Cleopatra

    Fresco que representa la muerte de Cleopatra.

    Cleopatra VII (Kleopatra Thea Philopator, 69-30 a.C.), reina de Egipto. Mujer ambiciosa y de fuerte carácter, luchó para conseguir un Egipto más próspero en una época dominada por la República romana. Ha pasado a la historia por ello y por sus romances con los dos hombres más poderosos del momento: los romanos Julio César y Marco Antonio. El cine, el teatro y la literatura han dedicado numerosas obras a esta reina, famosa por su belleza.

    Cleopatra nació alrededor del año 69 a.C. Hija del rey Ptolomeo XII Auletes, fue la última representante de la dinastía ptolomaica, que gobernaba Egipto desde el 323 a.C. (su fundador, Ptolomeo, fue uno de los lugartenientes de Alejandro Magno).

    Tras la muerte de su padre en el año 51 a.C., Cleopatra accedió al trono (como Cleopatra VII) junto con su hermano Ptolomeo XIII (de 15 años), con quien se tuvo que casar siguiendo una larga tradición familiar. Sin embargo, las tensiones entre ambos hermanos desembocaron en la expulsión de Cleopatra, que tuvo que marcharse al exilio. Aunque en Siria reclutó un ejército para recuperar el trono por las armas, la llegada de Julio César (48 a.C.), vencedor de la guerra civil y en persecución de su enemigo Pompeyo, ayudó en un primer momento a la reconciliación de los hermanos. Sin embargo, la posterior relación amorosa entre Julio César y Cleopatra provocó la sublevación de las tropas de Ptolomeo XIII en la ciudad de Alejandría, muriendo éste en la batalla.

    En el 47 a.C., Cleopatra se volvió a casar con otro hermano, Ptolomeo XIV (11 años), posiblemente por indicaciones de César y ese mismo año, la reina tuvo un hijo, Ptolomeo XV, (también llamado Cesarión, pues al parecer era hijo del emperador romano, hecho que nunca se pudo probar).

    En el año 45 a.C., Cleopatra viajó a Roma, donde consiguió que Egipto fuera reconocido como un fiel aliado (y no como un vasallo), permaneciendo en la capital romana hasta el asesinato de César, ocurrido un año más tarde. Ya de vuelta en Egipto, mandó asesinar a Ptolomeo XIV y se mantuvo neutral durante la nueva guerra civil que sacudió a Roma. En el año 41 a.C., la reina viajó a Tarso (en la actual Turquía), donde conoció al vencedor de la guerra civil, Marco Antonio, con quien inició una relación que trajo funestas consecuencias.

    En el 40 a.C., Marco Antonio tuvo que regresar a Roma, donde se le obligó a casarse con Octavia (hermano de Octavio, futuro emperador). No obstante, poco después, el general romano regresó a Alejandría y decidió esposarse con Cleopatra (37 a.C.) con quien tuvo varios hijos, lo que provocó una airada reacción en Roma. En el 35 a.C., Cleopatra fue proclamada Reina de reyes y a Marco Antonio se le nombró corregente (se acuñaron monedas con este motivo). Además, la reina egipcia persuadió a su marido para que le entregara algunos territorios de la Republica romana como Fenicia, Chipre, Armenia, Calcidia y Siria, que Cleopatra repartió entre sus hijos. La indignación en Roma fue tan grande que provocó que Octavio les declarara la guerra en el año 32 a.C. La campaña se resolvió en la batalla naval de Actium (septiembre del 31 a.C.), que terminó con la derrota de la flota combinada de Cleopatra y Marco Antonio, quienes huyeron a Alejandría.

    Un año más tarde, Octavio entró en la capital egipcia y las consecuencias fueron inmediatas: Marco Antonio y Cleopatra se suicidaron y Octavio mandó asesinar a Cesarión. Desde ese momento, la independencia de Egipto desapareció, convirtiéndose en una provincia romana más.