Bahía de Campeche

    La bahía mexicana de Campeche alberga grandes riquezas petroleras que hacen de ella uno de los principales polos económicos de México.

    La bahía de Campeche abarca la parte más meridional del golfo de México. De oeste a este, su línea litoral recorre los estados mexicanos de Veracruz, Tabasco y Campeche. En su parte oriental, la bahía linda con la península del Yucatán.

    De aguas poco profundas (35 metros como máximo), esta gran ensenada del sur de México exhibe un litoral bajo y arenoso en el que abundan las zonas pantanosas. Algunos islotes coralinos se levantan frente a la costa. A sus aguas fluyen ríos como el Papaloapán, el Coatzacoalcos, el Grijalva, el Usumacinta y el Candelaria.

    El clima de la bahía es tropical, con temperaturas altas que exhiben una pequeña oscilación a lo largo del año. Durante el verano, la zona está muy expuesta a la acción de los huracanes atlánticos, cuyos efectos suelen ser muy destructivos. La bahía de Campeche representa la frontera oriental de las principales rutas migratorias de aves dentro de América.

    Los fondos de la bahía cuentan con abundantes reservas de petróleo, cuya explotación a partir de la década de 1970 representa la principal actividad económica de la zona. Dos tercios de la producción petrolera de México provienen de estos yacimientos. La pesca, sobre todo de camarones, es otro sector relevante. En el litoral de la bahía de Campeche se levantan ciudades portuarias como Veracruz, Campeche, Ciudad del Carmen y Coatzacoalcos.

    Hacia 1517, la bahía fue explorada por los españoles Francisco Hernández de Córdoba y Antonio de Alaminos. Éstos fueron quienes dieron su nombre a la región, sobre la que se asentaban poblaciones de etnia maya. Entre los siglos XVI y XVII fue escenario frecuente de ataques piratas, sobre todo a manos de británicos y holandeses. En 1979, la bahía sufrió uno de los derrames accidentales de petróleo más grandes de la historia.