Guatemala

Tercero en extensión y primero en población de los países centroamericanos, Guatemala presenta un profundo enraizamiento en la cultura maya, representada por un porcentaje significativo de la composición étnica de su población. A lo largo del devenir histórico del país, el elemento indígena, sujeto a un intenso mestizaje, fue objeto de cierto desplazamiento, cuando no sometimiento, del que sólo comenzó a salir tras la consolidación del régimen democrático, a finales del siglo XX.

Bandera de Guatemala.

Medio físico

La República de Guatemala limita con México al norte y oeste; con Belice, el mar Caribe y Honduras, al este; con El Salvador, al sudeste; y con el océano Pacífico, al sur. Su superficie es de 108.890 kilómetros cuadrados.

En la orografía del país pueden diferenciarse a grandes rasgos cuatro regiones: la plataforma del Petén, la zona montañosa que ocupa gran parte del centro del país, que se conoce como la de las tierras altas, y las dos llanuras litorales, la del Atlántico, más reducida, y la del Pacífico, que discurre a lo largo de los más de 200 kilómetros de costa.

El Petén, prolongación de la península mexicana de Yucatán, tiene las mismas características que ésta. Se trata de una vasta llanura, cuya superficie representa un tercio del país, con una elevación media de unos 200 metros y cubierta de densas selvas y sabanas, en las que se encuentran algunas de las principales ruinas mayas, como las de Tikal o Piedras Negras.

Las tierras altas ocupan la región central del país y están conformadas por una sucesión de colinas, mesetas y cumbres montañosas. Presentan una cordillera principal, la Sierra Madre, prolongación de la Sierra Madre de Chiapas, en México, que cruza el país de oeste a este, prolongándose en Honduras y El Salvador. Discurre en paralelo a la costa del Pacífico y, al norte de ella, se despliegan otros sistemas montañosos menores, que se expanden en dirección nororiental hacia la costa atlántica. Cabe citar entre ellas los altos Chumatanes, la Sierra de Chamá y la Sierra de las Minas, que en algunos puntos superan los 3.000 metros.

Las elevaciones son superiores en la Sierra Madre, en cuya parte meridional se sitúa el denominado eje volcánico guatemalteco-salvadoreño constituido en territorio de Guatemala por más de treinta conos volcánicos, entre los que destacan el Tajumulco, la máxima elevación del país con 4.220 metros, el Tacaná, el Atitlán, el Tolimán, el Agua, el Santa María, el Fuego y el Pacaya, los tres últimos en permanente actividad. El Agua entró en erupción en 1773 produciendo un terremoto que destruyó la entonces capital, Antigua Guatemala, que fue trasladada al emplazamiento de la capital actual, Ciudad de Guatemala, en la meseta central que se extiende entre las elevaciones volcánicas.

El denominado eje volcánico guatemalteco-salvadoreño está constituido por más de treinta conos volcánicos. En la imagen, el volcán Tolimán.

La llanura costera del Pacífico, al sur del país, es una franja de apenas 50 kilómetros de anchura, que recorre Guatemala en paralelo al océano, desde México hasta El Salvador. Formada por materiales volcánicos y tierras fértiles, cuenta con un litoral bajo y regular, sin apenas puertos naturales. El litoral atlántico, más recortado que el pacífico, está formado por las tierras bajas que van declinando desde el lago Izabal, flanqueado por la Sierra de Santa Cruz al norte y las montañas del Mico al sur.

Por cuanto respecta a la hidrografía, en el norte discurren el Usumacinta, que marca la frontera noroccidental con México y es el río más largo de América Central, y sus afluentes, el río de la Pasión y el San Pedro. En el centro de El Petén se ubica el lago Petén Itzá. A lo largo de casi 50 kilómetros, entre el lago Izabal y la bahía de Amatique, discurre el río Dulce.

Río Dulce, cuyo curso tiene un recorrido de casi 50 kilómetros.

En el resto del país, la presencia de sierras y valles forma numerosos ríos y lagos, que vierten tanto al Atlántico como al Pacífico. En la llanura costera del Pacífico los ríos son abundantes, aunque de corta longitud. Cabe citar el Suchiate, en la frontera occidental con México, el Madre Vieja, el Achiguate y el Paz, fronterizo con El Salvador. La vertiente atlántica, por el contrario, es recorrida por cauces más largos, como el Motagua, el Polochic, el Sarstún, cuyo curso bajo delimita la frontera con México. Las zonas de depresión entre las cumbres están ocupadas por numerosos lagos, el mayor de los cuales es el mencionado Izabal, próximo al litoral atlántico. En la Sierra Madre destacan el Atitlán y el Amatitlán, de singular belleza paisajística.

Vista aérea del lago Atitlán.

El clima es en general tropical, aunque la altitud modera ostensiblemente las temperaturas. Se diferencian tres zonas climáticas principales: las tierras calientes, templadas y frías. En las primeras, situadas por debajo de los 1.000 metros de altitud, las temperaturas son elevadas, con medias de entre 25 y 30 ºC, y apenas cambian a lo largo del año. Las tierras templadas se sitúan entre los 1.000 y los 2.000 metros de altura, y en ellas el calor se ve atenuado por la altitud. Finalmente, las tierras frías, situadas a niveles superiores, presentan temperaturas medias de

13 ºC, pudiendo llegar a producirse heladas en cotas de alta montaña. La estación lluviosa comprende de mayo a noviembre, y la seca, de noviembre a mayo. La zona más húmeda de todo el país es la costa del Caribe, que sufre la influencia de los vientos alisios.

Flora y fauna

La abundancia de precipitaciones y las altas temperaturas hacen de la zona norte una región selvática, sólo interrumpida en algunos puntos por zonas de sabana. Entre las especies arbóreas propias de este entorno cabe citar el ébano, la caoba, el chicozapote y el palo de rosa. La llanura del Pacífico, con menor pluviosidad, está recorrida por sabanas herbáceas y bosques dispersos. En las tierras frías la cobertura vegetal es escasa, con plantas arbustivas adaptadas a las bajas temperaturas.

