Ecuador

Atravesada por la línea ecuatorial terrestre de la que toma su nombre, la República del Ecuador presenta uno de los niveles de biodiversidad más altos del mundo, por lo que el estudio de sus ecosistemas, a cargo de naturalistas como Alexander von Humboldt o Charles Darwin, ha dado lugar a sustanciales aportaciones a las ciencias medioambientales. Desde el punto de vista social y económico, la historia del Ecuador ha estado marcada por cíclicas fases de inestabilidad, en buena parte condicionadas en las últimas décadas por las fluctuaciones del que es el mayor producto de exportación del país: el petróleo.

Bandera de Ecuador.

Medio físico

Situado al noroeste de Sudamérica, Ecuador limita al norte con Colombia; al sur y al este, con Perú; y al oeste, con el océano Pacífico. Su superficie asciende a 283.560 kilómetros cuadrados, de los cuales aproximadamente 8.000 corresponden al archipiélago de las Galápagos, también llamado de Colón, a más de 900 kilómetros del litoral pacífico.

Panorámica de la isla de San Bartolomé, perteneciente al archipiélago de las Galápagos.

En el territorio ecuatoriano se pueden distinguir tres áreas geográficas principales: la costa, la zona andina, conocida como la sierra, y la región oriental selvática, el Oriente, conformada por el límite occidental de la cuenca amazónica. La zona costera se extiende hasta la parte occidental de los Andes y abarca una quinta parte del país. Esta área es fundamentalmente una llanura recorrida por breves cadenas de montañas de escasa elevación, en torno a los 600 metros de media, entre las que cabe destacar las de Balzar, Colonche, Cauque, Paján y Chindul. Entre los accidentes del litoral cabe reseñar, de norte a sur, la punta Galera, el cabo San Lorenzo, la punta Santa Elena y el golfo de Guayaquil, con la principal formación insular costera, la isla Puná.

La segunda área es la sierra, dominada por los Andes que atraviesan el país de norte a sur. Dentro de ella se pueden localizar dos cadenas montañosas paralelas: la cordillera Oriental y la Occidental. Muchas de las cumbres de estas montañas están formadas por conos volcánicos, algunos de ellos activos. Entre los principales, de altitudes comprendidas entre los 5.000 y algo más de 6.000 metros, son reseñables el Chimborazo, la mayor elevación del país con 6.267 metros, el Cotopaxi, el volcán activo más alto del mundo, con 5.897 metros, y otros como el Cayambe, el Antisana, el Altar o el Sangay.

El volcán Cotopaxi, en la imagen, con sus 5.897 metros de altura es el volcán activo más alto del mundo.

Entre las dos cordilleras, próximas entre sí, se abren estrechos valles situados por encima de los 2.000 metros de altitud, como los de Cuenca, Ambato y Quito, este último a los pies del macizo volcánico de Pichincha. Al este de la vertiente oriental de los Andes se alzan algunas sierras y macizos de menor elevación que el cordón andino. Procediendo en dirección sur, las principales son la cordillera de Galeras, culminada por el volcán Reventador, la de Cutucú y la cordillera del Cóndor, en la frontera meridional con Perú. Más al este se extiende el Oriente, con una pendiente descendente surcada por varios cauces que fluyen hacia el Amazonas.

Ecuador cuenta con numerosos y caudalosos ríos, cuyas vertientes quedan netamente separadas por las grandes cumbres de los Andes. La zona costera cuenta con cursos procedentes en su mayoría de la vertiente occidental andina, como el Esmeraldas, el Santiago, el Daule y el Babahoyo, que, a partir de su confluencia en Guayaquil, forman el río Guayas. A pesar de su corto recorrido, este cauce forma uno de los sistemas fluviales más notables de la vertiente pacífica de Sudamérica, por su gran caudal y su importancia para la irrigación de los cultivos y las comunicaciones.

No obstante, el caudal medio es mayor en los ríos de la región oriental. En la zona norte el mayor de ellos es el Napo, que recibe el caudal de afluentes como el Coca y el Aguarico, para fluir hasta el Amazonas, ya en territorio peruano, mientras que en el sur cabe citar el Pastaza y el Zamora, que vierten sus aguas en el río Marañón, también en Perú, en la parte alta de la cuenca amazónica.

