Bahía de Hudson

    La bahía canadiense de Hudson, una de las mayores escotaduras del mundo, está cerrada al tráfico marítimo para asegurar la preservación de sus extraordinarios valores naturales.

    La bahía de Hudson es un mar interior del nordeste de Canadá cuya línea litoral se extiende, desde el este hacia el oeste en el sentido de las agujas del reloj, por las provincias canadienses de Quebec, Ontario y Manitoba y por el territorio autónomo de Nunavut. Sus aguas comunican con el océano Glacial Ártico a través del canal de Foxe, y con el Atlántico por medio del estrecho de Hudson. Al sur, se prolonga en la bahía de James.

    La superficie marina de la bahía de Hudson es de 1.230.000 kilómetros cuadrados. Las aguas de la bahía, cuya mayor profundidad es de 270 metros, presentan una menor salinidad que el común de los océanos. Sus costas son bajas y pantanosas al oeste y al sur. Por el contrario, el litoral del este y el nordeste es accidentado, con numerosos acantilados. Existen numerosas islas, entre las que destaca el grupo de las Belcher (al sureste). En la bahía desaguan importantes ríos canadienses como el Churchill, el Nelson y el Severn.

    El clima de la bahía de Hudson es muy frío, dada su latitud. En las zonas más septentrionales puede hablarse con propiedad de clima polar, con temperaturas invernales que pueden alcanzar los 50 °C bajo cero. Al sur, las condiciones climáticas no son tan extremas. Las nieblas (en verano y otoño) y los fuertes vientos (en invierno) son fenómenos meteorológicos habituales.

    El suelo costero permanece helado todo el año, a excepción de en las zonas más meridionales. En estas últimas existen bosques de coníferas. La fauna de la bahía consta de mamíferos marinos como focas, morsas y ballenas. Abundan asimismo los osos polares y las aves.

    Dadas las adversas condiciones climáticas de la bahía, la población asentada en sus costas es muy escasa. La mayor parte de sus moradores son amerindios (indios cree) o inuit (esquimales). Los primeros están repartidos por todo el litoral del oeste y de la bahía de James, mientras que los segundos se concentran en las zonas más septentrionales. La pesca y la caza de focas son las principales actividades económicas desarrolladas por las pequeñas comunidades humanas de la bahía.

    El navegante inglés Henry Hudson, quien dio su nombre a la bahía, arribó a ella en 1610 en su búsqueda de un paso marítimo entre el Atlántico y el Pacífico. Luke Foxe descubrió dos decenios después el canal que lleva su nombre, que pone en comunicación las aguas de la bahía con las del Ártico. A lo largo de los siglos XIX y XX se sucedieron las exploraciones científicas en la región.