La fauna es abundante en las regiones selváticas deshabitadas. Cabe reseñar en ella monos de diversas especies, pecaríes, jaguares, tapires y pumas. Entre los animales de hábitat acuático destacan los caimanes de cursos fluviales, como el Polochic, y los manatíes del lago Izabal. No obstante, la especie más significativa de la fauna guatemalteca es el quetzal, ave de bellísimas plumas que era objeto de adoración en época prehispánica y que constituye el símbolo del país.

Ejemplar de quetzal, la especie más significativa de la fauna guatemalteca y símbolo del país.

Población

Demografía

Guatemala cuenta con unos 14.918.000 habitantes, lo que la convierte en el país más poblado de Centroamérica. El crecimiento de la población alcanza niveles muy altos, con una tasa de crecimiento situada en 1,82 % que tiende a moderarse en los últimos años. La tasa de nacimientos, aun siendo elevada (24,89 por cada 1.000 habitantes), es menor que la existente en 1965, que superaba los 45 alumbramientos por millar. Como consecuencia de ello, la población es mayoritariamente joven, con una media de edad de 21,4 años. Uno de los efectos de los elevados índices demográficos es la acentuada tendencia a la emigración, tanto interna como externa. Los desplazamientos de población internos se centran en importantes flujos de población de las zonas rurales hacia los núcleos urbanos. Pese a ello, la población guatemalteca mantiene un alto índice de asentamiento rural, ya que menos del 52 % de los habitantes residen en entornos urbanos. La emigración internacional, en crecimiento, tiene como destinos principales los Estados Unidos y México. Esta pérdida de población se compensa, sin embargo, con la entrada a su vez de inmigrantes, provenientes de países limítrofes, sobre todo de El Salvador.

La población guatemalteca se halla desigualmente repartida por el territorio. El Petén y la zona septentrional de las tierras altas presentan densidades demográficas muy bajas, mientras que gran parte de la población se concentra en la parte sur de estas zonas de montaña y en el litoral del Pacífico. Especialmente densa es la distribución poblacional en el departamento de Guatemala, en el que se levanta la capital del país y donde reside la cuarta parte de los guatemaltecos.

Palacio de la Cultura en Ciudad de Guatemala, la capital.

Junto con la capital, otras ciudades importantes son Mixco, Villa Nueva, Chinautla y Amatitlán, todas ellas en la meseta Central cerca de la ciudad de Guatemala, Escuintla, al sudoeste de ella, y Quetzaltenango, el mayor núcleo del occidente del país.

En cuanto a la composición étnica, el principal grupo es el integrado por blancos y mestizos, con componentes raciales blancos e indígenas y más conocidos en Guatemala como ladinos. En conjunto, ambos aúnan casi el 60 % de la población. El grupo indígena, constituido por numerosas etnias de ascendencia maya, alcanza casi el 40 % del total. Entre ellas las más numerosas son el quiché (9,1 %), el cakchiquel (8,4 %), el mam (7,9 %) y el kekchí. Los indígenas no mayas representan el 0,2 %, existiendo también pequeños grupos de negros y asiáticos.

Lengua

Aunque la lengua oficial es el español, están reconocidos 23 idiomas indígenas, la mayoría de origen maya. Entre ellos los más difundidos son el quiché, el cakchiquel, el kekchí, el mam, el garífuna y el xinca.

Religión

La religión predominante es la católica, si bien no tiene la categoría de oficial. Sobre esta base, impuesta en los tiempos de la colonia española, a lo largo del tiempo muchos grupos indígenas han agregado componentes religiosos que corresponden a sus creencias tradicionales. Es significativa la penetración de la religión protestante, promocionada por grupos religiosos de origen estadounidense.

Economía y comunicación

Datos económicos

La economía guatemalteca es fundamentalmente agrícola, pese al reciente despegue que está experimentando la industria. La agricultura y, en menor medida, la ganadería, aportan en torno a un 13 % del producto interno (interior) bruto (PIB) y ocupan al 38 % de la población activa. Además, el sector agrícola aporta dos tercios de las exportaciones. El peso de la agricultura guatemalteca y, por ende, de su economía, recae sobre los cultivos comerciales, es decir, aquéllos cuyos productos se dedican a la exportación.

La agricultura presenta grandes diferencias en cuanto al método de producción. Por un lado, persiste un sistema de cultivo de subsistencia, con métodos ancestrales. Por otro, en algunas partes del país existen grandes explotaciones agrícolas financiadas fundamentalmente con capital extranjero, cuyos productos se destinan sobre todo a la exportación.

Para el consumo interior, la agricultura guatemalteca produce maíz, arroz, trigo, sorgo y papas o patatas. Para la exportación, los principales productos son café, caña de azúcar y bananas. El cultivo del café se extiende por plantaciones situadas en la costa del Pacífico, junto al lago Izabal y en la costa del Caribe. Es importante también la explotación forestal, de la que se extraen maderas nobles y chicle, productos de exportación.

La ganadería se localiza principalmente en la llanura litoral del Pacífico, y se centra en ovejas, cerdos y aves de corral. La pesca es una actividad en aumento, siendo creciente la extracción de moluscos y crustáceos, que Guatemala exporta a otros países.

El país dispone de reservas mineras de carbón, oro, plata, cobre, hierro, cromo, amianto, zinc, plomo y níquel, si bien el aprovechamiento de estos recursos mineros está poco desarrollado. La explotación de petróleo, localizada a lo largo de la frontera con México, alcanza niveles que no son suficientes para cubrir las necesidades del país. Más importante es la producción hidroeléctrica, gracias al potencial generador de los cauces fluviales del país, explotado por el Instituto Nacional de Electricidad.

La expansión industrial guatemalteca se produjo en las décadas de 1960 y 1970, fundamentalmente impulsadas por el capital extranjero. Según estimaciones de 2012 el sector secundario representa el 23,7 % del PIB, dando empleo sólo al 14 % de la fuerza laboral.