La corriente oceánica fría de Humboldt y las elevaciones de los Andes modifican de forma considerable la climatología de varias regiones del país que, en virtud de su latitud, debería contar con un clima predominantemente tropical. Ésta es la pauta climática que se da en general en la costa, donde las temperaturas rondan de media los 25 ºC y las lluvias son abundantes, sobre todo entre enero y mayo, aunque en la zona sur hay áreas aisladas con microclimas semiáridos, como la de la península de Santa Elena, en el litoral meridional. En el clima costero merece mención el fenómeno conocido como El Niño, que, algunos años, produce lluvias torrenciales que pueden provocar importantes inundaciones, como consecuencia del calentamiento de las aguas litorales. En el Oriente también se da el clima ecuatorial, con temperaturas medias algo más altas que las del litoral e índices pluviométricos muy altos, que pueden superar los 2.000 milímetros anuales.

Sin embargo, en las regiones andinas se registra una gran variabilidad climática. En los puntos más altos, por encima de los 3.500 metros, el clima es de alta montaña, con temperaturas medias que rondan los 5 ºC y nieves y hielos perpetuos. Por debajo de esa cota, en los niveles medios y bajos de los valles, el clima es templado o moderadamente cálido, con temperaturas calurosas durante el día, de 20-25 ºC, y frías en la noche.

Flora y fauna

Ecuador cuenta con una ingente diversidad de ecosistemas. En las regiones costeras se alternan la selva ecuatorial al norte con la sabana arbolada y la estepa de gramíneas en el centro y sur. En el litoral abundan los manglares. Por su parte, en los Andes la vegetación de alta montaña, con musgos, líquenes y especies resistentes al frío propias de páramos y estepas, da paso en los pisos bajos de los valles a especies arbóreas de explotación forestal como la ceiba. La vegetación ecuatorial vuelve a predominar en el Oriente.

Entre las especies vegetales características del Ecuador se cuentan la balsa, árbol cuya madera es especialmente liviana, el quino, del que se extrae la quinina, la tagua o el canelo.

Por cuanto respecta a la fauna, especies propias de las áreas selváticas son una amplia diversidad de simios, jaguares, ocelotes, tapires y coatís, así como gran variedad de aves tropicales y reptiles.

Especial mención merece la riqueza botánica y zoológica del archipiélago de las Galápagos, con numerosas especies autóctonas de cactos, helechos y gramíneas y de especies animales como las iguanas marinas y las tortugas gigantes, o galápagos, que dan nombre a las islas. La singularidad biológica del archipiélago serviría al británico Charles Darwin como referente para la elaboración de la teoría de la evolución.

La flora y la fauna de las islas Galápagos son extraordinarias. Entre las especies animales que pueblan las islas están las iguanas y las tortugas gigantes (galápagos) que dan nombre al archipiélago.

Población

Demografía

Ecuador tiene unos 15.868.000 habitantes. En general, se trata de una población relativamente joven: la edad media está en torno a los 27 años, el 28 % tiene menos de 14 años y sólo un 7 % es mayor de 65 años. La tasa de crecimiento demográfico, situada en el 1,35 %, es acorde con los niveles medios-altos de otros países de su entorno. Sin embargo, uno de los retos más importantes que afronta el país y que puede afectar a esta estructura es la emigración masiva, ya que miles de personas abandonan Ecuador anualmente con destino a Europa y a los Estados Unidos.

© 2008 DP

La población ecuatoriana presenta una distribución poco uniforme. Los niveles de densidad más elevados se registran en el entorno de la capital, Quito, en el valle andino del mismo nombre, a más de 2.800 metros de altitud, y en la costa meridional, en el entorno de la otra gran ciudad ecuatoriana, Guayaquil, frente a las costas del golfo homónimo. La tendencia a la concentración demográfica en los grandes centros urbanos es, sin embargo, menor que en otros países sudamericanos. Otros núcleos de población importantes son Loja, Cuenca y Ambato, en los valles andinos, y Esmeraldas, Manta y Machala, en la costa. El Oriente presenta índices mínimos de densidad de población.

Por cuanto respecta a su composición étnica, en la población del Ecuador predomina el componente mestizo, con casi un 72 % del total, seguido del amerindio indígena, el de los ecuatorianos blancos de origen europeo y el de los negros. Dentro de la población indígena, se diferencian múltiples grupos como los salasaca, otavalos, puruhás, cayapas, colorados o jíbaros, formados estos últimos por tribus dispersas por la región oriental y que resultan especialmente conocidos por la reducción ritual de las cabezas de sus enemigos caídos en lucha, practicada en tiempos antiguos.

