Christiaan Huygens

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    Christiaan Huygens (1629-1695), matemático, astrónomo y físico holandés, autor de la teoría ondulatoria de la luz.

    Nacido el 14 de abril de 1629 en La Haya (Países Bajos) e hijo del diplomático y poeta Constantijn Huygens, el pequeño Christiaan creció en un entorno acomodado. Desde corta edad demostró especiales dotes para la mecánica, las matemáticas y el dibujo. Sus primeros esfuerzos con la geometría causaron impresión al mismísimo René Descartes, una de las amistades de su padre.

    En 1645 ingresó en la Universidad de Leiden para estudiar leyes y matemáticas. En 1660 visitó París, donde conoció en persona al matemático Blaise Pascal, con quien había venido manteniendo correspondencia sobre temas matemáticos. Para entonces Huygens ya gozaba de una notable reputación gracias a sus publicaciones de matemáticas y descubrimientos astronómicos. Entre éstos figuraban la verdadera forma de los anillos de Saturno y un nuevo satélite de este planeta, logros alcanzados en parte gracias a las innovaciones introducidas por el propio Huygens en la construcción de telescopios. En 1666 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Francesa de Ciencias. En 1689 viajó a Londres y supo de la teoría de la gravitación universal por su propio autor, Sir Isaac Newton, con cuyos planteamientos coincidió sólo en parte.

    Sus últimos años de vida se vieron marcados por la soledad y una salud débil. Falleció en La Haya, el 8 de julio de 1695.

    La creencia de Huygens de que las explicaciones mecánicas eran fundamentales en la ciencia marcó en buena medida su trabajo. Dicha convicción le llevó, por ejemplo, a disentir con Newton respecto a determinados aspectos de su teoría de la gravitación, puesto que no podía aceptar la idea de que existieran fuerzas que interactúan a distancia.

    En 1673 publicó el tratado El reloj de péndulo, importante análisis matemático de la dinámica pendular, que incluía el estudio del periodo de oscilación de un péndulo simple y de las leyes de la fuerza centrífuga en un movimiento circular uniforme.

    El mayor reconocimiento se le debe, sin embargo, por la teoría ondulatoria de la luz, recogida en el Tratado de la luz (1690). En esta obra ofreció explicaciones para la reflexión y refracción de la luz muy superiores a las propuestas por Newton para estos mismos fenómenos.