Las principales industrias de Guatemala son las de procesado de la caña de azúcar y el tabaco, bebidas alcohólicas y refrescos, harinas y conservas, cemento, textiles, mobiliario, químicas y medicamentos, neumáticos y maderas. La industria de base incluye la producción metalúrgica y la petroquímica, que se localiza en las refinerías de Escuintla, al sudoeste de la capital, y Puerto Barrios, en la costa atlántica.

El sector de los servicios representa el casi el 63 % del PIB y da empleo a cerca del 50 % de la fuerza laboral. La actividad financiera y bancaria está regulada por el Banco de Guatemala, entidad encargada de controlar las transacciones internacionales y emisora de la moneda nacional, el quetzal.

Las exportaciones guatemaltecas incluyen café, azúcar, bananas, otras frutas y verduras y especias como el cardamomo, del que Guatemala es el primer productor mundial. Entre sus receptores mayoritarios se cuentan los Estados Unidos, al que se dirigen más de la mitad de las exportaciones, El Salvador, Honduras y México. Los principales productos que Guatemala importa son petróleo, maquinaria y equipamiento para el transporte, materiales de construcción, cereales, fertilizantes, papel, medicinas y tejidos. Los mayores abastecedores son de nuevo los Estados Unidos, México, El Salvador, Corea del Sur y Panamá. Los acuerdos comerciales firmados por Guatemala tienen como socios principales a El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. En 1961 se creó el Mercado Común Centroamericano, con sede en Guatemala. En 2006 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio para Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-RD, según sus siglas en inglés), creado para estrechar los lazos comerciales entre los países miembros y los Estados Unidos.

El turismo, atraído por la belleza de los sitios arqueológicos mayas, las selvas y playas, y el colorido indígena de los pueblos, se halla actualmente en una etapa de franca expansión.

Vista del Semuc Champey enclave natural protegido del departamento de Alta Verapaz, uno de los atractivos turísticos naturales de Guatemala.

Pese a que la red de transportes ha sido tradicionalmente insuficiente y sólo daba servicio a las exportaciones de productos agrícolas, en los últimos años está experimentando notable desarrollo. La red viaria cuenta con carreteras como la autopista del Pacífico, que atraviesa el país desde México a El Salvador discurriendo en paralelo al litoral pacífico, o la Interamericana, que sigue la misma dirección más al norte. Por su parte, la Interoceánica une el puerto de San José, en el Pacífico, con el de Puerto Barrios, en el Atlántico. La infraestructura ferroviaria, poco desarrollada en comparación con la red de carreteras, es gestionada por la sociedad estatal Ferrocarriles de Guatemala.

Por cuanto respecta al transporte marítimo, cabe reseñar los puertos de Puerto Barrios y Santo Tomás de Castilla, en el Atlántico, que encauzan buena parte del comercio del país, y el de San José (Puerto Quetzal), en el Pacífico. El tráfico aéreo, encuadrado en la compañía nacional de aviación Aviateca, centra su actividad internacional en el aeropuerto de la ciudad de Guatemala.

Comunicación

Entre los principales periódicos del país cabe mencionar Prensa libre, La Hora, El Periódico y Siglo Veintiuno, todos ellos editados en la capital. La agencia de noticias más importante es la privada Infopress Centroamérica.

Entre los canales nacionales de televisión cabe citar Canal 3 Radio-TV Guatemala, Canal 5 TV Cultural y Educativa, Teleonce, Televisiete y Trecevisión. En el ámbito radiofónico, La Voz de Guatemala es la emisora estatal mientras que, entre las privadas, las principales cadenas de radio son Radio Cultural TGN –con programación religiosa y cultural, que emite en español, inglés y varias lenguas indígenas–, Radio Sonora y Emisoras Unidas de Guatemala.

La red de telefonía fija cuenta con algo más de 1.600.000 líneas mientras que la de celulares alcanza ampliamente los 28 millones de terminales. El acceso a Internet está muy limitado, con un registro de unos 2.300.000 millones de usuarios.

Administración y política

División territorial

La República de Guatemala se divide en ocho regiones, cada una de las cuales incluye uno o más departamentos. La división administrativa del territorio guatemalteco comprende 22 departamentos. A su vez, cada departamento se divide en municipios y éstos en aldeas y caseríos. La capital es Ciudad de Guatemala.

Forma de gobierno y partidos políticos

Guatemala se define como una república constitucional democrática. Su Constitución vigente fue aprobada en 1986. En mayo de 1993 fue suspendida por el presidente Jorge Serrano, siendo reinstaurada un mes después y enmendada en noviembre de ese mismo año.

El poder ejecutivo recae en el presidente de la Nación, que es a su vez jefe del Estado y del Gobierno, ayudado en sus funciones por un vicepresidente y un Consejo de Ministros. El presidente es elegido mediante sufragio universal, en el que participan todos los ciudadanos guatemaltecos mayores de 18 años, excepto los miembros de las Fuerzas Armadas. El presidente desempeña su cargo durante un periodo de cuatro años, no pudiendo ser reelegido.

El poder legislativo está representado por un congreso unicameral, compuesto por 158 miembros. Éstos son elegidos mediante sufragio universal para desempeñar el cargo durante un periodo de cuatro años.

El poder judicial tiene su máximo órgano en la Corte Suprema de Justicia, formada por al menos siete magistrados, que son elegidos por el Congreso para desempeñar su cargo durante un periodo de cinco años. La corte es la encargada de nombrar a los jueces de los tribunales inferiores. Otras altas magistraturas son la Corte de Constitucionalidad y el Tribunal Supremo Electoral.

Entre los principales partidos políticos del país cabe mencionar la Gran Alianza Nacional (GANA), el Partido de Avanzada Nacional (PAN), la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y la Alianza Nueva Nación (ANN), que agrupa a los miembros de los antiguos movimientos guerrilleros integrados en la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG).

Servicios del Estado

La educación es gratuita, secular y obligatoria en la enseñanza primaria, aunque en la práctica son numerosos los casos de falta de escolarización, en especial en el medio rural, lo que hace que la tasa de alfabetización apenas alcance al 70 % de la población, con una notable diferencia entre hombres (78 %) y mujeres (63 %). El promedio de años de escolarización es de 3,5, y en general es escaso el número de alumnos matriculados en primaria que alcanzan la enseñanza secundaria y menor aún el de los que llegan a la universidad.

