Cuba

Su clima privilegiado y la belleza y variedad de sus paisajes han hecho acreedora a Cuba del sobrenombre de la Perla de las Antillas. El azúcar y el ron de caña, la música tropical de influencia africana y el carácter acogedor de sus habitantes, además de un medio físico asombroso, son algunos de los principales rasgos de identidad de esta república caribeña, formada por la isla de Cuba y numerosas pequeñas formaciones insulares.

Bandera de Cuba.

Medio físico

Cuba se sitúa ligeramente al sur del trópico de Cáncer, entre el océano Atlántico, al norte y nordeste; el golfo de México, al oeste; y el mar Caribe, al sur. El país está integrado por un archipiélago de más de 1.600 islas, isletas y cayos, que forma parte de las Grandes Antillas. Su extensión es de 110.861 kilómetros cuadrados, el 95 % de los cuales corresponden a la isla de Cuba, la mayor de las Antillas. Su forma es alargada y estrecha, extendida de noroeste a sudeste, con una longitud de 1.250 kilómetros y una anchura que oscila entre los 191 y los 31 kilómetros.

La siguiente isla más extensa es la de la Juventud, anteriormente llamada isla de Pinos, con 2.200 kilómetros cuadrados y formalmente incluida en el archipiélago de los Canarreos. Otros archipiélagos de pequeñas islas son el de los Jardines de la Reina y el de Sabana-Camagüey.

El país es relativamente llano, con sus mayores elevaciones en el extremo sudoriental de la isla de Cuba. Allí se alza el principal accidente orográfico, la Sierra Maestra, con el pico Turquino (1.974 metros), la mayor elevación del territorio cubano; otras formaciones montañosas son la sierra de los Órganos y la del Rosario, en la zona occidental, y la de Trinidad en la región central. Las costas cubanas presentan una amplia variedad de playas, zonas pantanosas, manglares y áreas de acantilados.

Valle de Vinales, en la sierra de los Órganos.

Con respecto a su hidrografía, los ríos, cortos y poco caudalosos, vierten a dos cuencas principales: la del Atlántico, al norte, en la que dejan sus aguas los ríos Sagua la Grande, Caonao y Toa, y la de las Antillas, al sur, donde desembocan el Cauto, el más largo del país, con 370 kilómetros, el Zaza y el Jatibonico del Sur. Entre los lagos, o más propiamente lagunas, el mayor es la laguna de la Leche, con una extensión de 67 kilómetros cuadrados y con aguas de característica coloración blanquecina, producida por depósitos de carbonato cálcico.

Vista río Toa, en el Parque Nacional Alejandro Humbolt.

El clima es tropical, aunque su posición septentrional con relación a otras zonas tropicales y la cercanía del continente hacen que en la mitad oeste sea en ocasiones subtropical. La temperatura es uniforme a lo largo de todo el año, con una media de 26 °C y oscilaciones entre los 23 y los 28 ºC. Existen dos estaciones diferenciadas: la de lluvias, de mayo a octubre, y la seca, de noviembre a abril. Entre junio y noviembre son frecuentes los huracanes, muchas veces de devastadoras consecuencias.

Flora y fauna

Existen en el archipiélago más de ocho mil especies vegetales, muchas de ellas endémicas, como la palma del corcho y la palma barrigona. La vegetación original ha sido, sin embargo, sustituida en grandes extensiones por plantaciones de café, caña de azúcar o arroz. Entre las especies arbóreas cabe citar el pino, la caoba y el ébano, cuyas maderas se destinan en buena parte a la exportación, y la palmera real, árbol nacional y elemento característico del paisaje cubano.

La fauna es particularmente abundante y variada. Se han registrado hasta siete mil especies de insectos y cuatro mil de moluscos, tanto terrestres como marinos. Abundan los crustáceos y, en la costa sudoeste, las esponjas, que, por su calidad, son la base de una floreciente industria. Igualmente son numerosos los escorpiones, tarántulas y otros arácnidos. Hay más de 300 especies de aves y 500 de peces, entre ellas 37 de tiburones. Abundan también reptiles, como tortugas e iguanas, y algunas especies de cocodrilos, que, de estar en peligro de extinción, han pasado a ser criados en granjas para el aprovechamiento de sus pieles.

Dentro de la rica fauna cubana se cuentan 37 especies diferentes de tiburones.

Población

Demografía

Cuba tiene unos 11.000.000 habitantes. En las últimas décadas el crecimiento de la población ha sido moderado, debido a la fuerte emigración dirigida mayoritariamente hacia los Estados Unidos y Europa. La esperanza de vida es de 80 años para las mujeres y 76 para los hombres, y la media de edad es de 40,4 años.

Los principales centros de población son La Habana, capital y principal centro económico e histórico del país, en el que se concentra aproximadamente el 20 % de su población; Santiago de Cuba, principal núcleo urbano del oriente del país; y Camagüey, enclavada en una zona de notable actividad agrícola e industrial. Otras ciudades entre las más pobladas son Holguín, Guantánamo, Santa Clara, Bayamo, Cienfuegos y Pinar del Río.

Panorámica de La Habana, la capital de Cuba.

Por cuanto respecta a la composición étnica de la población, cerca del 26 % son mulatos y mestizos, el 64 % blancos y el 9 % negros. Existe un 1 % de población de origen chino, inmigrada en sucesivas oleadas en las décadas de 1850 y 1920. Los grupos étnicos predominantes son los descendientes de españoles y de africanos. Estos últimos fueron llevados a la isla por los españoles para sustituir como mano de obra a la población indígena, diezmada por las enfermedades traídas por los europeos.

Lengua y religión

La lengua oficial es el español, siendo muy minoritaria la presencia de otros idiomas. La enseñanza de lenguas extranjeras es uno de los objetivos principales del sistema educativo cubano.

Cuba es un estado no confesional. La religión mayoritaria entre la población es la católica, considerándose que el porcentaje de católicos antes de la revolución de 1959 era del 85 %. Es significativa también la presencia de cultos de origen africano, conocidos globalmente como santería, que fueron llevados a la isla por los esclavos negros. Otras religiones minoritarias son la protestante y la judía.

