Otras artes plásticas

Si bien el dibujo, la pintura, la escultura y la arquitectura son consideradas las artes plásticas de mayor importancia, también existen otras que no deben ser pasadas por alto. Estas otras surgen en algunos casos de la evolución de las cuatro principales. Se puede considerar que, con sus modos de representar las imágenes, el mosaico es una derivación de la pintura, y que el grabado lo es del dibujo. En otros casos, nacen de la combinación de otras, como ocurre en los retablos, los cuales incluyen elementos procedentes de la pintura, de la escultura, del trabajo con los metales y también con la madera. Esta dependencia de las otras artes junto con su menor relevancia para la crítica, ha provocado que en muchos casos se las haya tildado de «menores».

En contra de esta división entre artes mayores y menores, en el siglo xx se tendió a categorizar la producción artística según la relevancia del componente estético en las mismas. Así, la pintura, la escultura o la arquitectura pasaron a gozar de un lugar propio en el mundo de las artes mientras que se englobaban a las restantes dentro de las llamadas artes decorativas. Aunque hay evidentes excepciones, éstas destacan por la especial importancia de su funcionalidad; es decir, son valoradas en cuanto a que sus productos son útiles en la vida diaria de las personas. Es por ello que, dentro de la categoría de las artes decorativas, es posible encontrar muchas técnicas y formas de producción que perfectamente podrían ser consideradas como simple artesanía si no fuera por su contenido estético.

Cerámica

La cerámica consiste en el modelado de objetos de arcilla, como vasos, jarras y estatuillas, a los que se dota de dureza mediante un proceso de cocción a altas temperaturas. Los componentes habituales de la arcilla son: dióxido de sílice, aluminio, óxido de hierro y otros óxidos (magnesio, calcio, sodio y potasio). Existe sin embargo un tipo particular de cerámica de mayor valor, la porcelana, que incluye en su composición un importante porcentaje de caolín: una arcilla blanca, muy pura, procedente de rocas libres de óxidos de hierro e impurezas orgánicas. Además de estos componentes, la arcilla debe contener también agua, puesto que debe ser posible su modelado.

Las cerámicas han formado parte desde la antigüedad de las artes plásticas, ya que las clases altas deseaban contar con utensilios finamente decorados. Por ello fueron muy apreciadas las obras de porcelana debido a su blancura. En las imágenes, vasija griega para agua y jarrón de Sévres, Francia.

Las cerámicas han formado parte desde la antigüedad de las artes plásticas, ya que las clases altas deseaban contar con utensilios finamente decorados. Por ello fueron muy apreciadas las obras de porcelana debido a su blancura. En las imágenes, vasija griega para agua y jarrón de Sévres, Francia.

Para llevar a cabo el modelado de la pieza de cerámica, se puede proceder de dos formas: a mano o mediante moldes. En el primer caso, la arcilla se coloca en un torno: una plataforma giratoria situada sobre un eje vertical. El ceramista hace girar el torno y trabaja la arcilla con sus manos hasta darle la forma deseada. Para el caso de las formas que no se pueden realizar por este procedimiento existe la opción de los moldes, recipientes con una cavidad interior que tiene la forma final deseada. Al verterse la arcilla en dicho hueco, adoptará la forma de éste.

Una vez modelada o torneada, la pieza se deja secar al aire para que pierda parte del agua. Las partes separadas del cuerpo principal de la pieza, como asas, mangos y patas, se fijan por separado tras el modelado, cuando la pieza todavía está húmeda. Otra opción es pegarlas mediante cola después de la cocción.

El segundo paso es el de la decoración de la pieza mediante un añadido de textura o de pintura. La primera se realiza sobre la superficie de la pieza, produciendo en ella formas en relieve. Se puede hacer directamente con los dedos, o bien con instrumentos punzantes o mediante plantillas, para plasmar un motivo repetido. La aplicación del color depende de diversos factores, como el tipo de arcilla, los recubrimientos que se aplican a ésta y cómo se realice la cocción.

La cerámica sólo abandona el territorio de lo artesanal y entra en el artístico mediante la obtención de una forma original o su decoración. En la imagen, proceso de decoración de un jarrón cerámico japonés.