Lengua

En Ecuador el idioma oficial es el español, hablado por casi toda la población, aunque la implantación de lenguas indígenas, como el quechua, es considerable. El bilingüismo entre la población indígena está muy extendido.

Religión

La religión mayoritaria es la católica, nominalmente practicada por el 95 % de la población. Menos significativa que en otros países de su entorno es la difusión de las confesiones protestantes y, en comunidades aisladas de las regiones selváticas, perviven los ritos animistas indígenas.

Economía y comunicación

Datos económicos

Los potenciales recursos económicos del Ecuador son numerosos, aunque el país no ha experimentado a lo largo de su historia fases de crecimiento continuado que permitiesen estabilizar su desarrollo social.

El sector agropecuario, base tradicional de la economía del país, ha experimentado en las últimas décadas cierta regresión, suponiendo apenas el 6 % del producto interno (interior) bruto (PIB). Las áreas más prósperas en términos agrícolas se localizan en la sierra, donde se cultiva el maíz, el trigo y la cebada. En la costa, los cultivos más importantes son el cacao, la banana, el café, el algodón y el arroz. Por su parte, la ganadería bovina y ovina se desarrolla de manera extensiva tanto en la sierra como en la costa. La explotación forestal es también importante y se destina a la construcción de muebles. La pesca tiene un lugar destacado como fuente de riqueza, ya que en aguas ecuatorianas abundan especies como el atún, la sardina y los mariscos.

El petróleo es el producto más importante y genera los principales ingresos del país. Su explotación se centra en el noreste y el Oriente y, planteada a gran escala, se desarrolló a partir de la década de 1970. El otro recurso mineral importante de Ecuador es el oro. En los últimos años se ha impulsado la construcción de plantas de producción de energía hidroeléctrica en el cauce andino de los ríos de mayor caudal.

El sector industrial supone el 34,2 % del PIB. El impulso del petróleo ha permitido la construcción de importantes refinerías e industrias petroquímicas, sobre todo en la provincia de Esmeraldas. Otras instalaciones destacadas están relacionadas con el procesamiento de alimentos. Así, cabe destacar industrias conserveras de carne y pescado, de producción de harinas y de refinamiento de azúcar. La industria textil y la farmacéutica también han experimentado un considerable desarrollo. Las áreas de Quito y Guayaquil concentran la mayor parte de estas instalaciones.

El sector servicios casi alcanza el 60 % del PIB y se concentra en los grandes núcleos urbanos. La red financiera está controlada desde 1970 por los bancos estatales Central y Nacional de Desarrollo. También están instalados en el país un considerable número de bancos privados nacionales y extranjeros. A raíz de la crisis financiera y económica que se produjo en el país en la década de 1990, la unidad monetaria nacional pasó a ser el dólar estadounidense, implantado en el año 2000 en detrimento de la anterior divisa, el sucre, que entonces sufría una ingente y continuada depreciación.

En el ámbito del comercio exterior, las exportaciones se centran en el petróleo y sus derivados (que cubren un 40 % del total), algunos productos agrícolas como el cacao y la banana, además de camarones y flores cortadas. Sus principales destinatarios son los Estados Unidos y, a notable distancia, otros países como Perú y Alemania. Las principales importaciones son automóviles y otros medios de transporte terrestre, medicamentos, electricidad y equipos de telecomunicaciones, principalmente procedentes de los Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Brasil y China.

El turismo se ha convertido en un sector de creciente pujanza, cada vez más importante para la economía nacional. Además de sus atractivos culturales centrados en núcleos urbanos históricos como Quito o Cuenca, también la riqueza, y en algunos casos como el de las islas Galápagos la exclusividad de sus recursos naturales, se han constituido en elemento de promoción de la afluencia de visitantes al país.

La ciudad ecuatoriana de Cuenca tiene un gran atractivo turístico por la riqueza de su patrimonio histórico y cultural. Su centro histórico está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la imagen, las cúpulas de la catedral.

Las comunicaciones se ven condicionadas por las dificultades orográficas y el deficitario nivel de mantenimiento de las rutas terrestres. La vía más importante es la carretera Panamericana, que atraviesa el país de norte a sur. Otras carreteras nacionales enlazan Quito con Guayaquil, Cuenca y Loja, entre otras urbes. La red ferroviaria está escasamente desarrollada, aunque algunos de sus tramos se emplean como elemento de atracción turística, como es el caso de las líneas Quito-Cotopaxi y Riobamba-Nariz del Diablo, en las zonas altas de los Andes. Además, existen aeropuertos en las principales ciudades y varios puertos marítimos a través de los cuales se canaliza buena parte del comercio; tal es el caso de Guayaquil, Salinas y Esmeraldas.

