África

Entre la población de África hay múltiples tribus de raza negra

Tercer continente del mundo en cuanto a extensión. Limita al norte con el mar Mediterráneo; al este, con el mar Rojo, el océano Índico y con Asia, a través del canal de Suez; y al oeste, con el océano Atlántico.

Medio físico

La extensión del continente es de 30.341.175 kilómetros cuadrados, incluyendo su territorio insular, lo que equivale a una quinta parte de las tierras emergidas. La forma del continente es aproximadamente triangular. En la costa norte los accidentes geográficos más destacados son el golfo de Gabes en Túnez, el de Sirte en Libia, el Cabo Espartel en Marruecos, el Bon en Túnez y el delta del río Nilo en Egipto. La costa este es básicamente recta y rocosa. En ella se hallan los cabos Guardafuí, en Somalia, y Delgado, en Mozambique. La conexión del continente africano con Asia se realiza a través del istmo de Suez, el cual se encuentra interrumpido por un canal artificial navegable. La costa occidental progresa desde el cabo Espartel, en el norte, trazando una amplia curva saliente hacia el oeste, hasta llegar al cabo Verde, en Senegal, donde se encuentra el límite occidental del continente. A partir de ahí, la costa comienza una nueva curva, en este caso hacia el este, y forma el golfo de Guinea, tras el que continúa hacia el sur, hasta alcanzar el extremo más meridional del continente, donde se une con la costa oriental. Entre las islas que forman parte del continente se encuentran: Madagascar, Reunión, Mauricio, las Comores, las Seychelles, Zanzíbar y Socotora, todas ellas en el océano Índico; Madeira, las Canarias, Cabo Verde, Príncipe, Santa Elena y Tristán de Cunha, éstas en el Atlántico.

África formó parte en el pasado del supercontinente Gondwana, el cual se fracturó durante la era secundaria y dio lugar a las masas de tierra que, tras derivar hasta sus actuales posiciones, constituyen hoy en día África, Sudamérica, el subcontinente indio, Australia y la Antártida. La placa litosférica africana se desplazó hacia el norte. En consecuencia se creó una zona de compresión con la placa euroasiática, motivo de formación de las cordilleras alpinas en el entorno del Mediterráneo. Por otro lado, la zona oriental del continente se encuentra sometida a un fenómeno de expansión tectónica. Este queda manifestado por la presencia de una serie de fallas orientadas de noroeste a sureste y de noreste a suroeste. Tales fallas constituyen el llamado valle del Rift, el cual es en realidad el primer paso en la creación de una dorsal oceánica, fenómeno que condujo en el pasado a la separación de la península arábiga y la formación del mar Rojo.

La cordillera del Atlas, en la zona del Magreb, se extiende entre el cabo Bon y la costa del Atlántico. Se trata de un sistema montañoso joven, compuesto por una serie de ramas separadas por valles y mesetas. Su cima más elevada es la del pico Toubkal, con 4.165 m. Al sur del Atlas se extiende una gran meseta desértica: el Sahara. Posee una altura media de 450 m y una extensión de 8.600.000 kilómetros cuadrados, si bien su superficie se halla en aumento, creciendo continuamente hacia el sur. El desierto del Sahara se trata en realidad de una enorme cuenca sedimentaria en la que los paisajes más característicos son los mares de dunas, o ergs, las mesetas rocosas, o hamadas, y las llanuras de guijarros, o regs. Continuando hacia el sur se encuentra el Sahel, o zona de transición entre el clima desértico y el tropical, y más allá la meseta del Sudán y la cuenca del río Congo. Al este de esta última se sitúa la meseta de los Grandes Lagos, donde se alzan los macizos montañosos de Uganda, Kenia y Tanzania, todos ellos de origen volcánico. Se encuentran allí las mayores cumbres de África: el Elgón, con 4.321 m; el Kenia, con 5.494 m; el Ruwenzori, con 5.119 m; y el Kilimanjaro, con 5.895 m. Al noreste de los Grandes Lagos aparece el macizo de Abisinia.

En la vertiente mediterránea del continente, los ríos son cortos y tienen sus fuentes en el macizo del Atlas. Entre ellos se encuentran el Muluya, el Shelif y el Nilo, que con sus 6.690 km de recorrido se trata del río más largo del planeta. En la vertiente del Índico se hallan el Zambeze y el Limpopo; mientras que en la del Atlántico destacan el Orange, el Congo, el Níger, el Gambia y el Senegal. El fraccionamiento por causa de las tensiones litosféricas del gran escudo precámbrico que es África ha conducido a la formación de importantes y numerosos lagos, como el Rodolfo, el Alberto, el Eduardo, el Tanganica y el Victoria, que es el segundo del mundo en cuanto a extensión, con 69.485 kilómetros cuadrados.

El clima en las diferentes regiones de África viene determinado por la latitud de las mismas. Las zonas climáticas del continente se distribuyen de forma simétrica a partir de la línea del ecuador. La zona ecuatorial abarca la cubeta del río Congo, Gabón, Camerún, la parte sur del golfo de Guinea y determinadas zonas del África oriental. En ella el clima es muy húmedo y caluroso. Apenas hay oscilación térmica entre las estaciones, situándose la media en torno a los 25 ºC. Las lluvias son frecuentes y copiosas. A continuación de esta franja ecuatorial, al norte y al sur de la misma, se sitúan dos zonas tropicales: Sudán y la cuenca del Zambeze, respectivamente. Ambas zonas se caracterizan por poseer una estación húmeda en verano y otra seca en invierno. A continuación se sitúan el Sahara, al norte, y el Kalahari, al sur, dos franjas climáticas desérticas donde apenas se producen precipitaciones y existen importantes oscilaciones térmicas entre el día y la noche. Finalmente, los extremos norte (el Atlas) y sur (El Cabo) del continente poseen un clima mediterráneo seco, con lluvias en otoño y primavera, y altas temperaturas combinadas con ausencia de precipitaciones en los meses de estío.