Finalmente, se debe realizar la cocción. Para el cocido de la cerámica se suele recurrir a hornos, donde, con un preciso control de la temperatura, se calienta hasta los 800 o 1.000 °C, según el material. Así, las piezas pierden el agua que les resta y cobran dureza. A continuación se realiza una segunda etapa de cocción, a temperaturas superiores, con la que las piezas adquieren sus propiedades finales. Por último, la cerámica tiene que enfriarse. Esto ha de hacerse lentamente ya que si no, surgirían grietas y fracturas debidas al brusco cambio de temperatura. Además, a las piezas destinadas a ser recipientes de fluidos, como vasos y jarras, se les aplica un tratamiento de bruñido o barnizado para impermeabilizarlas.

Grabado

El grabado es la técnica artística en la que, mediante una herramienta punzante, se traza una imagen sobre una superficie sólida. Después, recurriendo a un proceso de tintado de la superficie grabada y una impresión, dicha imagen puede ser reproducida sobre papel las veces que se desee. Hasta la aparición de la imprenta y de la fotografía, el grabado fue el método más utilizado para la difusión de imágenes. Existen diferentes modalidades:

Xilografía. Se trata del tipo más antiguo de grabado. El trazado de la figura se realiza con un buril: una herramienta de acero concluida por una punta en forma de prisma. La superficie sobre la que se realiza la xilografía es de madera, generalmente de árboles frutales, como el cerezo o el peral, debido a que poseen un grado de dureza moderado y pueden trabajarse con comodidad. También suele emplearse la madera de pino. En primer lugar se alisa la madera y se le da una mano de laca para que la superficie cobre una dureza algo mayor. De este modo las imágenes grabadas quedan más definidas.

Punta seca. Se lleva a cabo sobre una plancha metálica, normalmente de cobre o cinc, la cual no requiere tratamiento previo alguno. El instrumento incisivo para el grabado es también metálico y puede poseer una punta de diamante. Al hacerlo pasar sobre la plancha crea un surco a cuyos lados se forman dos crestas de metal, llamadas barbas. Concluido el proceso de grabado, se aplica tinta a la plancha metálica mediante un rodillo y luego se limpia con cuidado para que la tinta sólo quede en los surcos. Las barbas se encargarán de retener la tinta en el interior de éstos. Por último se coloca encima una lámina de papel levemente humedecido y se introduce el conjunto en un tipo especial de prensa llamado tórculo. El problema surge cuando las barbas de metal se desgastan tras pasar varias veces por el tórculo; por ello, lo normal es poder realizar sólo veinte o treinta tiradas de cada grabado realizado mediante punta seca.

La técnica de la xilografía fue la más utilizada antiguamente debido a la simplicidad de los materiales: madera, laca y buril. En ella descollaron grandes artistas como Alberto Durero, cuya obra Nemesis, se aprecia en la imagen.

Aguafuerte. En este caso el grabado se efectúa también sobre una plancha metálica recubierta con una capa de cera o barniz. La punta de metal empleada para trazar la imagen va retirando a su paso esta capa protectora. El siguiente paso es introducir la plancha en un baño de ácido nítrico. Éste ataca aquellas zonas que no se hallan cubiertas de cera o barniz, es decir, el dibujo. Cuanto más tiempo pase la plancha sumergida en el ácido, más profundas serán las líneas del aguafuerte. Posteriormente, y de forma similar a la punta seca, se entinta, se limpia y se introduce en el tórculo junto con el papel.

Aguafuerte de la colección Cárceles imaginarias, de Giovanni Battista Piranesi. En lugar de madera, los grabados realizados mediante la técnica de aguafuerte se realizan sobre una plancha de metal recubierta de cera o barniz.

Aguatinta. Consiste en una variación del aguafuerte. También se emplea una plancha metálica cubierta por una capa protectora, en este caso de resina. La diferencia radica en que esta protección no se retira sólo de las líneas y puntos que forman el dibujo, sino también de amplias superficies y se controla el tiempo de actuación del ácido en las diferentes zonas. Periodos de exposición más prolongados hacen que la superficie quede más atacada, así, llegado el momento de la impresión, la tinta se fijará más a ellas y se producirán tonos más oscuros.