Comunicación

Entre los principales periódicos ecuatorianos se cuentan La Hora y El Comercio, de Quito, y El Universo y El Telégrafo, de Guayaquil. Entre las cadenas de televisión de difusión nacional destacan Canal Uno y Ecuavisa.

El número de líneas de telefonía convencional es del orden de 2,2 millones, mientras que el de teléfonos celulares supera los quince millones. Por el contrario, el número de usuarios de Internet aún es proporcionalmente bajo, situándose en torno a los 3,3 millones.

Administración y política

División territorial

El Ecuador está dividido en 22 provincias que se subdividen en cantones y, a su vez, éstos se reparten en parroquias urbanas y rurales. Las provincias son regidas por un gobernador, elegido por el presidente de la república. Además, cada provincia cuenta con un Consejo Provincial presidido por un prefecto, que es elegido por sufragio popular cada cuatro años.

Forma de gobierno y partidos políticos

Ecuador es una república unitaria, democrática y de carácter presidencialista. El presidente es jefe del Estado y del Gobierno, y es elegido, junto con el vicepresidente, por sufragio universal, directo y secreto. El mandato se extiende por un periodo de cuatro años y puede haber reelección una vez que ha transcurrido un cuatrienio. El poder legislativo recae en una única cámara, el Congreso Nacional. Está integrada por diputados, dos por cada provincia, y uno más por cada 200.000 habitantes. En la actualidad, suman 100 miembros elegidos por voto popular. Por su parte, el poder judicial tiene como máximo órgano a la Corte Suprema de Justicia. Cuenta, además, con un Consejo Nacional de la Judicatura y con tribunales y juzgados de rango decreciente.

Entre los partidos más significativos del espectro político ecuatoriano cabe mencionar al Partido Social Cristiano (PSC), Izquierda Democrática (ID), el indigenista Movimiento Pachakutik, el Movimiento Alianza País (AP), el Movimiento Popular Democrático (MPD) y el Partido Renovador Independiente Acción Nacional (PRIAN).

Servicios del Estado

En Ecuador la educación es libre y obligatoria para los niños entre los 6 y los 12 años. Existen escuelas tanto públicas como privadas y ambas cuentan con subvenciones del Estado. La tasa de alfabetización es alta, alrededor del 92 % del total, aunque en las capas más pobres y, sobre todo, entre la población indígena el analfabetismo alcanza niveles proporcionalmente elevados.

Entre los centros universitarios más importantes cabe destacar la Universidad Central del Ecuador, en Quito, la Universidad Estatal de Guayaquil, la Universidad Nacional de Loja y la Universidad de Cuenca. También hay universidades religiosas como la Pontificia Católica del Ecuador, ubicada en la capital.

Quito es la capital del país, una de las ciudades más pobladas y el epicentro de numerosas actividades económicas, políticas y culturales. En la imagen, calle del centro histórico con la basílica del Voto Nacional, al fondo.

En el ámbito sanitario, el Ministerio de Salud Pública ha desarrollado programas para reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir enfermedades de incidencia elevada como el paludismo, las fiebres tifoideas y el bocio. Todos los trabajadores están afiliados al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que proporciona servicios médicos y atención hospitalaria a cambio de una deducción mensual en el salario.

Historia

Desde los orígenes hasta la época colonial

El territorio del actual Ecuador estuvo habitado por diversas culturas amerindias. Los pueblos que habitaban las regiones andinas eran los más avanzados y se podían dividir en dos grandes grupos: los de lengua chibcha en el norte, y los de lengua quechua en el sur. Ambos grupos mantenían costumbres y creencias distintas pero compartían un modo de vida similar, adaptado a la vida en tierras altas. Eran poblaciones sedentarias que trabajaban la tierra cultivando papas o patatas, frijoles, maíz y calabazas, y que alcanzaron un gran desarrollo en la fabricación de cerámicas y en la metalurgia del oro y cobre.

En la costa y en el Oriente había otros pueblos, en general, más primitivos. Los del litoral vivían de la pesca, la caza y el comercio de sal y pescado, obteniendo a cambio tejidos y oro. Muchos de esos pueblos desaparecieron luego de la llegada de los españoles o se mezclaron con blancos y negros. Las tribus del Oriente, en la cuenca del Amazonas, permanecieron mucho más aisladas, por lo que apenas modificaron sus hábitos y costumbres a lo largo de los siglos. Cabe destacar a los belicosos záparos y jíbaros.