Población

África se trata de un continente relativamente poco poblado teniendo en cuenta su extensión. Cuenta con algo más de 910 millones de habitantes (estimaciones de 2007) aunque Naciones Unidas calcula que en 2010 podría superar ampliamente los 1.000 millones. La densidad demográfica es tan sólo de 17 habitantes por kilómetro cuadrado, valor sólo superado a la baja por Oceanía.

La distribución geográfica de sus habitantes es, además, muy irregular. En las zonas desérticas, las montañas del oriente y en el litoral suroccidental apenas reside población; mientras que las zonas más habitadas se hallan en el litoral mediterráneo, el golfo de Guinea, las mesetas del oriente, y los litorales del sur y el sureste. En cualquier caso, no se supera la densidad de 100 habitantes por kilómetro cuadrado. La tasa de natalidad es muy elevada, sin embargo una tasa también alta de mortalidad infantil actúa como freno para la superpoblación.

Atendiendo a las diferencias étnicas, se distinguen dos grandes grupos. Al norte del Sahara se encuentra la llamada África Blanca, donde los pobladores son principalmente de raza mediterránea, existiendo también grupos negroides. En esta zona las subrazas blancas las componen los caucásicos (bereberes del Atlas y cusitas etíopes) y los semitas (árabes). Al sur del Sahara se extiende el África Negra. Los principales grupos de población allí los constituyen los pigmeos, caracterizados por su escasa estatura, inferior a metro y medio; el grupo Khoi-san, integrado por bosquimanos y hotentotes; los sudaneses, altos y esbeltos; y los bantúes, el grupo más numeroso. Otras subrazas presentes en esta zona son los guineanos, los nilóticos y los etiópicos, fruto de un antiguo mestizaje entre la raza blanca y la negra. En la isla de Madagascar habitan los malgaches, de raza mongoloide. También reside un África un importante número de habitantes de origen europeo. Estos se concentran principalmente en la República de Sudáfrica, Zimbabwe y la costa del Mediterráneo.

En el norte del continente, el árabe y sus dialectos son las lenguas más habladas; si bien también se emplean idiomas hamíticos en determinadas zonas del Atlas y el Sahara. En el África Negra destacan las lenguas del grupo nigerocongoleño, y en particular el bantú y sus dialectos. Siguen en importancia las lenguas nilosaharianas y las khoi-san. En particular, hay que señalar el swahili, un dialecto del bantú, como lengua de gran importancia por su uso en el ámbito comercial. En la República de Sudáfrica se habla afrikaans, una lengua germánica, criolla del neerlandés, llevada al continente por los colonos holandeses que se asentaron en El Cabo. Con el paso del tiempo ha evolucionado adquiriendo vocablos del inglés, el malayo, el portugués y de lenguas de los nativos de la zona. Por otra parte, el inglés, el francés y el portugués, se emplean en numerosos países, en algunos de los cuales poseen el rango de lenguas oficiales.

En la zona norte de África, el islamismo es la religión que ostenta mayor número de practicantes. La acción en siglos pasados de los evangelizadores europeos se refleja en el gran número de practicantes de religión cristiana que existen en el centro y oeste del continente. A estas dos religiones hay que añadir un gran conjunto de doctrinas tradicionales practicadas en el África subsahariana.

Economía

La mayor parte del continente africano se encuentra en situación de subdesarrollo, entre los motivos se cuentan lo extremo de su clima, la aridez de gran parte de las tierras, la escasa infraestructura de comunicaciones y la deficiente administración.

El sector primario ha representado históricamente el de mayor ocupación en África. Sin embargo, salvo en explotaciones puntuales, controladas en gran parte por empresas extranjeras, tanto la agricultura como la ganadería se practican a un nivel de subsistencia y, en muchos casos, resultan insuficientes para abastecer las necesidades de la población. En las zonas de clima mediterráneo se cultivan cereales, vid, olivo, frutales y legumbres. En las zonas tropicales, los cultivos principales son cacao, café, té, caucho, palma, algodón, plátano y caña de azúcar. En el entorno del ecuador, donde abundan los bosques, se explota la madera. Las cabañas bovina y ovina son las más abundantes, si bien ambas son de bajo rendimiento.

Los recursos mineros, por el contrario, son muy abundantes. En la República de Sudáfrica se extraen oro, diamantes, uranio, vanadio y níquel; en la República Democrática del Congo: cobre, cinc, plomo y estaño. Otros recursos destacables son hierro, bauxita, manganeso, cobalto, fosfatos, petróleo y gas natural. En el aspecto energético, sobresale el potencial hidroeléctrico de las corrientes fluviales. La mayor parte de la industria se halla ubicada en la República de Sudáfrica, Egipto, Argelia y Zimbabwe. A estas naciones hay que sumar Kenya, Libia, Nigeria, Senegal y Túnez, que disponen de explotaciones petrolíferas.