Economía y comunicación

Datos económicos

A partir del triunfo de la revolución de 1959, la economía cubana quedó bajo control estatal. El Gobierno dirige una economía planificada, en la que la mayoría de las empresas son de titularidad pública. Sólo son de capital privado las empresas mixtas, en las que participa capital extranjero, y las pequeñas explotaciones agrarias. Hasta la caída de la Unión Soviética (1989-1991), la economía cubana dependió casi exclusivamente de la ayuda de ese país, que solventaba el bloqueo económico estadounidense. Después del colapso del bloque comunista, Cuba ha buscado nuevas fuentes de crecimiento y desarrollo.

Los principales productos agrícolas son la caña de azúcar, el tabaco, los cítricos, el café, el arroz, las papas o patatas y los frijoles o judías. Los dos primeros son los cultivos más importantes, tanto por la extensión que cubren como por el número de trabajadores que se ocupan en ellos. También han sido las fuentes tradicionales de ingresos, aunque recientemente se han sustituido, en parte, por los generados por el turismo. Pese a la fertilidad del suelo y la bonanza del clima, problemas de estructura económica y falta de mecanización afectan de forma sustancial a la agricultura cubana.

Por lo que respecta a la ganadería, el 27 % del suelo cubano son tierras de pasto. El ganado vacuno es el más importante, seguido del porcino y las aves de corral. La introducción de nuevas técnicas, como la inseminación artificial o la mejora de pastos y piensos, han permitido conseguir especies adaptadas al clima tropical.

Cuba cuenta con importantes yacimientos de níquel y cobre, así como de cobalto, hierro y manganeso. En menor medida se producen plomo, zinc, plata y tungsteno. Aunque cuenta con yacimientos de gas natural, el petróleo es escaso, lo que hace de Cuba un país subordinado a las importaciones.

La industria cubana está en fase de desarrollo, pues hasta tiempos recientes guardó una estrecha relación de dependencia con la extinta Unión Soviética, de la que procedían la mayor parte de las importaciones. La principal actividad industrial es la transformación de productos primarios, alimentos o similares cultivados en la isla como la caña de azúcar o el tabaco. La industria ligera, aunque estimulada por el Gobierno, ve recortado su desarrollo por lo limitado del mercado interno y los problemas burocráticos. La industria pesada recibe las subvenciones del Estado, lo que ha hecho surgir cementeras, plantas eléctricas y productoras de maquinaria, especialmente agrícola. Otras industrias a destacar son las textiles, de productos químicos y fertilizantes.

Desde la década de 1990 se introdujeron en el campo de las finanzas algunas medidas tendentes a la liberalización de la economía. Así, se creó en 1997 el Banco Central Cubano, al tiempo que se permitió la entrada de bancos extranjeros, si bien sus operaciones quedaban bajo control gubernamental. Sin embargo, a mediados de la década de 2000 se adoptaron iniciativas como la restricción de la circulación de dólares estadounidenses y su sustitución por pesos convertibles.

A partir de la década de 1990, el país se volcó en la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, encontrando en el turismo un importante medio de entrada de capitales. Cuba cuenta con un gran potencial turístico, gracias al atractivo de sus playas, sus bellos paisajes interiores y sus tesoros artísticos y monumentales. Consciente de la importancia del turismo para la economía cubana, el Gobierno estimuló la entrada de capital exterior, fundamentalmente español, italiano y canadiense, para la construcción de infraestructuras hoteleras en La Habana y otros destinos como Varadero, Cayo Coco o Cayo Largo. Del mismo modo, se han reforzado las conexiones aéreas y los servicios auxiliares.

El atractivo de sus playas es uno de los alicientes turísticos de Cuba. En la foto, vista de la playa de Varadero.

Los principales socios comerciales de Cuba son Canadá, México, España e Italia. Los importantes déficits comercial y público son en parte paliados por la entrada de financiación extranjera en el sector turístico y por el envío de remesas de capital por parte de los emigrantes.

El país cuenta con una fuerza laboral de 5,18 millones de trabajadores, de los cuales el 78 % trabajan en el sector público. El 20 % de la población trabajadora está empleada en la agricultura, con el 17 % en la industria y el 63 % en los servicios. Las monedas oficiales son el peso cubano y el peso cubano convertible.

La principal vía en la red de transportes terrestres es la Autopista Central, construida en 1920 y que atraviesa la isla en casi toda su longitud. Otras carreteras importantes son la Vía Blanca, que enlaza La Habana con el centro turístico de Varadero, y la Vía Mulata, que comunica Baracoa, en el extremo oriental de la isla, con el resto del país.

El parque móvil cubano es anticuado, con la mayoría de sus automóviles y autobuses construidos en las décadas de 1950 y 1960. Sin embargo, en las últimas décadas, debido al auge del turismo, se ha incrementado la variedad de automóviles, puestos al servicio de los visitantes y compañías extranjeras.

La línea férrea que une La Habana con Bejucal, inaugurada en 1837, fue la primera construida en la América hispana. El ferrocarril alcanzó una notable extensión tras la guerra de la Independencia, especialmente en las provincias de La Habana y Matanzas. El desarrollo de las líneas férreas estuvo muy ligado a la industria azucarera, permitiendo la salida al mar de este producto desde las plantaciones del interior. Aunque el sistema resultó muy deteriorado durante los años inmediatamente posteriores a la Revolución de 1959, en las décadas siguientes, el ferrocarril cubano fue objeto de una política de expansión y racionalización, fundamentalmente al servicio de la industria de la caña de azúcar.

La flota mercante cubana experimentó una gran expansión durante el siglo XX, conforme crecían las importaciones y exportaciones. En virtud de lo establecido por el régimen económico socialista, el Estado cubano impone un control sobre los fletes, intentando que al menos el 50 % de la mercancía objeto de comercio sea transportada por buques bajo bandera cubana. Sin embargo, la flota mercante cubana no resulta suficiente para cubrir esta necesidad. Los puertos principales son los de La Habana, desde donde se comercia con combustibles, cereales y otras mercancías; Cienfuegos, donde dominan las exportaciones de azúcar; Manzanillo, Mariel, Nuevitas y Santiago de Cuba.