El sistema universitario guatemalteco cuenta con instituciones públicas y privadas. Entre las principales universidades del país se cuentan la de San Carlos de Guatemala, fundada en 1676, la Rafael Landívar y la Universidad del Istmo.

La asistencia sanitaria es gratuita, aunque su ámbito de cobertura es insuficiente. En los medios urbanos existen hospitales dependientes del Ministerio de Sanidad y Bienestar Social, además de clínicas privadas. Desde 1946, los trabajadores guatemaltecos son asistidos por el Instituto de la Seguridad Social. Las mayores carencias se presentan en el campo y los suburbios de las ciudades, donde a la deficiente red de atención hospitalaria se suman problemas como la ausencia de una alimentación adecuada y de una infraestructura pública eficiente en cuanto al suministro de agua potable, alcantarillado, recogida de basuras, etc. Ello hace que, en estas zonas, la tasa de mortalidad sea mayor que en el resto del país.

Historia

La época prehispánica

El territorio de la actual Guatemala fue, junto con las mexicanas península del Yucatán y Chiapas, el lugar principal de asentamiento de la cultura maya. Las tierras bajas de El Petén fueron un importante foco cultural entre los siglos III y IX d.C., durante el llamado periodo clásico o Viejo Imperio. Entre los sitios mayas más importantes en territorio guatemalteco se cuentan Tikal, Quiriguá, Uaxactún, Ceibal, Piedras Negras, Kaminaljuyú, Tayasal, etc. De todos ellos, Tikal es probablemente el más espectacular, con gran profusión de pirámides, plazas, monumentos y otras edificaciones.

Desde El Petén la civilización maya se expandió hacia el norte, constituyéndose en el Yucatán mexicano ciudades florecientes como Palenque, Chichén Itzá o Mayapán, que dominaron el llamado Nuevo Imperio, o periodo posclásico, que se extendió del siglo X al XVI. Las luchas entre las diferentes ciudades determinaron no obstante que estas ciudades fueran abandonadas y que los mayas iniciaran un reasentamiento en la zona guatemalteca de El Petén. La decadencia maya favoreció la conquista por parte de los españoles, que habían llegado a las costas de Yucatán en 1511 y que, tras la conquista del Imperio azteca, orientaron sus pasos hacia el territorio de la actual Guatemala.

El periodo colonial

A comienzos del siglo XVI el territorio de Guatemala estaba poblado por varios grupos indígenas, todos ellos de ascendencia maya, como los quichés, cakchiqueles, tsutuhiles, mames, etc., enfrentados entre sí. Conquistado México por Hernán Cortés, los españoles dirigieron las primeras expediciones hacia las regiones situadas más al sur, que hasta entonces apenas habían sido exploradas. En 1523 se organizó una primera expedición de conquista, al mando de Pedro de Alvarado.

En 1524 fue fundada la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, sobre el asentamiento indígena de Iximché, capital cakchiquel. Aparentemente pacificado el territorio, las tropas indígenas de los distintos pueblos mexicanos regresaron a sus poblados, pero al exigir Alvarado un fuerte tributo los cakchiqueles se rebelaron. La guerra duró cinco años, hasta 1530, y en ella los españoles se vieron auxiliados por los quichés. Aunque conquistada Guatemala, algunos territorios, debido a su aislamiento, permanecieron fuera del control español, produciéndose esporádicos intentos de conquista y rebeliones. En 1697 cayó el último reducto maya independiente, la ciudad de Tayasal.

Virtualmente dominado el territorio guatemalteco –con las mencionadas excepciones aisladas–, en 1543 el territorio fue incorporado a la llamada Audiencia de los Confines, que integraba Guatemala, Nicaragua, Honduras, Chiapas, Yucatán y Cozumel (incorporados desde 1560 a México), Tierra Firme (Panamá y la zona más septentrional de Colombia y Venezuela), anexionada a Lima en 1550, y la provincia de Cartago, posterior Costa Rica. La ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala fue designada como capital de la Audiencia en 1549. En 1565 esta Audiencia se trasladó a Panamá, y Guatemala pasó a formar parte de la Audiencia de Nueva España hasta 1570, cuando se creó la Audiencia de Guatemala. Ésta fue convertida más tarde en capitanía general, dependiente del Virreinato de Nueva España. En 1742 se estableció en Guatemala el primer arzobispado de Centroamérica.

Entre las principales preocupaciones de la administración colonial estuvo el problema del filibusterismo. Colonos y corsarios ingleses se asentaron paulatinamente en la costa caribeña de los Mosquitos. Reconocida la presencia británica en 1763 con el permiso para cortar madera en Belice, en 1862 este territorio fue finalmente agregado a las posesiones británicas.

La colonia española designó como capital de Guatemala a la ciudad del mismo nombre. Además de la catedral principal y el Palacio de Gobierno, la capital contaba con numerosas iglesias y conventos, la Universidad de San Carlos, varios hospitales y un orfanato, así como un desarrollado sistema de conducción de agua y alcantarillado. En 1773 fue arrasada por un terremoto y de ella quedaron apenas escasos restos que serían conocidos como Antigua Guatemala o, más brevemente, Antigua. En 1775 se aprobó la construcción de una nueva capital, también llamada Guatemala, en su emplazamiento actual. Durante la época colonial las principales riquezas de Guatemala fueron el añil o índigo y el cacao, que sustituyeron a las agotadas explotaciones mineras y enriquecieron a la élite criolla.

Iglesia de la Merced, en Antigua Guatemala.