Litografía. La superficie es de piedra calcárea pulimentada, sobre la que se dibuja con una tinta grasa. El dibujo se fija mediante una mezcla de goma arábiga y ácido nítrico. A continuación se moja con agua la piedra, la cual, al ser de naturaleza calcárea y por tanto porosa, la absorbe. Sin embargo, la tinta grasa la repele, manteniéndose así seco el dibujo. Por último se aplica a toda la superficie una mano de tinta también grasa. En este caso, y por el mismo motivo de que el agua y la grasa se repelen, la tinta se fija únicamente al dibujo. Luego se aplica un papel y se hace pasar por la prensa.

Serigrafía. Se emplea una pieza de tela, habitualmente seda u otro tejido poroso, tensada sobre un bastidor. Sobre ella procede a realizarse el dibujo que se desee. Para ello se usa un líquido bloqueador, que cierre los poros de la tela, como puede ser la cola o la cola mezclada con disolvente. El papel para la impresión se sitúa debajo de la tela. A continuación se aplica sobre ésta una mano de tinta, que la atravesará, salvo en los lugares donde los poros estén cerrados. La tinta se deposita así sobre el papel y forma el dibujo.

Litografía de Henri Toulouse-Lautrec titulada La Goulue y Mlle. Fromage no Moulin Rouge. La posibilidad de utilizar tintas grasas con la técnica de la litografía permite a este tipo de grabados disfrutar de las cualidades del color.

Monotipia. No se trata en realidad de una modalidad de grabado, pero el procedimiento guarda importantes semejanzas con éste. La monotipia es un tipo de impresión mediante el cual sólo se puede obtener una reproducción de la imagen realizada. Se lleva a cabo sobre una superficie dura; puede ser vidrio, cobre o porcelana. En ella se pinta la imagen, empleando diversas técnicas pictóricas, como el óleo o la acuarela. Una vez pintada, se dispone sobre la superficie un papel y se introduce en una prensa. La pintura pasa de este modo al papel.

Artes del metal

Debido a su capacidad de resistencia, los metales han sido muy usados por el ser humano para fabricar herramientas y como material de construcción, pero, por la misma razón, también se ha recurrido a ellos con el fin de elaborar piezas de arte. Entre las artes que emplean el metal como materia prima destacan la forja, la orfebrería y la platería.

Forja. La forja es la técnica de trabajo del metal, especialmente hierro, que consiste en exponerlo al fuego para que, una vez que alcance la temperatura adecuada, golpearlo con el martillo sobre un yunque, dándole así la forma deseada. Aunque antiguamente estuvo considerada como una artesanía, en la actualidad ha pasado a ser considerada como un arte debido a su importante contenido estético. Esto es especialmente cierto en una de las especialidades de la forja, la rejería, que consiste en la producción de enrejados de metal, ya sea para la protección del paso a un recinto, ya sea con fines puramente decorativos (cabeceros de cama, por ejemplo).

Orfebrería. Se entiende por orfebrería la elaboración de objetos de oro; aunque en ocasiones se generaliza el concepto y se incluye cualquier objeto fabricado con metales (oro, plata y platino) y piedras preciosas. De este modo, las piezas de orfebrería cuentan con un doble valor, el derivado del mérito de la elaboración, es decir, su valor artístico, y por otro lado el debido al valor intrínseco de los materiales con que están realizadas. La gran maleabilidad del oro permite elaborar trabajos de gran finura. Se puede martillar, grabar, modelar y trazar filigranas en él. Es posible estirar el oro para formar hebras que luego se entretejen.

Platería. La platería es la fabricación de objetos de plata. Para su correcta manipulación la plata se trata previamente aleándola con otros metales de menor valor. Se obra así para aumentar su dureza, si bien hay que tener en cuenta que al mismo tiempo se está rebajando el valor intrínseco de las piezas. Las herramientas de trabajo habituales en la platería son los martillos, los troqueles, las prensas de estampación y los moldes.

Dentro de las artes del metal se suelen distinguir diversos tipos según el material que se utilice: forja para el hierro, orfebrería para el oro y metales nobles o piedras preciosas en general, platería para la plata. En la imagen, tres ejemplos de las más habituales: detalle de una reja de hierro forjado, un colgante de oro griego y un aguamanil litúrgico de época medieval realizado en plata.

