La fotografía

La fotografía es una consecuencia del deseo que el ser humano siempre ha tenido de representar la realidad de la forma más fiel posible. Hasta el siglo XIX, cuando la fotografía fue inventada, este deseo era satisfecho mediante otras disciplinas artísticas, como el dibujo o la pintura, con las limitaciones propias de cada una de ellas. La fotografía, sin embargo, abrió puertas nuevas al alcanzar unos niveles de detalle y fidelidad nunca antes alcanzados. La fotografía permitió captar hechos fugaces y apreciar detalles que hasta entonces eran difícilmente apreciables para el ojo humano y mucho menos representables por la mano del dibujante o el pintor.

Resulta indudable la importancia que la fotografía ha tenido en el conocimiento que los seres humanos poseemos de nuestro mundo. Gracias a la fotografía de rayos X es posible «ver» cómo son los cuerpos en su interior, la microfotografía ha permitido captar imágenes de cuerpos microscópicos y las fotografías del espacio muestran objetos que se encuentran a distancias hoy día insalvables.

No hay que considerar sin embargo a la fotografía como un sustitutivo del dibujo o la pintura. En su modalidad artística, la fotografía es una disciplina independiente, con sus normas y técnicas propias, al mismo tiempo que se halla muy vinculada con las demás.

Al margen de los diversos usos que se hace de ella en la ciencia y la tecnología, los principales tipos de fotografía son el periodístico y documental, el publicitario y el artístico. Cada uno de ellos posee finalidades distintas, las cuales van a conllevar un mayor o menor grado de manipulación de las imágenes con el fin de mejorar la transmisión del mensaje visual que contienen.

El proceso fotográfico es a su vez el resultado de una combinación de procesos físicos y químicos en los que intervienen la luz y una serie de sustancias sensibles a ella. Los elementos necesarios para realizar una fotografía, mediante los que se controlan tales procesos, son: la cámara fotográfica; el material sensible a la luz, o película; y el revelado.

Los tipos de fotografía

La fotografía se desarrolla principalmente en tres campos: en el periodismo gráfico, en la publicidad y en el arte. Al margen de éstos, constituye una herramienta de gran utilidad en otros ámbitos, como el de la ciencia y el de la técnica. La fotografía aérea, la realizada desde satélites artificiales, la submarina y la tridimensional se han convertido en una ayuda inestimable para diversas disciplinas del saber.

Fotografía periodística y documental

La finalidad de este tipo de fotografía es captar el mundo tal como es, sin introducir en él alteraciones. Dicho en otras palabras, pretende ser objetiva, desea comunicar un mensaje con un significado inequívoco. Este objetivo es relativo. No se puede pasar por alto que estas fotografías son realizadas por una persona que escoge lo que se va captar y en qué momento, lo que elimina la imparcialidad. Por otra parte, una misma fotografía, supuestamente objetiva, se puede emplear en diferentes medios y diferentes situaciones, dando lugar a interpretaciones muy distintas.

Un soldado británico observa cómo arden algunos pozos de petróleo iraquíes dañados por las bombas durante la Segunda Guerra del Golfo. Esta fotografía apareció en numerosos medios de comunicación y aunque su fin era demostrar objetivamente la realidad, el fotógrafo incluyó al soldado en primer plano para dotar de cierto dramatismo y profundidad a la imagen.

En el aspecto técnico, la fotografía periodística y documental se ha de acomodar a las condiciones en que transcurren los acontecimientos que se desean captar. Las cámaras han de poder funcionar en circunstancias a veces poco propicias, con poca luz y mucho movimiento. En cuanto al revelado, éste se debe llevar a cabo de forma que no introduzcan alteraciones en la imagen captada, de modo que el resultado sea lo más fiel posible al original.

Fotografía publicitaria

El objetivo de la fotografía publicitaria es influir en las opiniones de quien la contempla; unas opiniones que pueden ser tanto políticas como sociales. Pretende por tanto convencer de algo al espectador y para conseguirlo, hará uso de todas las herramientas que estén en su mano. Las fotografías que figuran en los anuncios comerciales o en la propaganda política recurren al uso de técnicas para hacerlas más atractivas y convincentes. Las imágenes captadas no son mostradas como realmente son, sino que sufren una serie de alteraciones intencionadas con el fin de aumentar su capacidad de impacto.