El proceso independentista

La invasión napoleónica de España en 1808 fue el principal elemento desencadenante de los primeros movimientos emancipadores en América Latina. En el caso de Guatemala, a partir de esa fecha se sucedieron las rebeliones y motines. En 1808 se sublevaron los artesanos de la capital, encabezados por Simón Bergaño y Villegas y Agustín Vilches; en 1811 y 1821, militares y religiosos dirigieron un nuevo intento de secesión; en 1812, aunque con carácter distinto, se levantaron en armas los indígenas de Cuchumatán, seguidos, en 1820, por los de Totonicapán, encabezados por Atanasio Tzul y Lucas Aguilar, quienes se rebelaron contra los tributos exigidos por el monarca español, Fernando VII. Todos estos movimientos fueron sofocados.

La élite criolla de la capital realizó peticiones de autonomía a España, pero, ante la negativa de ésta a concederla, pronto se proclamó la independencia. Se da en el caso de la independencia guatemalteca la singular circunstancia de que las fuerzas realistas españolas fueron las que la apoyaron. De hecho, la declaración independentista del 15 de septiembre de 1821 fue incluso firmada por el capitán general de Guatemala, Gabino Gaínza. Ello fue debido a que por aquel entonces en España se había instaurado un régimen liberal en 1820, tras el pronunciamiento del general Rafael del Riego en contra del absolutismo de Fernando VII.

Guatemala y el resto de América Central se unieron en principio a México, ya independiente, aunque pronto se suscitaron movimientos tendentes a la secesión. A raíz de una expedición mexicana mandada por el general Vicente Filisola para someter estos movimientos, el separatismo se acentuó tras la autoproclamación de Agustín de Iturbide como emperador en 1822. El año siguiente, una rebelión liberal obligó a abdicar a Iturbide, proclamándose en México una república federal de la que se desligaron Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Éstas se integraron en las Provincias Unidas de Centroamérica, con capital en la ciudad de Guatemala.

Las Provincias Unidas se mantuvieron como país hasta 1840. La rivalidad entre Guatemala y El Salvador, las tendencias centrífugas de los distintos territorios, los conflictos entre liberales y conservadores, los personalismos y las dificultades económicas fueron los factores que hundieron el proyecto de integración centroamericano. En 1838 el general Rafael Carrera se sublevó y un año después Guatemala se desligó de las Provincias Unidas. Carrera fue elegido presidente de Guatemala en 1844 y, el 21 de marzo de 1847, dio a Guatemala el título de república independiente.

Los gobiernos liberales

Carrera rigió los designios del país hasta su muerte, en 1865. Su gobierno fue de ideología nacionalista y conservadora, oponiéndose a los intentos de restauración de las Provincias Unidas y restableciendo los privilegios de la Iglesia. A su muerte fue sucedido por Vicente Cerna. En 1871 los liberales, encabezados por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, consiguieron hacerse con el poder y dar comienzo a un largo periodo de dominio liberal que, de manera casi ininterrumpida, se alcanzaría en la década de 1940.

El gobierno de Barrios, que en dos mandatos sucesivos se prolongó de 1873 a 1885, se caracterizó por sus medidas anticlericales, la apertura del país a las inversiones extranjeras, la construcción de infraestructuras, como la primera línea férrea de Centroamérica, y la expansión del cultivo del café. En su segundo mandato, Barrios adoptó una actitud autocrática y propugnó la reunificación centroamericana, para lo cual invadió El Salvador, siendo derrotado y muerto por los salvadoreños en la batalla de Chalchuapa, en 1885. Se sucedieron a continuación diversos gobiernos autoritarios de corte liberal, siendo los más importantes los de Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico. Cabrera, reelegido en tres ocasiones, gobernó entre 1898 y 1920 y favoreció la implantación en Guatemala de la United Fruit Company, que llegó a disponer de un amplio poder en la vida política y económica del país. Con Ubico, presidente de 1931 a 1944, la economía guatemalteca alcanzó algunos éxitos, aunque se estableció un régimen autocrático en el que fue sojuzgada toda forma de oposición política y se favorecieron los intereses de la oligarquía local y de la United Fruit. Ubico fue derrocado por un movimiento popular en 1944 y sustituido por el general Federico Ponce. Sin embargo, ese mismo año un grupo de militares progresistas abatió también el régimen de Ponce.

La década democrática

Convocadas elecciones libres, en ellas resultó ganador Juan José Arévalo, quien desarrolló las instituciones democráticas, impulsando una nueva Constitución, la promulgación del Código Obrero y la creación de la Seguridad Social. En 1950 ganó las elecciones Jacobo Arbenz, militar y político que siguió la línea progresista de su antecesor. En 1952 promulgó la reforma agraria, expropiando grandes extensiones de terreno no cultivadas de la United Fruit Company. Además, la servidumbre de la población indígena fue abolida. Su gobierno contó con el apoyo de las fuerzas de izquierda, con creciente influencia del partido comunista, poco antes legalizado.

El programa político que se estaba llevando a cabo en Guatemala no era visto con buenos ojos por el Gobierno de los Estados Unidos. En 1954 éste prestó su apoyo a la invasión de Guatemala desde Cuba, encabezada por el dirigente opositor en el exilio, el coronel Carlos Castillo Armas, que contó con el beneplácito del Ejército guatemalteco. Derribado Arbenz, Castillo se proclamó presidente, iniciándose una época de inestabilidad y violencia política que se prolongaría hasta bien entrada la década de 1980.

Los regímenes militares

Castillo derogó la Constitución y restituyó las tierras expropiadas por el Gobierno anterior. Asesinado en 1957, le sucedieron Manuel Ydígoras Fuentes y Enrique Peralta Azurdia, quienes continuaron la política de su antecesor. En la década de 1960 comenzaron a surgir grupos guerrilleros de izquierda, iniciándose un proceso de represión de la oposición y de acciones guerrilleras que derivaría en una guerra civil de facto. A partir de 1970 se sucedieron los gobiernos militares. Carlos Arana Osorio, en plena lucha contra la guerrilla, emprendió una dura política represiva que alcanzó a diversos líderes opositores. Esa misma política fue continuada por Kjell Laugerud García y Fernando Romeo Lucas García.