El transporte aéreo corre a cargo de la compañía estatal Cubana de Aviación, que comunica las principales ciudades del interior y enlaza también a La Habana con numerosas ciudades de América, Europa y África. Además del de La Habana, otros aeropuertos internacionales son los de Santiago de Cuba, Camagüey y Varadero. Los aeropuertos de Guantánamo, Holguín, Las Tunas, La Colonia (en Pinar del Río) o Nueva Gerona, entre otros, se emplean para el transporte interior.

Comunicación

El principal medio de comunicación escrito de Cuba es el diario Granma, órgano oficial del Gobierno y del Partido Comunista. Otro importante medio de difusión es Juventud Rebelde, órgano oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas. Los medios de comunicación son de titularidad pública y están bajo control estatal.

La densidad de líneas telefónicas es baja, del orden de diez por cada cien habitantes. No obstante, a raíz de la creación en 2000 de un Ministerio de Tecnología de la Información y Comunicaciones, se han registrado importantes avances en la difusión de la telefonía celular y los sistemas de comunicación por computadora. El Gobierno cubano controla y regula los accesos y la actividad de los proveedores de conexiones a Internet. Según las estimaciones, existen en el país 1,3 millones de teléfonos celulares, y más de un millón y medio de cubanos tienen comúnmente acceso a Internet.

Administración y política

División territorial

El territorio de Cuba está dividido en catorce provincias y un municipio especial, la Isla de la Juventud. Las provincias integran a 169 municipios que, a su vez, están divididos en circunscripciones electorales.

Los delegados a las asambleas municipales son elegidos por sufragio universal. El Gobierno central y el Partido Comunista tienen un amplio poder de decisión sobre las instituciones provinciales y locales.

Forma de gobierno y partidos políticos

Cuba es una república socialista unitaria, surgida de la Revolución de 1959. Fruto de ésta es la Ley Fundamental, que se mantuvo en vigor hasta el 24 de febrero de 1976 y a la que se incorporaron enmiendas en 1992 y 2002. Esta ley define a Cuba como un estado socialista de obreros y campesinos y demás trabajadores manuales e intelectuales.

En el Estado cubano se integran los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. El ejecutivo lo ejerce el jefe del Estado, designado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, quien asume a su vez el cargo de presidente del Consejo de Ministros. El jefe del Estado es también el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Es competencia del jefe del Estado elegir al Consejo de Ministros, elección que debe ser ratificada por la Asamblea. Igualmente, el jefe del Estado preside un Consejo de Estado, cuyos 31 miembros son elegidos por la Asamblea Nacional.

El poder legislativo recae sobre la Asamblea Nacional del Poder Popular, cámara única compuesta por 609 diputados, que ocupan su cargo durante cinco años. Son competencias de la Asamblea elaborar las leyes que rigen el país, sancionar o rechazar las decisiones del ejecutivo y designar al presidente de la república, al fiscal general del Estado y a los miembros del Tribunal Supremo.

El máximo órgano judicial es el Tribunal Supremo Popular, del que dependen los tribunales provinciales y municipales. Este alto tribunal juzga delitos como el robo, las malas prácticas contra los trabajadores, los crímenes violentos y los atentados contra la seguridad del Estado o del Ejército. Las cortes provinciales ven casos en los que la sentencia es superior a los seis años de prisión, mientras que los tribunales municipales funcionan como cortes de primera instancia. La mayoría de los juicios son públicos, excepto en asuntos militares o en casos de disidencia política.

En Cuba, el sufragio es universal y obligatorio, debiendo participar todos los nacionales mayores de 16 años residentes en el país. El voto femenino fue legalizado en 1934 y, a partir de la Revolución, la mujer se incorporó plenamente a la vida política. A comienzos de la década de 1960 el Gobierno cubano disolvió los partidos políticos e instituyó un único partido, el Partido Comunista de Cuba, integrando tres organizaciones revolucionarias: el Partido Socialista Popular, el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Para consolidar los ideales revolucionarios entre la sociedad, el Gobierno cubano creó organizaciones, como los Comités de Defensa de la Revolución, que se encargan de elegir a los delegados que, a su vez, designan a los miembros de la Asamblea Nacional.

Desde el triunfo de la revolución en 1959, la política exterior de Cuba ha estado marcada por las difíciles relaciones con los Estados Unidos. El alineamiento de Cuba con la ideología comunista y su estrecha relación con la Unión Soviética fueron contestados por parte del Gobierno estadounidense con un bloqueo político y económico. En 1962 se produjo también la expulsión del país de la Organización de Estados Americanos (OEA). El apoyo de la Unión Soviética y el bloque comunista restaron efectividad al bloqueo, permitiendo a Cuba recibir productos y mercancías básicas, así como apoyo político, económico y militar. La caída del bloque comunista supuso un creciente aislamiento, con notables repercusiones tanto políticas como económicas, acentuadas por las presiones del Gobierno estadounidense y de la comunidad cubana anticastrista exiliada en Miami. Actualmente, dentro del contexto latinoamericano, Cuba se alinea con otras naciones como Venezuela o Bolivia, que mantienen posiciones opuestas al predominio de la influencia de los Estados Unidos en el continente americano.

Servicios del Estado

Cuba dispone de uno de los más avanzados y eficaces sistemas sanitarios del mundo, organizado desde su Ministerio de Salud Pública. La sanidad cubana es universal y gratuita. Desde la década de 1960 se ha incrementado de manera notable el número de hospitales, médicos y camas. Su sistema de seguridad social da cobertura a la gran mayoría de la población. Los asilos para ancianos dependen del Ministerio de Salud Pública, mientras que el cuidado de la infancia corresponde a la Federación de Mujeres Cubanas.

La educación es gratuita en todos los niveles, y todas las personas en edad escolar reciben asistencia médica y ayudas económicas. La tasa de analfabetismo es irrelevante. En 1961, el Gobierno nacionalizó todas las escuelas privadas e introdujo la dirección estatal en todo lo relativo a la enseñanza. El sistema educativo cubano abarca las áreas de preescolar, varios grados de enseñanza media, educación superior, formación docente, educación de adultos, campañas de promoción de estudios entre los trabajadores, enseñanza de idiomas y educación especializada. Las mujeres tienen garantizada la igualdad de oportunidades en el ámbito educativo, siendo más de la mitad de los graduados universitarios. El Gobierno cubano pone un énfasis especial en la formación deportiva, la del profesorado y la enseñanza de tecnología, agricultura y ciencias de la salud. Sin embargo, la crisis económica que vivió el país desde 1991 supuso una importante merma en las aportaciones estatales por asegurar una educación universal de calidad.