La fotografía artística busca provocar un placer estético en el espectador, por lo que, a menudo, se utilizarán técnicas poco frecuentes para dar a la fotografía características especiales. Es el caso de la fotografía de la imagen, tomada con un filtro de infrarrojos para conseguir una luminosidad muy original.

Fotografía artística

En el extremo opuesto al de la fotografía periodística y documental se encuentra la fotografía artística. En el siglo XIX, la fotografía se consideraba una alternativa al dibujo y la pintura, puesto que, al igual que estas artes, permitía una representación en dos dimensiones de la realidad, sólo que con un mayor grado de detalle y fidelidad. Los fotógrafos por tanto pretendían conseguir con sus trabajos los mismos resultados que habían alcanzado los dibujantes y pintores de antaño. En la misma línea, las normas aplicadas para juzgar una obra fotográfica eran las mismas que se empleaban para juzgar el dibujo y la pintura. Con la llegada del siglo XX la fotografía pasó a considerarse una forma de arte independiente, con unas normas y temas propios, lo que abrió el campo a la experimentación y la innovación.

La fotografía artística busca provocar un placer estético en el espectador, por lo que, a menudo, se utilizarán técnicas poco frecuentes para dar a la fotografía características especiales. Es el caso de la fotografía de la imagen, tomada con un filtro de infrarrojos para conseguir una luminosidad muy original.

Como características esenciales de este tipo de producción artística se puede decir que no ha de atenerse a ninguna objetividad, sino que puede ser subjetiva. El enfoque, el uso de la luz, el revelado, y en general todo el proceso fotográfico pueden sufrir manipulaciones con el fin de que la imagen muestre lo que su autor desea. Es posible recurrir, además, a otros procedimientos, como la composición de fotografías, su fragmentación o la combinación de la fotografía con otras modalidades de arte, tal como sucede en el collage.

La técnica fotográfica

El proceso fotográfico consiste en la captación de una imagen gracias a la luz que penetra, a través de un orificio, en una cámara oscura. Dicha luz incide sobre una superficie sensible en la que, gracias a un proceso químico, la imagen queda fijada. Los elementos fundamentales de este proceso son: la cámara fotográfica, el material sensible o película y el subproceso de revelado, mediante el cual la imagen fijada en la película es transferida al papel.

La cámara fotográfica

Una cámara fotográfica es un aparato en cuyo interior se sitúa una película sensible, la cual, al ser expuesta a la luz, fija las imágenes. Por muy sencilla o compleja que sea una cámara, siempre constará esencialmente de un orificio, situado en su parte delantera, por donde penetra la luz, y el material, o película en las cámaras modernas, que ha de ser impresionado. Los modelos actuales de cámaras disponen además de otros elementos, como el diafragma, el sistema de sujeción y desplazamiento de la película, el visor a través del cual se puede ver la imagen que se va a captar, el objetivo, donde se sitúan las lentes que proyectan la imagen sobre la película, el obturador y el sistema de enfoque de la imagen.

Partes y funcionamiento de una cámara réflex de un objetivo. La imagen captada por el objetivo se refleja en el espejo y el prisma para que el usuario pueda observarla a través del visor. Una vez que se fija con el diafragma la cantidad de luz que se desea dejar pasar y se regula con el obturador durante cuánto tiempo debe incidir sobre la película, se pulsa el disparador. Esto provoca que el espejo se abata y la luz se plasme sobre la película fotográfica.

El diafragma es un dispositivo formado por unas pequeñas láminas superpuestas que pueden moverse para abrirse o cerrarse. Su función es dejar pasar una cantidad mayor o menor de luz hacia la película.

Próximo al diafragma se encuentra otro dispositivo, el obturador, encargado de regular durante cuánto tiempo la luz incide sobre la película fotográfica. Puede estar situado en el objetivo, caso en el que se denomina central; o bien frente a la película, dentro del cuerpo principal de la cámara, caso en el que es conocido como de plano focal. Al igual que el diafragma, se compone de unas laminillas que pueden abrirse o cerrarse rápidamente.

