de situaciones e ideas adversas.

    En un plano más filosófico, mantuvo ideas eclécticas, distintas y no coherentes, lo que probablemente se deba a que Cicerón era antes un brillante comentador que un autor que crease teorías propias. No en vano, se debe a Cicerón el conocimiento exhaustivo del pensamiento heleno en la Roma Imperial.

    Además, escribió numerosas obras acerca del arte de la retórica y la oratoria, ya que se trataba sin lugar a dudas de uno de los oradores más brillantes que jamás existió en Roma.

    Cicerón se convirtió de esta manera en una referencia obligada en el estudio de la antigüedad clásica, ya que sus textos recogen no sólo las ideas más características de su forma de entender el Imperio, sino también referencias a obras y personajes fundamentales en la historia de Occidente.