Belice

Conocido como la Honduras Británica hasta 1973, Belice es uno de los países más pequeños y menos poblados del continente americano y el único de Centroamérica con cultura y lengua inglesas. Se sitúa al sur de la península de Yucatán, haciendo frontera con México, al norte, y con Guatemala, al sur y al oeste. Su línea costera, de 386 kilómetros, da al mar Caribe. Tiene una superficie de 22.966 kilómetros cuadrados.

La capital del país, Belmopán, se empezó a construir en 1961, después de que un gran huracán destruyera la Ciudad de Belice ese mismo año.

Bandera de Belice.

Medio físico

Belice es un país de montañas, pantanos y junglas tropicales. El sur y centro del territorio están dominados por los montes Maya, por una gran meseta de rocas ígneas y por colinas y valles estrechos. El punto más alto está en el pico Victoria, de 1.160 metros de altura; también destaca el Cockscomb, con 1.000 metros.

El norte del país está formado por pequeñas colinas y lagos, y los suelos son de rocas calizas sedimentadas.

La zona costera es pantanosa y está atravesada por ríos y valles. El arrecife que bordea las playas de Belice es el segundo más grande del mundo y constituye el Sistema de Reservas de la Barrera del Arrecife de Belice considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Dentro de este sistema se encuentra el curioso fenómeno kárstico conocido como «el Gran Agujero Azul», un lugar privilegiado para la práctica del buceo. El tamaño de los cayos que forman el arrecife llega a dificultar la navegación en algunas zonas.

Vista aérea del «Gran Agujero Azul», explorado por el comandante J.Y. Cousteau, quien lo consideró un lugar privilegiado para el buceo.

El clima es subtropical, con temperaturas que varían entre los 23 y los 27 ºC. Las lluvias son muy abundantes, sobre todo entre junio y noviembre, meses en los que se alcanza la mayor humedad. Hay dos estaciones, una lluviosa, que va de mayo a noviembre, y otra menos húmeda, de febrero a mayo. En algunos puntos montañosos se llegan a recoger cerca de 5.000 milímetros de precipitaciones.

Los ríos más importantes del país son el Belice, el Hondo y el Sarstún. Estos dos últimos sirven de frontera natural con México y Guatemala.

Flora y fauna

Más de la mitad del territorio está cubierto de bosques y espesa vegetación, con una gran variedad de especies arbóreas, más de cincuenta diferentes, entre las que destacan la caoba, el palo de Campeche y el palo de rosa. La zona costera tiene una flora de manglar y en los montes Maya hay bosques de coníferas.

La fauna del país es también muy variada; entre los animales que se pueden encontrar están el puma, el jaguar, el ciervo, el tapir, distintas clases de cocodrilos, manatíes, tortugas y una gran diversidad de reptiles, aves, insectos y peces.

Para proteger a muchas de las especies animales y vegetales del país, en los picos Victoria se fundó en 1986 una reserva natural, que actualmente concentra la población de jaguares más numerosa del mundo.

Población

Demografía

La población de Belice es de unas 347.000 personas, lo que convierte a este país en uno de los de menor densidad demográfica del continente. La edad media es de 22 años y la esperanza de vida alcanza los 68. El índice de mortalidad infantil es del 1,9 %.

La tercera parte de los habitantes se concentra en la Ciudad de Belice y su entorno urbano, que, a pesar de no ser la capital desde 1961, sigue siendo el puerto más importante y el centro comercial del país.

Puerto de la Ciudad de Belice, antigua capital y uno de los centros urbanos más importantes y poblados del país.

Belice es una nación multiétnica debido a la mezcla racial ocurrida durante su etapa de colonia. La población negra proviene de los esclavos, llevados por los británicos para trabajar en la época colonial. Los amerindios son descendientes de los antiguos mayas y representan una minoría, sólo un 11 %. Los blancos (1,2 %), a pesar de no ser numerosos siguen controlando la economía y la política. Los mestizos y mulatos representan el 52 % de la población, convirtiéndose en el grupo más numeroso del país.