La oposición al régimen militar fue llevada a cabo por cuatro grupos guerrilleros de izquierda: el Ejército Guerrillero del Pobre (EGP), la Organización Revolucionaria del Pueblo Armado (ORPA), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y el Partido Guatemalteco de Trabajo (PGT). Los guerrilleros llevaron a cabo acciones de sabotaje, secuestros y atentados. Estos grupos se unieron en 1982, formando la URNG. Paralelamente surgieron organizaciones contraizquierdistas de extrema derecha, apoyadas desde el Gobierno, como el Ejército Secreto Anticomunista (ESA) y la Mano Blanca, que realizaron acciones represoras en contra de líderes campesinos, estudiantiles y profesionales.

Con la violencia política instalada en el país, Guatemala se vio sacudida por una oleada de represión generalizada, asesinatos y desplazamiento de refugiados. Además, la economía se hundió en una grave crisis. El desgaste del régimen militar se fue haciendo cada vez más evidente, envuelto en críticas a sus acciones represoras y a su incapacidad para pacificar el país. La mala gestión gubernamental tras el devastador terremoto de 1976, que produjo miles de víctimas y dejó sin hogar a casi un millón de personas, acabaron por desgastar al régimen.

En 1982, en un proceso de tímida apertura, fueron convocadas elecciones en las que se alzó con el triunfo el candidato de la coalición gubernamental, el general Ángel Aníbal Guevara. Sin embargo, apenas un mes después de su victoria, tomó el poder una Junta Militar encabezada por el general Efraín Ríos Montt, quien llevó a cabo una política represiva, denunciada por las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Los indígenas, principales víctimas del conflicto social desencadenado durante el periodo de gobiernos militares, encontraron una eficaz defensa en la persona de Rigoberta Menchú, quien recibiría por ello el Premio Nobel de la Paz en 1992.

Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992 por su destacada defensa internacional de los derechos de los indígenas. (Imagen de la Fundación Rigoberta Menchú).

Ante los intentos de Ríos Montt por continuar en el poder y la violencia desatada durante su mandato, fue derrocado en 1983 por su ministro de Defensa, Óscar Mejía Víctores, durante cuya presidencia se impulsó la transición política, permitiendo la reunión de una Asamblea Constituyente encargada de redactar una nueva Constitución que entró en vigor en 1985.

La restauración democrática

En las elecciones democráticas de ese año resultó vencedor Vinicio Cerezo, representante de la Democracia Cristiana, quien tomó posesión en 1986. Cerezo trabajó a favor de la pacificación del país, creando la Oficina del Procurador de Derechos Humanos. En 1991 asumió la presidencia Jorge Serrano Elías, quien disolvió el Congreso y la Corte Suprema e intentó coartar las libertades civiles en lo que se denominó un «autogolpe». Ante la oposición generalizada y las protestas internacionales, Serrano abandonó el país, siendo sustituido por Ramiro de León Carpio, designado por el Congreso.

Con el Gobierno de León Carpio, avanzaron las negociaciones de paz con la guerrilla, bajo el patrocinio de las Naciones Unidas. En enero de 1996 ganó las elecciones Álvaro Arzú, del centro-conservador Partido de Avanzada Nacional (PAN), quien firmó con los movimientos guerrilleros un tratado de paz que ponía fin a más de treinta años de guerra civil. Arzú emprendió diversas reformas económicas y sociales que intentaron mejorar la situación del país, que no obstante se vio drásticamente afectada por los efectos del huracán Mitch, que asoló el país en 1998 produciendo numerosas víctimas e importantes daños en las infraestructuras, en cualquier caso menores que los producidos en otros países como la vecina Honduras.

En las elecciones de 1999 resultó ganador Alfonso Portillo, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG). Portillo reforzó los lazos con Estados Unidos y planteó una amplia reforma económica, cuya aplicación fue no obstante lenta, por lo que el mandatario perdió pronto el favor popular. En 2003 se produjeron manifestaciones de partidarios del ex presidente Efraín Ríos Montt, inspirador del FRG, para que pudiera acceder a las elecciones de ese año.

En ellas resultaría vencedor el conservador Óscar Berger, de la coalición Gran Alianza Nacional (GANA), quien firmó la adhesión de Guatemala al Tratado de Libre Comercio para Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-RD por sus siglas en inglés), vigente a partir de 2006, y abordó programas de inserción de la población indígena en los estamentos oficiales del país.

En enero de 2008 tomó posesión como nuevo presidente de la república Álvaro Colom, vencedor en los comicios celebrados en noviembre del año anterior por el partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). José Rafael Espada ejercería como vicepresidente. En noviembre de ese mismo año, el ex presidente Alfonso Portillo fue extraditado desde México para hacer frente a cargos por corrupción ligados a un desajuste de 15 millones de dólares en las cuentas del Ministerio de Defensa guatemalteco en el curso de su gestión al frente del país.

La inestabilidad política en Guatemala se acrecentó a lo largo de 2009 tras el asesinato, en el mes de mayo, del abogado Rodrigo Rosenberg. Dos días después del suceso, se hizo público en la prensa el contenido de un video grabado por Rosenberg poco antes de su muerte en el que acusaba al secretario privado de la presidencia, Gustavo Alejos, y a un empresario afín al Gobierno, Gregorio Valdez, de la autoría intelectual de un posible atentado contra él. En el video, el abogado acusaba al presidente Colom y a su esposa de connivencia para su asesinato, lo cual suscitó un grave escándalo político. Colom negó categóricamente cualquier implicación en los hechos. A principios de 2010, el titular de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) respaldó la declaración del presidente guatemalteco.

En enero de 2010, el ex presidente guatemalteco, Alfonso Portillo, fue reclamado por la justicia estadounidense para ser procesado por cargos de corrupción y lavado de dinero. Portillo fue absuelto en un proceso por acusaciones semejantes en un tribunal guatemalteco. Por su parte, el presidente en curso del país, Álvaro Colom, fue exonerado de las acusaciones vertidas contra él por su presunta incriminación en el asesinato de Rosenberg. Los asesinos del abogado fueron condenados, en el mes de julio, a penas de 38 años de prisión.