Historia

Cuba precolombina

Antes de la llegada de Cristóbal Colón en 1492, Cuba estaba habitada por varios pueblos indígenas. Los ciboneyes y los guanahatabeyes vivían en la parte oriental de la isla, de la recolección de frutos y semillas silvestres, la caza y la pesca, mientras que el resto y algunas pequeñas islas de los archipiélagos circundantes estaban ocupabas por los taínos, que conocían las técnicas de cultivo y se relacionaban con los arawaks, del norte de Sudamérica. Procedentes del Orinoco, éstos pasaron a las Grandes Antillas desde el territorio continental a través del arco de las Pequeñas Antillas.

Los taínos que hallaron los españoles a su llegada a las islas fueron el único grupo que había alcanzado cierto nivel de organización social. Sus asentamientos estaban bastante más estructurados que los de sus vecinos, con una clara división del trabajo y una jerarquía muy definida. Su modo de subsistencia principal era el cultivo, cuyos productos eran complementados con lo obtenido por la caza, la pesca o la recolección.

Los taínos, como el resto de pueblos nativos del Caribe, quedaron prácticamente extinguidos muy pocas décadas después de la llegada de los españoles. En la actualidad, no son pocos los estudiosos que intentan rescatar y difundir este valioso pasado, del que han quedado no sólo algunos restos arqueológicos sino algunas palabras incorporadas al español actual, como cacique o hamaca.

El descubrimiento y la etapa colonial

El primer contacto español con Cuba se produjo el 27 de octubre de 1492, cuando llegó a ella Cristóbal Colón, quien la denominó isla Juana. Más tarde, comenzó a ser llamada con la versión castellana de los topónimos indígenas Coabaí o Cubanacán, nombres que designaban respectivamente a la isla y a una aldea del interior. A pesar de ser explorada en varias ocasiones, la ocupación de la isla empezó en 1511, a cargo de Diego Velázquez de Cuéllar, quien fundó el asentamiento de Baracoa, con unos 300 españoles. La fundación de nuevas poblaciones continuó hasta 1515, con Bayamo, Santiago, Puerto Príncipe, Trinidad, Sancti Spíritus y La Habana. Esta última, fundada en principio en la costa meridional, se trasladó en 1519 a su emplazamiento actual, al noroeste.

Vista aérea de la ciudad de Trinidad, fundada en el siglo XVI, durante la etapa colonial.

En un principio, el interés español por la isla se centró en la búsqueda de yacimientos auríferos, aunque pronto este recurso se reveló casi inexistente. Desde entonces, el Gobierno colonial fomentó la explotación agrícola y ganadera, introduciendo especies animales y cultivos traídos de España. El trabajo indígena obligatorio acabó por extinguir prácticamente a los nativos, que pronto fueron sustituidos por esclavos africanos. Cuba se convirtió en la cabeza de puente de los viajes de descubrimiento y conquista hacia Florida, el golfo de México y el Yucatán.

La posición estratégica de Cuba, entre España y sus colonias en el Nuevo Mundo, permitió a la isla alcanzar un notable desarrollo. El puerto de La Habana era el lugar donde se reunían las flotas comerciales de Veracruz y Nombre de Dios (Portobelo). Reagrupadas, podían así emprender el regreso a España con más capacidad de defensa ante las incursiones piratas. La estancia de las flotas durante semanas y su abastecimiento generó grandes beneficios económicos a la isla. No obstante, pese a ser La Habana el puerto más seguro y fortificado del Caribe, los ataques piratas serían una constante en épocas posteriores.

Aparte del comercio, la isla desarrolló la plantación de caña de azúcar, la cría de ganado y la explotación de la caoba, actividades que sentaron las bases de la posterior economía de plantación. La expansión de la economía cubana colonial llegó gracias al cultivo del tabaco, cuyo producto alcanzó fama mundial por su calidad, recibiendo los cigarros que con él se elaboraban el nombre de la capital cubana (habanos).

Cuadro del siglo XVII que representa el aspecto que tenía el puerto de la ciudad de La Habana entonces.

Durante el siglo XVIII se asistió a un importante desarrollo agrícola, demográfico y cultural. En 1728 se fundó la Universidad de La Habana. En este periodo se incrementaron el tráfico de esclavos y el cultivo de la caña, impulsados desde 1740 por la Compañía de La Habana. Este crecimiento atrajo la atención de potencias como Inglaterra que, en 1762, durante la guerra de los Siete Años, ocupó La Habana, aunque la ciudad fue devuelta a España un año más tarde por el Tratado de París, a cambio del territorio de la Florida.

La pujanza económica de la isla no mitigó el descontento de los colonos hacia la autoridad colonial. Los principales puntos de conflicto eran la fijación de precios y el establecimiento de un rígido monopolio comercial. Las disputas llegaron, en ocasiones, a materializarse en violentas rebeliones que, aunque sofocadas, dejaron cierto espíritu de insubordinación hacia la metrópoli. A pesar de ello, Cuba se mantuvo fiel a España durante la invasión francesa de 1808. Durante la segunda mitad del siglo XIX, la isla se convirtió en el principal productor azucarero del mundo, llegando a generar por sí sola más de un tercio de todo el azúcar mundial.

La independencia

El primer movimiento independentista se manifestó en 1821, aunque sus dirigentes, entre ellos el poeta José María Heredia, fueron apresados. El malestar hacia las autoridades metropolitanas era cada vez más generalizado, con los criollos, ciudadanos de origen español pero nacidos en Cuba, cada vez más enfrentados a la administración española a causa de las restricciones a su actividad comercial. Pese a ello, y a la deficiente administración colonial, Cuba se mantuvo fiel a España mientras se independizaban otras colonias americanas.