Para que la imagen impresionada en la película posea la nitidez correcta se debe controlar la distancia entre las lentes del objetivo y la película (distancia focal). Deberá variar en función de que el objeto cuya imagen se desea captar se encuentre más o menos cerca de la cámara. Este ajuste se puede realizar manualmente, aunque las cámaras actuales poseen la opción de efectuarlo de forma automática.

Basándose en la distancia focal, se pueden distinguir distintos tipos de objetivos. Entre los más importantes se encuentran los objetivos normales (50 mm), el teleobjetivo, el gran angular, el ojo de pez, los macro y el denominado zoom.

Normal (50 mm). Los objetivos de 50 mm, medida que se corresponde a su distancia focal, son los utilizados con más frecuencia, por lo que reciben el nombre de normal. Reproducen las imágenes de forma que no aparece ninguna deformación, captando la imagen tal y como debería ser.

Teleobjetivo. En este tipo la distancia focal es mayor. Se emplea para captar objetos situados en la lejanía. Presenta el inconveniente de deformar levemente las imágenes, «aplastándolas».

Gran angular. Su distancia focal es inferior a 50 mm. Es el tipo de objetivo utilizado cuando se desean fotografiar objetos situados cerca de la cámara. Las imágenes sufren cierta deformación ya que las líneas rectas aparecen levemente curvadas.

Ojo de pez. Se trata de un caso particular de gran angular, en el que la distancia focal es mínima. Produce una gran deformación de las imágenes, con las líneas rectas transformadas en curvas y los detalles situados en los bordes de la fotografía muy concentrados.

Macro. Al igual que los objetivos ojo de pez, son empleados para fotografiar objetos situados muy cerca de la cámara pero poseen la ventaja de no producir deformaciones en las imágenes. Son muy usados para conseguir imágenes de la naturaleza (flores, insectos) en los que sea preciso captar detalles muy pequeños.

Zoom. Es un tipo muy particular de objetivo. Su distancia focal es variable, en función de en qué posición se halle el objeto que se desea fotografiar. Los tipos más simples suelen cumplir funciones parecidas a las del teleobjetivo pero con capacidad también de «convertirse» en normal o gran angular. Esta versatilidad, sin embargo, suele ir en contra de la calidad de la imagen por lo que muchos fotógrafos prefieren utilizar objetivos en donde la distancia focal no es variable.

Otros elementos de los que pueden disponer las cámaras fotográficas son los filtros. Éstos se tratan de unos discos fabricados en cristal o gelatina, que se sitúan delante del objetivo. Su finalidad principal es modificar el modo en que la película registra la luz. Pueden ser de colores, para así producir efectos de coloreado sobre la imagen; absorber determinadas radiaciones, como la ultravioleta; y también pueden lograr una impresión más efectiva de las imágenes cuando la luz es insuficiente, como hacen los filtros infrarrojos.

Otro elemento de gran importancia en las cámaras es el flash. Se utiliza para iluminar los objetos cuando no hay luz suficiente. Antiguamente esta función se realizaba haciendo explotar polvos de magnesio, lo que producía un breve pero intenso fogonazo. Los flashes modernos son electrónicos y regulan de modo automático la intensidad de la luz que han de emitir.

La película fotográfica

La superficie donde se fijan las imágenes fotográficas se compone de dos elementos: un soporte y la emulsión sensible a la luz, extendida sobre el anterior. En los inicios de la fotografía se emplearon como soportes el vidrio y el poliéster. Hoy en día el material más utilizado con esta finalidad es el acetato transparente de celulosa, el cual se presenta en forma de una fina lámina, enrollada e introducida en un carrete.

Según la distancia focal, es decir, la distancia entre las lentes y la película, es posible distinguir entre distintos tipos de objetivos siendo los más frecuentes el normal, el teleobjetivo y el gran angular. En la imagen, diferentes objetivos para una misma cámara.