Segunda década del siglo XXI

Las elecciones de doble vuelta de septiembre y noviembre del 2011 llevaron a la presidencia de Guatemala al primer político de extracción militar, el general Otto Pérez Molina, a diferencia de sus siete predecesores, desde el final de la dictadura en 1986. El nuevo mandatario había sido uno de los comisionados del Gobierno para la firma de los acuerdos de la paz con las guerrillas de la URNG. En el año 2001, el general Pérez Molina formó el partido de derecha liberal (PP), que se consolidó como una opción política importante para las elecciones de septiembre de 2011. Finalmente, en la segunda vuelta de los comicios del mes de noviembre, Pérez Molina resultó ganador frente a su competidor Manuel Baldizón, de la agrupación Líder. El general asumió la conducción del país con mandato hasta el año 2016.

Entre los primeros problemas a los que se enfrentó el nuevo presidente figuraban la alarmante inseguridad, el narcotráfico y el crimen organizado. Estos asuntos se definieron como máximas prioridades del Ejecutivo, y su promesa de resolución se constituyó en una de las razones principales del apoyo del electorado guatemalteco a Pérez Molina.

Otros objetivos centrales del nuevo presidente en el inicio de su gestión se centraban en la pacificación de la totalidad del territorio guatemalteco y la resolución de las diversas controversias internas existentes que habían dañado la convivencia democrática del país. El equilibrio de la economía de Guatemala ante la crisis mundial y el debate de la despenalización del transporte de drogas ilícitas en la región centroamericana fueron hechos reseñables de los primeros años del mandato de Pérez Molina, recibidos con satisfacción en los foros internacionales aunque con incertidumbre entre varios países de la región.

Por otra parte, en enero de 2012, el ex mandatario guatemalteco Efraín Ríos Montt fue procesado por un tribunal del país bajo las acusaciones de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Los cargos se sustentaban en la responsabilidad de Ríos Montt en el asesinato de 1.771 indígenas mayas durante su mandato en la década de 1980. Condenado en mayo de 2013 a ochenta años de prisión por estos delitos, la sentencia fue anulada unos días más tarde por la Corte de Constitucionalidad de Guatemala por irregularidades técnicas. Su avanzada edad y el deterioro de su estado de salud complicaron la reanudación del proceso judicial contra él. Otro ex presidente de la nación, Alfonso Portillo, inmerso desde años atrás en varios procesos judiciales, fue extraditado a los Estados Unidos, ante cuyas autoridades se declaró culpable, en marzo de 2014. Excarcelado al cabo de unos meses tras lograr una reducción de pena y el cómputo del tiempo que había permanecido en prisión en Guatemala, Portillo regresó a su país en febrero de 2015, poco antes de hacer públicas sus intenciones de reimpulsar su carrera política.

Por otra parte, la corrupción afectó profundamente al Gobierno de Pérez Molina en la segunda mitad de su mandato. En mayo de 2015, la vicepresidenta de la nación, Roxana Baldetti, presentó su renuncia tras conocerse su implicación en un caso de defraudación ilícita. Baldetti fue enviada a prisión preventiva en el mes de agosto a instancias de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala. La fiscalía ordenó asimismo el inicio de una investigación contra el presidente Pérez Molina por posible cohecho pasivo y asociación ilícita. El mandatario se vio forzado a abandonar el cargo y se convocaron elecciones presidenciales anticipadas. Alejandro Maldonado ocupó interinamente la presidencia de la nación.

En los comicios resultó vencedor Jimmy Morales Cabrera, muy conocido en el país por su faceta de actor y escritor. Morales se presentó como candidato del Frente de Convergencia Nacional. En segunda vuelta, fue elegido con más del 65 % de los sufragios frente a Sandra Torres, representante de la Unión Nacional de la Esperanza. Tras la toma de posesión como presidente en enero de 2016, Morales fijó entre las prioridades de su Gobierno la mejora de las infraestructuras viarias y de la dotación de los hospitales públicos.

En octubre de 2015, las lluvias torrenciales provocaron un deslizamiento de tierras en el asentamiento de El Cambray II, próximo a la capital guatemalteca. Más de 250 personas perdieron la vida, y el número de desaparecidos se cifró en varios centenares. A lo largo de 2016 se produjo una emergencia sanitaria provocada por el nacimiento de al menos 16 niños con microcefalia en el territorio guatemalteco. Aun cuando algunos expertos apuntaron a una posible relación con el virus del zika, las autoridades nacionales se resistieron a aceptar esta infección como causa.

En agosto de 2017 se produjo un incidente diplomático de cierta envergadura cuando el jurista colombiano Iván Velásquez, responsable de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), de las Naciones Unidas destacada en el país desde más de una década antes para estudiar los casos de corrupción política, reclamó la retirada de la inmunidad política del presidente Jimmy Morales. Sobre el mandatario recaían sospechas de haber promovido irregularidades en la financiación de la campaña electoral que lo llevó a la jefatura del Estado dos años atrás. El presidente guatemalteco respondió con una contestada orden de expulsión del diplomático que no llegó a materializarse debido al dictamen contrario emitido casi de inmediato por la Corte de Constitucionalidad de Guatemala. Como reacción, el Congreso de este país votó a mediados de septiembre a favor de conservar la inmunidad de Morales. En la sesión parlamentaria, únicamente 25 de los 158 diputados votaron en contra de los deseos del presidente.

Las acciones políticas controvertidas protagonizadas por el Gobierno guatemalteco causaron otro desencuentro diplomático, aún de mayor magnitud, cuando Jimmy Morales mostró su apoyo explícito a la decisión del Ejecutivo de los Estados Unidos encabezado por Donald Trump de trasladar su embajada en Israel a la ciudad de Jerusalén. Esta urbe, considerada santa también por los musulmanes, era valorada por los palestinos como su capital espiritual. Aun cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó la decisión de Trump, Morales ponderó las excelentes relaciones bilaterales de su nación con Israel y anunció que seguiría los pasos del mandatario estadounidense y ordenaría también el traslado de la embajada guatemalteca a la ciudad jerosolimitana como capital de la nación hebrea. Esta decisión se enmarcó dentro de la línea histórica tradicional del país centroamericano, dado que Guatemala formó parte en 1947 de la Comisión Especial para el Problema de Palestina y votó desde un principio de modo positivo a la constitución del Estado de Israel.