Aunque hubo algunos conatos insurreccionales anteriores, el primer movimiento armado independentista se inició el 10 de octubre de 1868, con el grito de Yara, proclamado por Carlos Manuel de Céspedes. Se iniciaba con él la llamada guerra de los Diez Años, en la que el Ejército español se destacó por la brutalidad de su represión, lo que aumentó el apoyo popular a los insurrectos. Los independentistas proclamaron a Céspedes presidente de la “república en armas” y redactaron una Constitución, recibiendo reconocimiento oficial de varios países latinoamericanos que ya habían accedido a su independencia. Sin embargo, la fuerza militar española al mando del general Arsenio Martínez Campos y las promesas de reforma desactivaron la insurrección, a la que se puso fin en febrero de 1878, con la firma de la paz del Zanjón.

El poeta José Martí, en la imagen, animó desde el exilio a la rebelión para lograr la independencia cubana.

La paz, sin embargo, no contentó a todos. Dirigentes como Antonio Maceo continuaron la lucha, mientras que otros, como el poeta José Martí, realizaban desde el exilio un llamamiento a la rebelión interna y buscaban apoyos en el exterior. El 24 de febrero de 1895, con el grito de Baire, se inició una nueva guerra, que durante tres años produciría gran mortandad entre los dos bandos contendientes y entre la población civil. En 1898 se produjo la entrada en escena de los Estados Unidos, que intentaban extender su creciente influencia continental a la isla antillana. Acusando a los españoles de una explosión ocurrida a bordo del acorazado estadounidense Maine, que se encontraba atracado en el puerto de La Habana, los Estados Unidos declararon la guerra a España el 25 de abril. La fácil victoria estadounidense obligó al Gobierno español a firmar el Tratado de París a finales del mismo 1898. En virtud de él, los Estados Unidos ganaban a España los territorios de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, en el archipiélago de las Marianas, en el Pacífico oriental.

Los Estados Unidos se mantuvieron en Cuba hasta 1902. Un año antes se elaboró una Constitución republicana, a la que por presión estadounidense se añadió la Enmienda Platt, que mantenía a Cuba bajo su dominio de facto. Además, la joven República de Cuba se vio obligada a ceder a los Estados Unidos las bases navales de Guantánamo y Bahía Honda, ésta devuelta en 1913.

El acorazado estadounidense Maine, entrando al puerto de La Habana (1929). Atribuyendo a los españoles una explosión ocurrida a bordo de este acorazado, los Estados Unidos declararon la guerra a España el 25 de abril.

Cuba independiente

Tomás Estrada Palma se convirtió en el primer presidente de la Cuba independiente. Tras las elecciones de 1906, Estados Unidos volvió a ocupar la isla e imponer un administrador, Charles Magoon, quien cedió el poder en 1909, año en el que ocupó la presidencia el liberal José Miguel Gómez, iniciándose un periodo de crecimiento económico gracias al auge de los precios internacionales del azúcar.

En las décadas siguientes, la política cubana estuvo dominada por la inestabilidad y los cambios de gobierno, incluidos varios pronunciamientos militares. En 1952 fue desalojado del poder Carlos Prío Socarrás por un golpe militar encabezado por Fulgencio Batista, quien ya había ocupado la presidencia entre 1940 y 1944 y que mantuvo a la cabeza de un régimen autocrático hasta fines de 1958. Con Batista al frente de Cuba, a los tradicionales ingresos por el azúcar se sumaron los provenientes del turismo, aunque las desigualdades sociales se acentuaron.

La Cuba revolucionaria

En 1959, un grupo revolucionario denominado Movimiento 26 de Julio y liderado por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, con gran apoyo de campesinos, obreros y estudiantes, tomó el poder. La revolución llevaba fraguándose desde 1953: el abogado Fidel Castro fracasó ese año en su primer intento de ocupar el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, aunque tres años más tarde consiguió establecer un núcleo guerrillero en la sierra Maestra y activar células revolucionarias urbanas, que finalmente expulsaron a Batista el 31 de diciembre de 1958.

En 1959 tomó el poder en Cuba el Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara (en la imagen).

Con Castro en el poder, tras un periodo de vacilaciones, Cuba acabó por alinearse con el bloque soviético, implantando en la isla un régimen comunista, el primero de América Latina. A partir de ese momento comenzó un enfrentamiento abierto con los Estados Unidos, cuyo primer episodio grave fue el intento de invasión producido en 1961 en Bahía de Cochinos (o Playa Girón), a cargo de un grupo de 1.500 insurgentes que contaban con el apoyo del Gobierno estadounidense.

Un año más tarde se produjo entre Cuba y los Estados Unidos una nueva crisis, tras el descubrimiento por parte estadounidense del intento soviético de instalar armas atómicas en la isla. La crisis, llamada de los misiles, estuvo a punto de desencadenar un conflicto nuclear, aunque finalmente se pudo solucionar por medios diplomáticos. En los primeros años de la década de 1960 los Estados Unidos decretaron un bloqueo militar y comercial, que se mantendría durante décadas con sucesivas alternativas.

Desde muy pronto, los opositores al régimen comunista cubano, fundamentalmente anticomunistas y propietarios de empresas y propiedades nacionalizadas, tomaron el camino del exilio, instalándose básicamente en Miami, donde se constituyeron en elemento de presión hacia el Gobierno de Estados Unidos, al que instaban a incrementar las acciones contra Cuba. Además, muchos cubanos tomaron la vía de la emigración por motivos económicos.

Tras la caída de la Unión Soviética a principios de la década de 1990, Cuba comenzó a vivir graves dificultades. La Unión Soviética y el resto del bloque comunista eran los principales suministradores de Cuba que, a partir de esa fecha, comenzó a vivir una profunda depresión económica, de la que a partir de 1994 intentaron escapar miles de balseros que en embarcaciones precarias se aventuraban a alcanzar las costas estadounidenses.

La situación se vio agravada en 1996 cuando el Gobierno estadounidense aprobó la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas, conocida como Ley Helms-Burton, que penalizaba a las empresas de cualquier país que mantuvieran relaciones comerciales con Cuba.

El siglo XXI. Primera década

La transición al siglo XXI tuvo lugar en Cuba entre las dificultades económicas y la presión internacional en busca de una apertura política. Si algunas acciones del régimen cubano dieron a entender que se iniciaba una democratización, otras fueron justo en la dirección contraria. La visita en 1998 del canonizado papa Juan Pablo IIa la isla suavizó el aislamiento internacional y propició cierta apertura religiosa.