Dentro de las artes del metal se suelen distinguir diversos tipos según el material que se utilice: forja para el hierro, orfebrería para el oro y metales nobles o piedras preciosas en general, platería para la plata. En la imagen, tres ejemplos de las más habituales: detalle de una reja de hierro forjado, un colgante de oro griego y un aguamanil litúrgico de época medieval realizado en plata.

Dentro de las artes del metal se suelen distinguir diversos tipos según el material que se utilice: forja para el hierro, orfebrería para el oro y metales nobles o piedras preciosas en general, platería para la plata. En la imagen, tres ejemplos de las más habituales: detalle de una reja de hierro forjado, un colgante de oro griego y un aguamanil litúrgico de época medieval realizado en plata.

Otras artes decorativas

Como denominador común, las diferentes artes decorativas cuentan con una doble finalidad: utilitaria, es decir, responden a una necesidad material del ser humano, y también artística. Entre las distintas especialidades que conforman las artes decorativas cabe destacar la producción de vidrieras, esmaltes, miniaturas o incluso, muebles.

Vidrieras

El vidrio se obtiene de la fusión de óxidos de sílice y otros materiales y luego se modela para darle la forma deseada. Uno de sus usos más destacados es la creación de vidrieras.

Las vidrieras están íntimamente relacionadas con la arquitectura religiosa ya que permitía aunar las necesidades prácticas (iluminación), con lo estético (colorido) y lo pedagógico (escenificación de fragmentos bíblicos, de la historia de la iglesia, etc.). En la imagen, vidriera del crucero sur de la catedral de Chartres, Francia.

Para ello, en primer lugar es necesario trazar un dibujo con la imagen que se desee que aparezca representada en la vidriera. A continuación se cortan fragmentos de vidrio de diferentes colores y se ensamblan mediante finas tiras de plomo hasta formar el dibujo. Los fragmentos de vidrio empleados acostumbran a ser de pequeño tamaño ya que si fueran mayores, el plomo no sería capaz de sostenerlos. Como último paso, la vidriera se monta sobre una armadura, habitualmente de hierro, que la dota de resistencia. Basándose en todo lo anterior resulta evidente que la elaboración de vidrieras posee puntos en común con otras diversas disciplinas artísticas, como el dibujo, el mosaico y las artes del metal.

La técnica de la vidriera ha permanecido inalterada durante muchos siglos. Ha sido un modo tradicional de cierre de ventanales, sobre todo en edificaciones suntuosas o de carácter oficial o religioso. La luz solar las atraviesa, tiñéndose a su paso, y llena de color el interior del edificio al tiempo que ilumina el motivo iconográfico dibujado en los cristales. En la actualidad, parte de este sentido suntuario de las vidrieras se ha perdido, adoptándose temáticas más prosaicas, como los dibujos abstractos, y materiales menos «nobles» como pueden ser el plástico o el poliéster en lugar del vidrio y el cemento armado en sustitución del plomo.

Mosaicos

Los mosaicos se realizan con pequeñas piezas de colores, llamadas teselas, aplicadas a una superficie de tal modo que formen figuras. Cuando son contemplados a distancia, las separaciones entre los puntos de color desaparecen y el efecto resultante es el de una imagen continua. Las teselas suelen ser de diferentes tipos de piedra, de vidrio o de cerámica, y su fijación se lleva a cabo con yeso.

El mosaico ha sido un método tradicional para decorar amplias superficies arquitectónicas, como suelos y muros. Gozó de gran difusión durante la época romana y también en los primeros siglos de historia del cristianismo, para la decoración mural de los santuarios. Durante el Renacimiento, el uso del mosaico decayó, coincidiendo con el aumento en importancia de la pintura. En el siglo xix, con la llegada del modernismo, el mosaico experimentó un resurgimiento. Abundantes obras arquitectónicas de este estilo cuentan con decoraciones de mosaico.

Mosaico en los muros de la antigua ciudad de Cartago, Túnez. Los mosaicos gozaron de gran fama durante la antigüedad aunque con el tiempo fueron perdiendo vigencia a favor de la pintura mural.