Lengua

El idioma oficial es el inglés, aunque también se habla español. Los amerindios conservan sus lenguas indígenas, como el maya, y otros dialectos, como el caribe.

Religión

El grupo más numeroso es el de los católicos, casi el 40 % de la población; los protestantes representan el 31 % y son metodistas, anglicanos, menonitas, testigos de Jehová y de otros cultos.

Economía y comunicación

Datos económicos

La base de la economía está en el sector primario. La mayor parte de la población se dedica a la agricultura, bien en pequeños cultivos tradicionales con fines de subsistencia, bien con la implantación de técnicas más modernas para desarrollar una agricultura comercial cuyos productos se dirigen al exterior.

La explotación forestal ha dejado de ser un recurso fundamental en la economía del país, aunque se siguen exportando maderas nobles muy valoradas en el mercado internacional.

La pesca y la cría de ganado completan las actividades del sector primario, si bien estas últimas son residuales y tienen influencia en la vida local más que en la macroeconomía del país.

La industria se basa en la transformación de las materias primas y en la elaboración de productos alimentarios, como azúcar, zumos, gomas de mascar, resinas y destilación de alcoholes, sobre todo ron. Su comercio exterior está especialmente dirigido a los Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido.

El turismo es un sector en auge que empezó a desarrollarse a partir de la década de 1980, convirtiéndose en una fuente económica muy importante para el país.

Belice tiene varios aeropuertos. El más importante es el Stanley Field, de tráfico internacional. Cuenta con 2.872 kilómetros de carreteras, de los cuales sólo 488 están pavimentados.

Comunicación

Belice carece de prensa diaria. Amandala, Belize Times, San Pedro Sun y The Guardian, de frecuencia semanal, son los periódicos más destacables. El país cuenta con tres canales de televisión y tres estaciones de radio, dos de ellas de propiedad privada.

Administración y política

Forma de gobierno y partidos políticos

Dividido en seis distritos, Belice es una democracia parlamentaria. Pertenece a la Commonwealth, por lo que el jefe del Estado es la reina de Inglaterra, representada por un gobernador general. El poder ejecutivo recae en el primer ministro, situado a la cabeza del Gobierno y encargado de nombrar a su gabinete. El primer ministro es el líder del partido más votado en las elecciones legislativas. La Constitución de 1981 establece el sufragio universal para mayores de 18 años y un sistema legislativo bicameral: por un lado, la Asamblea Nacional, con 29 miembros, y, por otro, el Senado, que cuenta con 8 senadores.

La más alta representación del poder judicial es la Corte Suprema, cuyo presidente es nombrado por el gobernador general con el apoyo del primer ministro.

Servicios del Estado

La educación es obligatoria de los 6 a los 14 años. La mayoría de las escuelas están subvencionadas por el Estado. Los católicos y los menonitas tienen sus propios colegios, y un tercio de los centros de enseñanza secundaria son públicos.

La mayoría de los ciudadanos tiene acceso a la sanidad pública, cuya calidad ha mejorado en los últimos años, prueba de lo cual es el decremento en el índice de mortalidad infantil. Las enfermedades más comunes son las gastrointestinales, muchas veces provocadas por la falta de higiene y por el mal estado del agua. Para combatir este problema, el Gobierno ha realizado múltiples campañas de vacunación y ha implementado los servicios de abastecimiento de agua y medicinas.

Historia

Antes de la llegada de los europeos, Belice formó parte del conglomerado de ciudades mayas, como lo atestiguan muchas de las ruinas arqueológicas que aún se conservan en sitios tales como Xunantunich, El Caracol o Antún Ha.

Belice formó parte del Imperio maya antes de la llegada de Cristóbal Colón. En la imagen, ruinas mayas en Xunantunich.