Las crisis entre Cuba y Estados Unidos continuaron en la década de 2000, suscitadas por la cuestión de los exiliados, el encarcelamiento de disidentes, las oleadas de balseros, etc. Cuba fue condenada en 2002 por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Ese mismo año, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter visitó la isla, en un intento de aproximación, aunque la Asamblea Nacional aprobó una enmienda constitucional declarando el régimen socialista «permanente e intocable».

Vista de la Plaza de la Revolución, en La Habana. La Constitución cubana considera el régimen socialista permanente e intocable.

A finales de 2004, Fidel Castro y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, presentaron conjuntamente la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), proyecto de integración económica y política para esas áreas, a la que en 2006 se unió Bolivia, encabezada por su recién elegido presidente, Evo Morales. Esta plataforma vino a paliar en cierta medida la situación de la depauperada economía cubana, en especial en lo que a suministros energéticos se refiere, además de otorgar a Cuba cierta presencia en el marco de las relaciones internacionales.

En julio de 2006, Fidel Castro delegó el poder en su hermano Raúl Castro, por primera vez desde el triunfo de la revolución, al ser intervenido quirúrgicamente por una crisis gastrointestinal. En el seno de la sociedad cubana y en medios internacionales se plantearon diferentes posibilidades ante un eventual proceso de transición. Ante la prolongación de la enfermedad de su hermano Fidel, que se vio obligado a dimitir de sus cargos, Raúl Castro asumió oficialmente la presidencia del país en febrero de 2008. La confianza en una apertura política del régimen castrista suscitada por estos cambios no se vio cumplida bajo el mandato de Raúl. No obstante, en marzo de 2009 dos de las figuras más destacadas del Gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, y el secretario del gabinete, Carlos Lage, fueron forzadas a presentar la renuncia en la que fue la primera gran remodelación del Ejecutivo cubano desde la dimisión de Fidel Castro.

En el ámbito socioeconómico, el Gobierno cubano realizó algunos movimientos aperturistas. En mayo de 2008 se levantó la prohibición de que la población pudiera adquirir teléfonos móviles y computadoras personales. Un mes más tarde se anunció un proyecto de eliminación del principio de la equidad de salarios, uno de los pilares de la ortodoxia marxista adoptada previamente por el régimen. Asimismo, se impulsó un cierto tipo de propiedad privada de las tierras, en un intento por mejorar la productividad agrícola. No obstante, las dificultades económicas del país se agravaron en los meses siguientes tras el paso sucesivo, en septiembre de 2008, de dos devastadores huracanes, Gustav e Ike.

En política exterior, Cuba renovó sus acuerdos comerciales y económicos con Rusia y China durante 2008. Los presidentes de ambos países, Dmitri Medvedev y Hu Jintao, respectivamente, realizaron sendas visitas oficiales a la isla en noviembre de 2008. En junio de 2009, la Organización de Estados Americanos (OEA) anuló la resolución de 1962 que expulsó a Cuba e invitó al país caribeño a reincorporarse oficialmente al organismo. Las autoridades cubanas desestimaron la petición.

El siglo XXI. Segunda década

En los primeros meses de 2010, el destacado opositor y preso político Orlando Zapata llevó a cabo una huelga de hambre en protesta por la falta de libertades políticas en la isla. El fallecimiento, en febrero de ese año, de Zapata a consecuencia de esta huelga tuvo una gran repercusión internacional y llevó a otros cuatro prisioneros políticos, entre ellos Guillermo Fariñas, a imitar su ejemplo. Madres y esposas de presos de conciencia cubanos reclamaron públicamente el apoyo del arzobispo de La Habana para que mediara en favor de sus familiares represaliados. La tensión se alivió temporalmente con la liberación, por decisión del presidente Raúl Castro, de 52 disidentes en el mes de julio. La Iglesia católica y el Gobierno de España intervinieron como mediadores. España recibiría en el exilio a varios de los excarcelados.

En los últimos meses de 2010, el Gobierno cubano dictó varias medidas que significaban un mayor aperturismo económico del régimen. En agosto, Raúl Castro anunció que fomentaría la reducción del empleo público y el fomento del trabajo por cuenta propia, una iniciativa que fue calificada por los analistas políticos de la más liberalizadora en su contexto desde el triunfo de la revolución castrista de 1959.

En abril de 2011 se celebró el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, algunas de cuyas decisiones auspiciaron cambios importantes dirigidos a actualizar el socialismo cubano. Raúl Castro fue elegido primer secretario de dicho partido, en sustitución de su hermano Fidel, en el mismo marco en que se aprobó un importante conjunto de medidas de reforma económica. El impulso a la iniciativa privada y la reducción de la burocracia estatal figuraban como dos prioridades del nuevo proyecto. En noviembre de ese año, el Gobierno de Cuba autorizó la compraventa de viviendas privadas, que había permanecido prohibida durante las últimas cinco décadas.

A lo largo del año, la isla caribeña recibió al presidente venezolano Hugo Chávez para que éste continuara con su tratamiento contra el cáncer. Por otra parte, la visita a Cuba del papa Benedicto XVI en marzo de 2012 facilitó la liberación por una amnistía de 2.500 presos cubanos, entre ellos un grupo de prisioneros políticos.

La muerte en accidente de tráfico de Oswaldo Payá, uno de los principales opositores al régimen, y del también opositor Harold Cepero en junio de 2012 estuvo envuelta en controversia. El régimen cubano detuvo y condenó a cuatro años de prisión por su responsabilidad en el accidente al político conservador español Ángel Carromero, quien conducía el automóvil. Carromero sería más tarde extraditado a España para que cumpliera la pena en su país natal. No obstante, la familia de Payá denunció que el vehículo había sido expulsado fuera de la carretera por otro automóvil sin identificar.

El empeoramiento en la salud del presidente venezolano Hugo Chávez lo llevó de nuevo a Cuba para recibir tratamiento médico en diciembre de 2012. Tras varias semanas de incertidumbre en Venezuela, Chávez regresó a su país poco antes de fallecer, en marzo de 2013. En febrero de ese año, Raúl Castro había sido reelegido presidente de Cuba por la Asamblea Nacional, para un segundo mandato cuya conclusión estaba prevista para el año 2018.

