Alexander von Humboldt

    Alexander von Humboldt (Alexander, Freiherr [Barón] von Humboldt, 1769-1859), naturalista, geógrafo y explorador alemán, está considerado el padre de la Geografía moderna y, junto a Charles Darwin, una de las figuras más importantes de las ciencias de la vida del siglo XIX.

    Nacido el 14 de septiembre de 1769 en la ciudad de Berlín (Prusia, actual Alemania), era hermano de Wilhelm von Humboldt, famoso lingüista y político, y el segundo hijo de una familia noble y acomodada de Prusia. Criado en la mansión materna de Tegel, pequeña localidad cercana a Berlín, la muerte de su padre cuando él tenía nueve años le provocó importantes carencias afectivas.

    Recibió una educación esmerada, participando muy pronto en reuniones donde se discutía de física, música, lenguas, filosofía o el mundo experimental. De hecho, su interés por las ciencias naturales desde niño le hizo ganarse en Tegel el apelativo de “el pequeño boticario”.

    Continuó su formación en la Universidad de Francfort y más tarde, en 1789, en la Universidad de Gottinga, donde conoció a George Forster, el maestro que más huella dejó en el joven Humboldt y quien le encaminó hacia el estudio de la mineralogía. Un año después visitó los Países Bajos, Inglaterra y Francia, quedando admirado por las ideas republicanas de la Revolución Francesa que presenció en vivo. Desde 1791 y hasta que presentó su renuncia en 1797 trabajó para el gobierno prusiano, siempre en el campo de la minería.

    Su deseo y su inquietud le llevaron a dedicarse por completo a sus dos principales aficiones: los viajes y las ciencias naturales. A partir de ese momento se dedicó a la exploración, recorriendo selvas y montañas, surcando océanos y describiendo distintos accidentes geográficos. Sin embargo, además de todo ello se convirtió en un científico de talla universal, capaz de atravesar el mundo para convertirlo en una medida.

    En 1799 comenzó una relación profesional duradera y fructífera con el naturalista francés Aimé de Bonpland, que le llevó a explorar las colonias españolas de los trópicos. El viaje duró cinco años, iniciándose en Venezuela y dirigiéndose posteriormente hacia América del Sur hasta alcanzar Quito y Bogotá. Después de pasar tiempo en Cuba, Humboldt volvió al continente para estudiar la meseta andina, convirtiéndose en el primer hombre en ascender al volcán Chimborazo (5.800 m).

    El viaje concluyó después de un estudio geológico detallado de las costas del Pacífico, incluyéndose en sus trabajos análisis de suelos, clasificaciones botánicas y geográficas de las plantas, experimentos acerca de las propiedades de los minerales, ensayos sobre enfermedades ambientales o el descubrimiento de uno de los principios ecológicos más importantes: la relación entre la latitud y la altitud.

    En 1829 emprendió otra nueva aventura viajera que le llevó a Rusia, Siberia y la frontera China. Fue entonces cuando estableció el “principio de continentalidad”, en el cual describía cómo las regiones del interior de los continentes mostraban temperaturas estacionales extremas debido a su lejanía con respecto al océano.

    Humboldt falleció el 6 de mayo de 1859 en Berlín, después de haberse convertido en el científico más reputado de su época, de haber sido miembro de más de un centenar de academias o de haber actuado como consejero de reyes, presidentes y soberanos.

    De su primer viaje a lo largo del continente americano queda su obra Viaje de Humboldt y Bonpland a las regiones equinocciales del Nuevo Mundo, realizado de 1799 a 1804 (1805-1834), que comprende más de 30 volúmenes acerca de las características geomorfológicas y biológicas del continente americano. Con este trabajo Humboldt se convirtió en el precursor de la geografía climática, la sismología o la física marítima, entre otras disciplinas.

    Tras su segunda aventura, a través de los Urales hasta el mar Caspio, publicó su obra Cosmos (1845-1862), en la que se sintetizan todos los hallazgos e interpretaciones científicas que acumuló a lo largo de su vida.