África oriental

El valle del Rift y los grandes lagos, corazón del África oriental.

Se conoce como África oriental la región este del continente africano, formada básicamente por el valle del Rift (la depresión más extensa de la Tierra), Eritrea y el macizo de Etiopía.

El valle del Rift se adentra en Eritrea procedente de la vecina península arábiga y divide en dos mitades el macizo de Etiopía. Al noroeste de dicho macizo se encuentra el lago Tana, que alimenta con sus aguas al Nilo Azul. En esa misma zona se alzan las montañas Semien, donde se levanta el pico Ras Dahan (4.620 metros).

El valle del Rift se bifurca al este del continente africano, dando lugar al Rift occidental y el Rift oriental. Sobre el primero se asientan lagos como el Tanganica, el Kivu y el Alberto mientras que el segundo contiene lagos de menor extensión y profundidad como el Turkana. Por su parte, el lago Victoria (segunda extensión lacustre de agua dulce más grande del mundo) se halla entre el Rift occidental y el oriental.

Al este del Rift oriental se alzan el macizo volcánico del Kilimanjaro (5.889 metros) y el monte Kenia (5.184 metros). El cuerno de África, al este del macizo etíope, está formado por tierras altas al norte y una amplia llanura costera al sur. Esta planicie litoral se prolonga hasta Tanzania, donde la costa empieza a ser más estrecha.

Clima, flora y fauna

El clima de gran parte de la región oriental de África es tropical húmedo, aunque modificado por la altura. Ello hace que en las zonas montañosas las condiciones climáticas pasen a ser templadas. En algunas cumbres, como las del Kilimanjaro, existen nieves perpetuas.

El valle del Rift y los grandes lagos, corazón del África oriental.

Existen dos estaciones lluviosas en la sabana: entre octubre y diciembre, y entre abril y junio. Las precipitaciones suelen ser vespertinas y muy fuertes. Los meses de febrero y marzo son los más calurosos, aunque la insolación es muy alta a lo largo de todo el año. En el interior del cuerno de África, el clima es tropical seco. El litoral del Índico es desértico en la franja norte y tropical en el sur, que se encuentra sometido al efecto de las brisas marinas.

Buena parte de las especies vegetales y animales de esta región son las propias del ámbito de la sabana. En lo que respecta a la flora, hay que destacar las acacias y los baobabs. Predominan asimismo las hierbas de gran altura, principalmente gramíneas. Dentro de la fauna se hallan diferentes especies de mamíferos herbívoros (gacelas, cebras, búfalos, jirafas), así como de carnívoros predadores de los anteriores (leones, leopardos, guepardos) y de carroñeros (hienas). Dado su porte y constitución, los mayores mamíferos herbívoros (elefantes y rinocerontes) están libres del ataque de predadores.

Con sus 5.889 metros, el Kilimanjaro (al fondo de la imagen) alcanza la mayor altura del continente africano.

Los humedales de África oriental son escenario de la migración anual de millones de aves, entre las cuales figuran los flamencos. En las zonas altas se encuentran algunas especies amenazadas como los gorilas de montaña. Entre las poblaciones de insectos se cuentan las termitas, los saltamontes y las hormigas. Las galerías construidas por las termitas permiten airear el suelo de la sabana, frenando de ese modo la acumulación de arcilla. También son reseñables las poblaciones de reptiles, como lagartos y serpientes.

El hombre y el medio

La población del este de África es mayoritariamente negra, aunque ofrece ciertas singularidades. Algunas zonas costeras han asistido a un mestizaje entre la población nativa negra y los árabes. La huella étnica y cultural árabe es particularmente visible en la isla de Zanzíbar, perteneciente a Tanzania.

Por otra parte, etíopes, eritreos y somalíes son pueblos nilóticos, al igual que otros grupos humanos de la región como los masai, los tutsi o los turkana. Los nilóticos se diferencian del resto de los africanos negros por su gran altura y su pronunciada dolicocefalia (cara más larga que ancha). Pese a la significativa huella nilótica, la población negra del este de África es en su mayoría bantú.

La religión más profesada en el África oriental es la islámica, aunque también hay comunidades cristianas significativas en algunos países (sobre todo en Etiopía, donde se mantiene el rito ortodoxo). Los cultos animistas perviven en toda la región.

El inglés es lengua oficial en varios países de la zona. Otro idioma importante es el swahili, de la familia bantú aunque influido por el árabe. El swahili, hablado como idioma vernáculo en parte de Kenia y de Tanzania, se ha convertido en lengua franca de todo el África oriental. Cabe destacar asimismo otras lenguas bantúes como el kikuyu de Kenia. En el extremo nordeste se hablan idiomas cusitas (somalí, galla) y semitas (árabe, amárico).

Las zonas más pobladas del África oriental son la región de los Grandes Lagos (en particular, el este de Ruanda y de Burundi), el polo urbano en torno a la capital keniana Nairobi, la franja litoral meridional frente a la isla de Madagascar y otra franja que va desde la capital etíope Addis Abeba hasta el litoral central de Eritrea.

La población se ha disparado debido al descenso registrado en la mortalidad, gracias a la generalización de los avances médicos, y al fuerte crecimiento de la natalidad. No obstante, al igual que otros países africanos, las naciones del África oriental hacen frente a la epidemia del sida, cuya incidencia en la población, contando no sólo el número de enfermos, sino también el de portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es muy alta.

La gran densidad poblacional en la región de los Grandes Lagos ha sido señalada como una de las causas de los sangrientos conflictos que han tenido lugar allí en los últimos lustros: el más grave ocurrió en 1994, cuando se produjo en Ruanda un auténtico genocidio de la minoría tutsi a manos de los hutus (pueblo bantú de Ruanda, Burundi y otros países de la zona). Las guerras, tanto en la región de los Grandes Lagos como en Somalia, Etiopía y Eritrea, han causado un gran flujo de refugiados.

También las recurrentes sequías en la zona del nordeste han empujado a muchos de sus pobladores a dejar sus hogares, con el consiguiente problema humanitario. Por ello, el África oriental es una de las zonas del mundo donde tiene una mayor presencia la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, por sus siglas en francés).

Buena parte de la agricultura de la zona consiste en cultivos de subsistencia (sorgo, mijo) desarrollados sobre todo en bosques y sabanas modificados. También hay pequeñas plantaciones en estepas modificadas por la mano humana. La agricultura de plantación, destinada a la exportación, se basa fundamentalmente en el café, el té, la caña de azúcar y los frutos tropicales.

El café es una especie originaria de Etiopía, desde donde se difundiría a todo el planeta. Originario del extremo oriente asiático, el té fue introducido con éxito en el este de África por los británicos: algunos suelos de la región presentan excelentes condiciones para su cultivo. El sudeste de Etiopía y el interior de Somalia son tierras no cultivadas en las que pasta una ganadería nómada, sobre todo de vacas y cabras.

Hay que señalar la pesca en aguas del Índico, una actividad vinculada principalmente al autoconsumo. Los recursos minerales y energéticos son muy escasos en todo el África oriental. La industria es también muy escasa, limitada prácticamente al sector textil y a la transformación de productos agropecuarios. Addis Abeba, Nairobi y Kampala son los principales centros industriales. El turismo es un sector con un cierto desarrollo en Kenia, Uganda y la isla tanzana de Zanzíbar.