El segundo desempeño de Raúl Castro al frente del Gobierno cubano se significó por un proceso de apertura diplomática que desembocó en una reorientación sustancial de las relaciones con los Estados Unidos y otros países. En diciembre de 2014, el presidente estadounidense Barack Obama anunció, de forma sorpresiva y conjunta con Raúl Castro, el inicio de un proceso dirigido a normalizar las relaciones diplomáticas entre los dos países, interrumpidas durante más de medio siglo. La iniciativa tuvo una amplia repercusión en la geopolítica internacional y se materializó en varios gestos importantes.

Aun cuando las cámaras parlamentarias estadounidenses no sancionaron el fin del bloqueo económico impuesto a la nación caribeña, el Gobierno estadounidense aligeró las restricciones al comercio y al desplazamiento de personas entre ambos países. En julio de 2015, Cuba y los Estados Unidos reabrieron sus embajadas en Washington y La Habana, respectivamente, y Obama hizo pública su intención de visitar Cuba en marzo de 2016.

En los inicios de las conversaciones bilaterales entre estos dos antiguos enemigos irreconciliables tuvo un papel destacado, de forma discreta, el papa Francisco. El pontífice visitó Cuba a mediados de septiembre de 2015 y fue recibido multitudinariamente por la población de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba, entre otras localidades. A su vez, las delegaciones diplomáticas cubanas estrecharon lazos con sus homólogas de la Unión Europea, al tiempo que mantenían relaciones privilegiadas con Rusia y con China. El presidente chino Xi Jinping visitó oficialmente Cuba en julio de 2014.

El 21 de marzo de 2016 tuvo lugar la visita histórica de Barack Obama a La Habana convirtiéndose así en el primer presidente estadounidense que visitaba la isla tras cerca de 90 años de distanciamiento y hostilidad. Durante su estancia, Obama mantuvo conversaciones con Raúl Castro, empresarios y disidentes cubanos, en lo que se consideró como tan solo el primer paso en el proceso de establecimiento de una nueva relación entre ambos países.

Durante este mismo año, la diplomacia cubana obtuvo un notable éxito como mediadora en uno de los conflictos armados más largos de la historia de Latinoamérica: el que había enfrentado durante décadas al Ejército regular colombiano con el movimiento guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Representantes del Gobierno de Colombia y dirigentes de las FARC mantuvieron durante meses intensas negociaciones en la capital cubana de La Habana, que concluyeron con la firma de un acuerdo para poner fin a las hostilidades.

En otro orden de cosas, médicos y personal sanitario cubanos realizaron una labor destacada en varios países del África occidental a finales de este año en la lucha para combatir la epidemia del virus del Ébola. El prestigio de la sanidad cubana se había visto reforzada a mediados de 2015 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que Cuba se había convertido en la primera nación del mundo en eliminar la transmisión en el parto, de madre a hijo, de la sífilis y el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) causante del sida.

El año 2016 llegaba a su fin dejando a Cuba en un situación de futuro incierto. Desde el punto de vista de las relaciones exteriores, por el triunfo electoral de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, que levantó la alarma ante la previsible interrupción del proceso de acercamiento y desbloqueo de las relaciones entre ambos países propiciado por su antecesor Barack Obama. En el ámbito interno, por las eventuales consecuencias que, tanto para sus partidarios como para sus detractores, pudiera tener la desaparición de Fidel Castro (fallecido el 25 de noviembre en La Habana a los 90 años de edad), dado el peso innegable de su figura en la vida y la política cubanas a lo largo de casi cinco décadas.

La llegada al poder de Trump en los Estados Unidos supuso un obstáculo para el proceso emprendido de relativa normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba. El presidente estadounidense impulsó varias acciones de distanciamiento con respecto a la iniciativa conciliadora de su predecesor. Por otra parte, unos no bien esclarecidos «ataques sónicos» contra las embajadas de los Estados Unidos y Canadá en la Habana y que afectaron a la salud de una parte importante de su personal complicaron aún más el panorama y llevaron a la evacuación de muchos de los diplomáticos norteamericanos destacados en el país.

El año 2018 marcó un hito importante en la historia contemporánea de Cuba cuando el presidente Raúl Castro renunció a permanecer en la primera línea de la política en la isla caribeña. En el mes de abril, fue relevado en la jefatura del Estado por Miguel Díaz-Canel en una ceremonia con alto valor simbólico, dado que los hermanos Castro habían ocupado los máximos puestos de poder en Cuba durante casi seis décadas. Aun cuando Díaz-Canel accedió a la presidencia cubana con un proyecto continuista, su pertenencia a una nueva generación y la demanda de cambios por parte de amplios sectores sociales parecieron anunciar una nueva orientación del devenir político en el país.

A lo largo de 2019 se incrementó la presión estadounidense contra el régimen cubano, plasmada en un aumento de las sanciones económicas. Para hacer frente a las dificultades, el Gobierno de Díaz-Canel se vio instado a imponer medidas de control de la economía que incluían la prohibición de los precios en los comercios no regulados. Algunos expertos señalaban el riesgo de que estas medidas, si se prolongaban en el tiempo, pudieran provocar mayor inflación e inestabilidad, así como un reforzamiento de la economía informal.

A su vez, las alianzas diplomáticas de Cuba con otros países latinoamericanos se resintieron por los efectos de la crisis económica regional y los cambios políticos del entorno. Dos de sus aliados políticos, en Venezuela y Bolivia, atravesaron por situaciones especialmente difíciles. Mientras la crisis política y social se perpetuaba en Venezuela, en Bolivia el presidente Evo Morales se vio obligado a renunciar al cargo y se exilió inicialmente en México. Numerosos colaboradores cubanos desplegados en el país sudamericano abandonaron Bolivia ante el clima de inseguridad y rechazo que los acompañaba desde el viraje político boliviano y la caída del Gobierno.

Sociedad y cultura

Literatura

Antes de la independencia, la literatura cubana contó con varios nombres destacados. Cabe citar entre ellos a Silvestre de Balboa, quien escribió Espejo de paciencia a principios del siglo XVII, a Ambrosio de Zayas Bazán, autor en 1725 su Descripción de la ciudad de La Habana o isla de Cuba, y a José Julián Parreño, cuya Carta a los señores habaneros sobre el buen trato de los esclavos estaba inspirada por el ideario de la Ilustración.

