Hernando de Soto

Grabado del siglo XVI de Hernando de Soto.

Hernando de Soto (1500-1542), aventurero español, militar y explorador en el Nuevo Mundo. Durante tres años recorrió Florida y gran parte del territorio sureño de los actuales Estados Unidos.

Hernando de Soto nació alrededor de 1500 (no se conoce la fecha con certeza) en la localidad española de Jerez de los Caballeros (otras fuentes lo sitúan en Barcarrota), provincia de Badajoz. Aunque se sabe que procedía de una familia hidalga, de su infancia y juventud apenas hay algunos datos. Al parecer, su padre quiso que estudiase leyes, pero Soto manifestó muy pronto sus ansias de buscar aventuras, sobre todo las relacionadas con América. Con tan sólo 14 años embarcó en la importante expedición de Pedrarias Dávila hacia la región de Castilla del Oro (actuales Panamá y Costa Rica) y tras participar en varias acciones y conseguir el título de capitán, se unió a Hernández de Córdoba en el descubrimiento y conquista de Nicaragua.

Muy pronto acumuló importantes capitales, armó varios barcos y se dedicó al comercio de esclavos, lo que le reportó copiosos beneficios y que en 1530, Francisco Pizarro solicitara su ayuda para emprender la conquista del Perú. Hernando de Soto fletó buques, equipó a docenas de hombres y partió al lado de Pizarro. La conquista del imperio inca le reportó a Hernando de Soto una encomienda en Piura, ser nombrado corregidor de Cuzco y enriquecerse aún más.

Adelantado de la Florida

En 1536, regresó a España cargado con una inmensa fortuna, lo que, unido a su prestigio, le permitió acceder a la influyente orden de Santiago. Un año más tarde, se casó con Isabel de Bobadilla, hija de Pedrarias, y la pareja se trasladó a Sevilla. Sin embargo, en la ciudad hispalense residieron por poco tiempo, pues Soto quiso emprender nuevas aventuras. Para ello, solicitó y consiguió de la corona el permiso para conquistar Florida, por lo que fue nombrado adelantado de ese territorio y gobernador de Cuba. Invirtió todo su dinero en equipar una gran expedición que partió de Sanlúcar de Barrameda en abril de 1538 y llegó a las costas cubanas unos meses más tarde. En La Habana, reconstruyó el fuerte, dejó una guarnición y a su mujer, y se aprovisionó de víveres. Finalmente, el 18 mayo de 1539, abandonó Cuba al mando de una flota de diez barcos y varios cientos de soldados y caballos.

El 25 de mayo de 1539, la expedición llegó a la costa oeste de Florida, desembarcando en la bahía del Espíritu Santo (actual Tampa). Hernando de Soto se internó en la península de Florida y llegó hasta la localidad de Apalache (un asentamiento nativo) donde pasó el invierno. Sus exploraciones le llevaron por los actuales estados de Georgia, las Carolinas, Tennessee y Alabama. En septiembre de 1540, cerca de Mobila (Mobile) tuvo que hacer frente a un gran ataque de los indígenas, que pudo rechazar a costa de perder gran parte del equipo.

El Mississippi

La expedición continuó su viaje y alcanzó por primera vez el río Mississippi al que llamaron Río Grande del Espíritu Santo (los indios lo denominaban “Padre de las Aguas”). Tras cruzarlo, (al sur de la actual ciudad de Memphis) los españoles atravesaron los estados de Arkansas y Luisiana. Sin embargo, la situación de Soto iba empeorando ante la muerte de muchos soldados y caballos y la drástica reducción de los víveres, a lo que también se unió el descontento de los expedicionarios por no haber encontrado riqueza alguna.

Finalmente, en marzo de 1542, Hernando de Soto decidió emprender el regreso. Puso rumbo sur, en dirección hacia el mar, para lo que volvió al Mississippi. Allí contrajo fiebres y, antes de morir, nombró a Luis Moscoso como su sucesor. Falleció el 21 de mayo de 1542 y sus hombres lo sumergieron en el río que había descubierto. Lo que quedaba de la expedición descendió por las aguas del gran río hasta alcanzar el golfo de México, en 1543.