Golfo de California

    El golfo de California, uno de los accidentes geográficos más singulares de México, alberga en sus aguas una gran riqueza pesquera.

    El golfo de California se halla al noroeste de México, separando la península de Baja California del territorio continental mexicano. Está bordeado por los estados de Baja California y Baja California Sur (al oeste), y Sonora y Sinaloa (al este).

    Con una superficie acuática de 160.000 kilómetros cuadrados, este golfo estrecho (su anchura media es de unos 150 kilómetros) y alargado (1.200 kilómetros) del océano Pacífico se asienta sobre una depresión limítrofe al norte con la gran falla tectónica de San Andrés. Se trata de una región sísmica y volcánicamente muy activa. Su profundidad es mucho mayor al sur, donde alcanza la cota de los tres mil metros. Los fondos marinos son muy abruptos.

    En el golfo desaguan los ríos Colorado, Asunción, Sonora, Matape, Yaqui, Mayo y Fuerte, que con su aporte hídrico contribuyen a reducir su salinidad. Varias islas volcánicas, como las del Ángel de la Guarda y la del Tiburón, se levantan frente a sus costas.

    Las aguas del golfo de California son ricas en plancton, al amparo del cual se desarrolla una abundante fauna marina. Junto a las numerosas especies endémicas se cuentan especies migratorias como ballenas, tortugas y mantas.

    Las principales localidades costeras del golfo de California son La Paz, Loreto y Guaymas. La pesca, las explotaciones perlíferas y el turismo son las principales actividades económicas desarrolladas en la zona.

    El conquistador español Hernán Cortés fue en 1532 el descubridor del golfo de California. Siete años después, su compatriota Francisco de Ulloa certificó el carácter peninsular de Baja California, hasta entonces considerada una isla. Otro notable explorador de la región fue, ese mismo siglo, el también español Melchor Díaz.