En el ámbito del romanticismo literario son notables las obras de los poetas José María Heredia, quien participó en movimientos independentistas, y Domingo del Monte, así como la de la autora teatral y poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda, creadora de dramas históricos y bíblicos como El príncipe de Viana o Saúl y poemarios como Poesías líricas.

La gran figura literaria cubana del siglo XIX es José Martí, poeta y prosista comprometido con la causa independentista y autor de obras como Versos Libres, Nuestra América o La pasión de Cuba. Como él, se encuadraron en las corrientes modernistas otros autores, entre los que destacan Julián del Casal, Dulce María Borrero y Alfonso Hernández-Catá.

En el siglo XX Cuba dio a las letras universales grandes figuras, como Alejo Carpentier (El siglo de las luces), José Lezama Lima (Paradiso), Luis Felipe Rodríguez o los poetas Dulce María Loynaz y Gastón Baquero. Tras la revolución, la literatura cubana pasó a integrar el elemento ideológico como factor destacado, tanto a favor como en contra de las corrientes revolucionarias. Nicolás Guillénfue considerado como el gran poeta nacional, mientras que del exilio surgió la obra de autores como Guillermo Cabrera Infante (Tres tristes tigres), Severo Sarduy, Reynaldo Arenas, Pedro Juan Gutiérrez o Zoe Valdés. Autores como Armando Valladares o Raúl Rivero fueron perseguidos en la isla por ser considerada su obra opuesta al ideario de la revolución.

Artes plásticas

Los restos artísticos prehispánicos corresponden mayoritariamente a figurillas y objetos cotidianos. Ya en época colonial, el primer estilo arquitectónico fue el hispano-mudéjar, con edificios en La Habana como los palacios de la plaza de las Armas, la Casa del Gobierno y la Intendencia, o los restos del convento de San Francisco de Paula.

El siglo XVIII estuvo dominado por el Barroco tardío, que tiene en la catedral de La Habana una de sus más notables manifestaciones. El Neoclasicismo del siglo XIX fue promovido sobre todo por el obispo Juan José Díaz Espada y Landa, quien decidió sustituir los altares barrocos de la catedral. En estilo neoclásico fueron levantados teatros, edificios públicos, fábricas de tabaco y grandes almacenes de azúcar.

La Catedral de La Habana es una magnífica muestra del Barroco tardío, propio del siglo XVIII.

Durante la última etapa colonial y las primeras décadas independientes, los grandes edificios, como bancos y palacetes, fueron levantados siguiendo los estilos originados en Europa y Estados Unidos. Ya tras la Revolución de 1959, las construcciones se erigieron siguiendo un patrón funcional, centrándose en él ámbito de los complejos educativos y las viviendas sociales.

En el marco de la creación pictórica cubana, sus principales exponentes se ubican en el paisajismo y las tendencias vanguardistas del siglo XX. Cabe citar a figuras como Wifredo Lam, Amelia Peláez, Víctor Manuel o Eduardo Abela.

Patrimonio cultural

Cuba cuenta con un rico patrimonio cultural, en varios casos reconocido como propio de toda la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Ese reconocimiento lo recibieron por ejemplo, la ciudad vieja de La Habana y su sistema de fortificaciones o los entornos históricos de las ciudades de Trinidad y Santiago de Cuba. También son patrimonio cultural de la humanidad entornos naturales como el Parque Nacional Alejandro de Humboldt.

La cultura y la historia cubanas hallan notable representación en museos como el de Historia Natural o el de la Revolución, en La Habana, el Museo Bacardí, en Santiago de Cuba, dedicado a todo lo relacionado con la elaboración de la bebida cubana por antonomasia, el ron, o el Museo del Tabaco, en Pinar del Río.

Artes escénicas y música

La danza cubana, apoyada por el Gobierno a través de su Ballet Nacional, goza de gran prestigio internacional, en especial gracias a la figura de Alicia Alonso, primero como bailarina y después como directora.

La tradición musical cubana es una de las más importantes de América Latina y tiene una proyección mundial. Mezcla aportaciones españolas con ritmos africanos, dando lugar a formas de expresión sumamente variadas: danzón, habanera, son, trova, bolero, guajira, guaracha, rumba, mambo, chachachá, conga, etc.

Cuba dio al mundo grandes figuras en el ámbito de la denominada música culta, siempre enraizada en su acervo popular. A este respecto cabe mencionar creaciones como las de Ernesto Lecuona, Amadeo Roldán o Alejandro García Caturla. En la segunda mitad del siglo XX y en la transición al XXI alcanzaron gran éxito internacional figuras de la música popular cubana como Celia Cruz, Cachao, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Bebo Valdés, Paquito D’Rivera y un largo etcétera. Tras la Revolución surgió, por otra parte, una corriente de compositores e intérpretes de canciones de corte más melódico conocida como Nueva Trova Cubana, con nombres como Pablo Milanés o Silvio Rodríguez.

Cinematografía

Las artes cinematográficas cubanas recibieron impulso especialmente tras la Revolución, cuando se fundó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), encargado de promover el cine cubano. Destacan cineastas como Tomás Gutiérrez Alea, autor de Historia de la revolución y La muerte de un burócrata y de algunos de los mayores éxitos internacionales del cine cubano, como Fresa y Chocolate y Guantanamera. Le acompañan otras figuras como Humberto Salas, Daniel Díaz Torres o Juan Carlos Tabío.

Deportes

En Cuba el deporte recibe un notable apoyo institucional como forma de promover la imagen exterior del país. Firmemente integrado en las distintas etapas educativas, el deporte cubano se sustenta en una amplia red de instalaciones deportivas. Entre los deportes más populares se cuentan el béisbol, el boxeo y el atletismo.

Una de las primeras figuras destacadas del deporte cubano fue José Raúl Capablanca, campeón mundial de ajedrez entre 1921 y 1927. No menor prestigio alcanzaron posteriormente el boxeador Teófilo Stevenson, los corredores de atletismo Alberto Juantorena y Ana Fidelia Quirot, el saltador de longitud Iván Pedroso, el de altura Javier Sotomayor o la lanzadora de jabalina Osleidys Menéndez, todos ellos campeones y medallistas olímpicos.