Basándose en los tipos de teselas empleados se pueden distinguir tres modalidades de mosaico. En el primero, mosaico opus sectile, las teselas son de gran tamaño, con lo que las figuras representadas no pueden ser muy precisas, ofreciendo un aspecto tosco. Se emplea en pavimentos. El mosaico opus tessellatum posee teselas de forma cuadrada o rectangular. Los bordes rectos permiten que las teselas se apoyen unas en otras, sin dejar huecos intermedios, con lo que el acabado es más fino. Por último, en el mosaico opus vermiculatum, al contrario que en el primer caso, las teselas son de pequeñas dimensiones, con lo que las figuras representadas poseen un gran detalle.

Retablos

Los retablos son obras artísticas que antiguamente estaban destinadas a recubrir el muro situado tras el altar en los templos religiosos. En la actualidad, han adquirido otros usos gracias a su componente estético.

Retablo, abierto y cerrado, de Jan van Eyck para la catedral de San Bavo, en Gante. En el retablo abierto, es fácil observar las calles y pisos que organizan la escena. En el cerrado se pueden apreciar pinturas que quedan ocultas al espectador cuando se abre.

Retablo, abierto y cerrado, de Jan van Eyck para la catedral de San Bavo, en Gante. En el retablo abierto, es fácil observar las calles y pisos que organizan la escena. En el cerrado se pueden apreciar pinturas que quedan ocultas al espectador cuando se abre.

Los retablos incluyen tanto pinturas como piezas escultóricas, y están fabricados con una elaborada combinación de madera, piedra y metal. Constan de una serie de divisiones verticales, llamadas calles, a su vez separadas por unos espacios menores conocidos como entrecalles. Las divisiones horizontales se denominan pisos. Los espacios delimitados por los dos tipos de divisiones son ocupados con imágenes, frecuentemente de índole religiosa. Para protegerlo de la suciedad, el retablo puede disponer de una especie de marco en saledizo, llamado guardapolvo. También puede contar con puertas verticales, montadas sobre goznes, las cuales suelen estar decoradas con pinturas por ambos lados.

Esmaltes

Se trata de una disciplina artística en la que una pasta vítrea, dura y coloreada, se aplica sobre un soporte metálico, tradicionalmente de oro, plata o cobre. La pasta se compone de arena, sílex, feldespatos y óxidos de plomo y de otros metales. Existen diversos tipos, dependiendo del modo de aplicación. En el esmalte alveolado, la pasta se sitúa rellenando unos alvéolos, o pequeñas celdillas de hilos de metal, que a su vez forman dibujos. El esmalte excavado es en el que la pasta vítrea ocupa unos huecos realizados en el metal mediante un cincel. En la modalidad de translucido, se aplica una fina capa de pasta sobre una superficie que antes ha sido grabada o esculpida en bajorrelieve. También es posible pintar con esmalte. En este caso, la pasta vítrea se aplica con ayuda de un pincel, bien directamente sobre la superficie metálica, o sobre una capa previa de esmalte blanco. Otra modalidad es aplicar capas de esmalte sobre el metal, alternándolas con procesos de cocción de un horno.

Miniaturas

Se puede considerar la miniatura como un tipo particular dentro de la pintura, puesto que consiste en la realización de obras pictóricas de reducidas dimensiones, al mismo tiempo que ricas en detalles. De modo particular, son pequeñas ilustraciones incluidas en textos manuscritos y situadas como apertura de los capítulos o intercaladas entre las frases. En cualquier caso siempre se hallan en relación con el contenido del texto. Gozaron de especial popularidad durante la edad media, en concreto entre los siglos xiii y xv, como ornamentación de textos religiosos, como Biblias y devocionarios. A partir de entonces comenzó a decaer debido a la invención de la imprenta.

Muebles

La fabricación de muebles puede considerarse también como una modalidad de arte decorativo aunque con una peculiaridad: de entre todas las artes, es junto a la arquitectura la que más debe conservar su funcionalidad. Un cuadro puede ser simplemente observado; el mueble debe poder ser utilizado.

Silla diseñada por Gerrit Rietveld. Los muebles pueden ser también incluidos en el apartado de producciones artísticas si, aparte de su carácter funcional, poseen un claro componente estético.

El material clásico por antonomasia para el mobiliario es la madera, a la que complementan el metal, los lacados, la pintura y las telas. En el siglo xx se han incorporado otros como el plástico o el acero, lo que ha permitido variar las formas de los objetos.