En noviembre de 2018 se celebró en la ciudad guatemalteca de Antigua una reunión de jefes de estado y de gobierno de la región latinoamericana con el fin de buscar soluciones a la grave crisis migratoria que se vivía en el subcontinente. La cumbre coincidió con un momento de tensión entre los países centroamericanos, México y los Estados Unidos con motivo del avance de la llamada “caravana centroamericana”. Esta caravana estaba integrada por varios miles de personas que se dirigían a la ciudad mexicana de Tijuana con la intención de ingresar en el territorio estadounidense. La enérgica postura de rechazo del Ejecutivo de los Estados Unidos, presidido por Donald Trump, quien amenazó con desplegar hasta quince mil soldados en la frontera para impedir el paso de los migrantes, amenazaba con convertir las inmediaciones de Tijuana en un extenso campo de refugiados. Entre los integrantes de la “caravana centroamericana” figuraban numerosos ciudadanos originarios de Guatemala, Honduras y El Salvador, entre otros países.

En otro orden de cosas, en abril de 2018 los guatemaltecos fueron convocados a las urnas para decidir en referéndum cómo abordar el contencioso fronterizo que mantenía el país con la nación vecina de Belice. Con una mayoría abrumadora de sufragios favorables, en un marco de altísima abstención (en torno al 75%), los votantes decidieron dejar en manos de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, Países Bajos, la decisión final sobre los límites territoriales entre los dos países.

El problema migratorio se perpetuó en Guatemala en los meses siguientes, lo que tensó las relaciones con los Estados Unidos. El Gobierno estadounidense presidido por Trump amenazó al Ejecutivo guatemalteco con la imposición de tarifas arancelarias si no rubricaba un acuerdo común en la materia. Finalmente, ambos países suscribieron un pacto de migración que exigía que las personas procedentes de Honduras y El Salvador que atravesaran territorio guatemalteco en dirección al norte se vieran obligadas a solicitar asilo en el país centroamericano. En virtud de este acuerdo, la Administración estadounidense declaró a Guatemala un “tercer país seguro”.

Sociedad y cultura

Literatura

Durante el periodo colonial destacó la obra de poetas como Diego Sáez de Ovecurri y Rafael Landívar. Tras la independencia, el Romanticismo guatemalteco tuvo entre sus representantes en las figuras de Antonio José de Irisarri, José Batres Montúfar y José Milla. Enrique Gómez Carrillo, discípulo de Rubén Darío, fue figura destacada de la poesía modernista, de la que participó también en parte Carlos Wyld Ospina.

La gran figura de la literatura guatemalteca del siglo XX fue Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura en 1967, quien reinterpretó en su obra las raíces indígenas de Guatemala y escribió obras que constituyen puntos de referencia ineludibles en el marco de la literatura hispanoamericana, como Leyendas de Guatemala, El señor presidente u Hombres de maíz. Entre otras figuras destacadas de las letras guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX y la transición al XXI cabe citar a Augusto Monterroso (Lo demás es silencio, La oveja negra), Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el año 2000 y destacado maestro de del relato breve, Mario Monteforte Toledo, Manuel José Arce, Arqueles Morales, Otto Raúl González o el poeta maya de etnia quiché Humberto Ak’abal (Retoño salvaje), que editó sus obras en quiché y español.

Artes plásticas y patrimonio cultural

El primer referente cronológico del arte guatemalteco es necesariamente el de las manifestaciones artísticas de los mayas prehispánicos. Éstos legaron numerosas muestras de arquitectura, escultura y, en menor medida, pintura. Sitios como Tikal, Uaxactún, Quiriguá o Kaminaljuyú dan testimonio de una arquitectura grandiosa, con monumentales edificios de piedra, relieves, pinturas y esculturas.

Ruinas mayas de Tikal.

En la etapa colonial, las más importantes muestras de arte fueron realizadas dentro del estilo barroco, aunque con incursiones estéticas indígenas. En Antigua Guatemala, la capital que fue abandonada en el siglo XVIII tras sufrir un terremoto, pervive un excelente conjunto monumental, que incluye su magnífica catedral, el palacio del Ayuntamiento, el de la Capitanía General y el de la Universidad Pontificia de San Carlos. La ciudad fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1979. También son importantes, en la etapa colonial, los trabajos de imaginería, desarrollados fundamentalmente en el siglo XVI y en los que se incluyen figuras como Juan de Aguirre y Quirio Cataño. Finalmente, en el siglo XX son importantes los nombres de Roberto Abularach y Carlos Mérida, pintores, y Roberto González Goyri, escultor.

En cuanto al patrimonio cultural, aparte de la citada ciudad de Antigua Guatemala, el país cuenta con otros conjuntos monumentales reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Se trata del Parque Nacional de Tikal y del Parque Arqueológico y Ruinas de Quiriguá.

Artes escénicas y música

Las actividades escénicas y musicales giran en Guatemala en torno a instituciones como la Escuela Nacional de Teatro, el Conservatorio Nacional de Música, la Orquesta Sinfónica Nacional o el Ballet Guatemala. Los espectáculos de teatro, ópera y demás manifestaciones escénicas tienen su principal referente en el Teatro Nacional de la capital. Entre los dramaturgos guatemaltecos cabe citar a Alberto de la Riva, Manuel Galich y Hugo Carrillo.

En el ámbito musical tienen especial implantación las danzas y ritmos de origen indígena, que han ejercido una notable influencia en la creación de compositores de música sinfónica y de ópera como Jesús Castillo, autor de la ópera Quiché Vinak, José Castañeda, fundador del conservatorio, y, más recientemente, Joaquín Orellano y Jorge Sarmientos.

En el ámbito de la música popular cabe citar al cantautor Ricardo Arjona, galardonado con un Grammy latino en 2006.