En 1502, Cristóbal Colón alcanzó sus costas, y medio siglo más tarde los españoles anexionaron el territorio a su imperio. A pesar de que el virreinato de Nueva España no mostraba mucho interés por el territorio, éste era foco de las incursiones de piratas y aventureros atraídos por los recursos naturales de la región.

Hacia 1630, ingleses llegados de Jamaica comenzaron a establecer asentamientos en las cercanías de los ríos Belice y Hondo. En 1713, los españoles le concedieron a Gran Bretaña, mediante el Tratado de Utrecht, el derecho a construir nuevas factorías para explotar los recursos naturales.

Los ingleses consiguieron expandir su dominio hacia el sur a pesar de los graves y continuos conflictos con los colonos españoles, y en 1780 establecieron en Belice a un magistrado subordinado al mandato del gobernador de Jamaica. En 1798, tras los últimos enfrentamientos entre españoles e ingleses, éstos lograron hacerse con el dominio y lo anexionaron a su territorio.

En 1821, los países centroamericanos consiguieron su independencia, y México y Guatemala exigieron que el territorio de Belice fuera anexionado al suyo. Los británicos firmaron un tratado poco concreto con México en el que reconocían su soberanía, pero en 1862 alcanzaron con Guatemala otro acuerdo de delimitación de fronteras en el que se establecía el gobierno colonial británico sobre Belice, que adquiría el nombre de Honduras Británica.

Las reivindicaciones de los dos países centroamericanos se mantuvieron durante mucho tiempo, y en 1945 la Constitución guatemalteca calificó de provincia propia el territorio de Belice.

Casi veinte años después, el Reino Unido concedió cierta autonomía a su colonia. El poder supremo siguió en manos del representante de la corona inglesa, pero Honduras Británica pudo elegir una Asamblea Nacional y un Ejecutivo.

En 1973, el territorio adquirió el nombre de Belice, y mediante un proceso comandado desde el poder ejecutivo por George Price se empezaron a buscar soluciones para adquirir la independencia. Cinco años después, las Naciones Unidas apoyaron las iniciativas independentistas de Belice y los británicos no se opusieron a la resolución.

En 1981, Belice se convirtió en un estado soberano; su Constitución, que entró en vigor inmediatamente, reconoce la jefatura del Estado a la corona inglesa, representada por el gobernador. Sin embargo, este cargo es sólo simbólico y derivado del hecho de que el país sea miembro de la Comunidad Británica de Naciones.

En los inicios del siglo XXI, Belice fue asolado por dos devastadores huracanes, el Keith (2000) y el Iris (2001). El Gobierno, encabezado por Said Musa, hubo de hacer frente a una delicada situación económica y social. Musa fue reelegido para el cargo tras los comicios de 2003 y, en su segundo mandato, impulsó la explotación comercial de las reservas de petróleo del territorio nacional.

En febrero de 2008, Dean Barrow, dirigente del Partido Democrático Unido, accedió a la jefatura de Gobierno tras una clara victoria electoral. Esta formación consiguió la mayoría en las elecciones generales celebradas en marzo de 2012. El país, inmerso en una grave crisis económica, se veía lastrado por las operaciones desarrolladas en su territorio por diversas organizaciones delictivas dedicadas a la producción y el tráfico de estupefacientes.

Aunque en renta per cápita Belice se situaba entre los primeros países de Centroamérica, la distribución de la riqueza entre la población era enormemente desigual. Pese a ello, en noviembre de 2015, la formación encabezada por el primer ministro Barrow logró una nueva victoria en las elecciones generales y el mandatario inició un tercer mandato consecutivo al frente del Gobierno.

Sociedad y cultura

La multiplicidad étnica, religiosa, folclórica, lingüística y musical se refleja en la cultura del país, que es especialmente rica y diversa. Sin embargo, las diferencias entre las comunidades no han impedido la convivencia pacífica entre los habitantes de Belice, que se relacionan en el trabajo, en las escuelas o en la política sin que se hayan registrado conflictos étnicos o raciales.