Arthur Schopenhauer

    Arthur Schopenhauer (1788-1860), pensador alemán, fue uno de los filósofos más originales de la época, mezclando la metafísica kantiana con ideas de la filosofía oriental. Su concepción del hombre como un ser abandonado a la voluntad de la naturaleza y martirizado por su propio pensamiento, que le hace creerse libre, introdujo en la filosofía de Schopenhauer un profundo pesimismo.

    Nacido el 22 de febrero de 1788 en la localidad de Danzig (Prusia; actual Gdansk, Polonia). Procedente de una familia de comerciantes, estudió en Gotinga, Berlín y Jena, donde se doctoró. Luego vivió en diversas ciudades como Dresde, Weimar y Berlín, lugar en cuya universidad impartió clases hasta que decidió abandonarlas al no obtener ninguna clase de éxito. Hacía ya bastantes años que había publicado la totalidad de su pensamiento, y no encontraba sino incomprensión e incredulidad en el mundo académico. Tal era la originalidad de sus posturas metafísicas, estéticas y éticas. Posteriormente trató de hacer más asequible su filosofía publicando obras más suaves, escritas principalmente en Frankfurt, donde llevó una vida apartada hasta que murió el 21 de septiembre de 1860.

    Aunque se puede decir que la práctica totalidad del pensamiento de Schopenhauer se encuentra incluido en su primera obra de envergadura, que publicó a los treinta y un años, El mundo como voluntad y representación (1819), también escribió otros volúmenes en los que repasaba sus ideas fundamentales, tratando de ampliarlas, como Sobre la voluntad en la naturaleza (1836) y Parerga und Paralipomena, de 1851, con la que obtuvo cierto éxito.

    El pensamiento de Schopenhauer se presenta como una extraña filosofía caracterizada por un hondo pesimismo y una metafísica de corte platónico y kantiano, mezclada con ideas orientales. Para el pensador de Danzig, la realidad que el hombre consciente percibe es una falsa realidad, el mundo en tanto que representación mental es un engaño; y lo único que existe es el mundo como voluntad, como una fuerza ciega que trata de mantenerse en el ser.

    El hombre en tanto que sujeto es una marioneta que no hace sino sufrir por culpa del pensamiento, que le hace creer que es un individuo, que es algo distinto del mundo, cuando en realidad no es sino parte de la voluntad. Schopenhauer proponía el arte como única forma de dulcificar la vida; aunque también llegó a hablar del suicidio. El pensamiento de Nietzsche siempre estuvo en deuda con el del pensador de Danzig.