En cuanto a la sustancia fotosensible, ésta se compone de un haluro de plata. Este compuesto químico posee la particularidad de que, cuando es expuesto a la luz, se transforma, captando las imágenes que son proyectadas sobre él. Esta primera imagen recibe el nombre de latente, y más tarde, gracias a un proceso de revelado, dará lugar a las fotografías finales. Los haluros de plata se aplican sobre el soporte en forma de una suspensión; es decir, los diminutos cristales que componen los haluros se hallan suspendidos en una fina capa de gelatina.

Existen dos tipos básicos de películas: en blanco y negro, y en color. Las películas en color pueden captar todos los colores, además del blanco, el negro y las diversas variedades de gris. Cuentan con una serie de tres capas de emulsión, sensibles respectivamente a los colores azul, verde y rojo. Las imágenes impresionadas por cada una de las capas, se combinan después en el revelado, con lo que se obtienen imágenes con toda la gama de colores.

Se pueden distinguir además las películas por su formato, velocidad o grano. Se entiende por formato la anchura de la película, que se mide en milímetros. Los formatos más habituales son 16 y 35 mm.

Otro aspecto según el cual pueden clasificarse las distintas películas es su velocidad. La velocidad de una película se define como el grado de sensibilidad a la luz de su emulsión de haluros. Sirve para indicar cuánto tiempo es necesario exponer una película a la luz para que pueda captar una imagen. Una película lenta requerirá un tiempo de exposición largo, mientras que a una rápida le bastarán exposiciones más breves.

El tamaño de grano de la película hace referencia a la densidad de cristales fotosensibles con que cuenta su emulsión. Una alta densidad de cristales da lugar a películas de grano fino, y permite una mejor captación de los detalles.

Los zoom admiten la variación de la distancia focal del objetivo y por tanto, permiten acercar o alejar las imágenes según se desee. Ofrecen las ventajas de un objetivo normal, un teleobjetivo y un gran angular aunque las imágenes con ellos captadas suelen ser de peor calidad que si se utiliza cada uno de estos objetivos por separado.

Los avances tecnológicos han producido una revolución en el concepto de película fotográfica. Las modernas cámaras digitales ya no cuentan con película, sino que registran las imágenes por medios electrónicos. Las imágenes pueden ser posteriormente transferidas a una computadora para ser almacenadas o manipuladas, o bien ser reproducidas mediante una impresora.

El revelado

Una vez que la película fotográfica ha sido expuesta a la luz y una imagen ha quedado impresionada en ella, se puede proceder al revelado. La finalidad del proceso es la transferencia de la imagen captada a un soporte de papel.

En primer lugar se aplica a la película un baño de líquido revelador. Este baño se compone de sustancias químicas reductoras que transforman los haluros de plata en plata metálica. La duración dependerá, entre otros factores, del tipo de película empleada. Una vez concluido el baño revelador, se aplica a la película el llamado baño de paro, que sirve para interrumpir el efecto del anterior. El siguiente paso consiste en un baño más, en este caso de tiosulfato de plata, que elimina los restos de haluros. Hecho esto, la imagen de la película ya se encuentra fijada, es el llamado negativo. Una vez que la película ha sido lavada y secada, puede llevarse a cabo la impresión de la imagen en papel.

Las películas fotográficas como la de la imagen consisten en un soporte de acetato transparente de celulosa sobre el que se extiende una sustancia fotosensible compuesta de haluro de plata. Es esta sustancia la que reacciona ante su exposición a la luz.

Para imprimir los negativos suele requerirse el uso de una ampliadora. Éstas son aparatos que cuentan con una lámpara, ante la que se coloca el negativo, y una lente, que amplía la imagen. El conjunto se puede desplazar a lo largo de un soporte vertical. La imagen es así proyectada sobre un papel especial, llamado de positivado, que se sitúa en una plataforma en la base de la ampliadora. Dependiendo de la altura a la que se coloque el negativo, variará el tamaño de la proyección, y por tanto el de la impresión. El tiempo de exposición depende principalmente de la intensidad de la luz y de la sensibilidad del papel de positivado.