Los enfrentamientos entre las distintas etnias presentes en el actual territorio ecuatoriano determinaron la creación de áreas predominantes, como el llamado reino de Quito, en el que los indios caras establecieron un dominio territorial tras invadir las tierras de los valles andinos habitadas por los pueblos quitus. Al igual que todo el territorio ecuatoriano, a mediados del siglo XV este reino fue ocupado por los incas e incorporado al Imperio incaico por Huayna Cápac. Éste dejó su reino dividido entre su legítimo heredero, Huáscar, y el hijo habido con una princesa cara ecuatoriana, Atahualpa. La disputa entre ambos, en la que prevalecería el segundo tras su victoria sobre Huáscar en Riobamba, se vería interrumpida por la irrupción de la expedición española de Francisco Pizarro, quien capturó y dio muerte a Atahualpa en 1533.

Las fuerzas dirigidas por uno de los lugartenientes de Pizarro, Sebastián de Belalcázar dominaron pronto todo el territorio, ya que algunos de los pueblos sojuzgados por el poder inca los recibieron como liberadores. No obstante, en otras ocasiones los españoles hubieron de enfrentar tenaces resistencias, como la del cacique inca Rumiñahui, refugiado en Quito y que ante el asedio español incendió la ciudad, siendo posteriormente capturado y ejecutado, en 1534.

El dominio español

Durante el periodo colonial se produjo una notable diferenciación entre la zona montañosa y las llanuras costeras, mientras que las tierras del Oriente quedaron prácticamente inexploradas, dado lo extremo del clima ecuatorial y la belicosidad de los indios que las habitaban.

En la sierra, la población de origen español y los mestizos se concentraban en los centros de población, como Quito, Cuenca y Ambato, mientras que los indígenas quedaban en las zonas rurales, como mano de obra de las haciendas. En cambio, en el litoral, insalubre y poco poblado, hubo una escasa implantación de población blanca, salvo en puntos concretos como el puerto de Guayaquil, por lo que la forma de vida de ambas áreas quedó muy diferenciada, rasgo que por otra parte perduraría con posterioridad.

En 1563 se estableció la Real Audiencia de Quito, que permanecería integrada en el Virreinato del Perú hasta 1739, fecha en la que pasó a formar parte del de Nueva Granada. Se da la singular circunstancia de que en la Audiencia de Quito se registraron de forma aislada conatos de insurrección muy anteriores a los de los movimientos independentistas, más o menos simultáneos en los demás futuros países latinoamericanos. Así, ya en 1592 tuvo lugar la llamada Rebelión de las Alcábalas, por la que la población se movilizó contra un impuesto que gravaba las ventas en mercados públicos, y en 1765 se produjo la Revolución de los Estancos, en protesta por la prohibición de la venta libre de aguardientes y otros productos y el establecimiento de su estanco.

El periodo revolucionario y la independencia

Los primeros movimientos emancipadores propiamente dichos tuvieron lugar a finales del siglo XVIII. En 1795 las autoridades españolas acusaron de encabezar una conjura independentista al médico y escritor Eugenio Espejo, que fue encarcelado y murió ese mismo año al salir de prisión.

La invasión francesa de la península Ibérica y la deposición del rey Fernando VII en favor del hermano de Napoleón Bonaparte, José I, sirvió como desencadenante del establecimiento en agosto de 1809 de una junta presidida por Juan Pío de Montúfar, que declaró el fin del gobierno del presidente de la audiencia de Quito y la independencia de ésta de la Corona. Sin embargo, ante la falta de apoyo de las restantes ciudades de la audiencia quiteña, las autoridades españolas reaccionaron rápidamente y derrotaron a los patriotas, ejecutando a muchos de ellos. A pesar de estas medidas, los rebeldes volvieron a crear una nueva junta, encabezada esta vez por Carlos de Montúfar, hijo del anterior, y constituyeron un congreso que promulgó la primera Constitución del nuevo estado independiente del Reino de Quito. Pero los españoles sofocaron también esta iniciativa, así como otras sublevaciones producidas en el territorio. Esta situación se mantuvo hasta 1820, fecha en la que el impulso independentista promovido por los ejércitos de Simón Bolívar y José de San Martín promovió un alzamiento militar que declaró en Guayaquil la independencia, recibiendo el inmediato apoyo de Bolívar, que envió en apoyo del movimiento libertador ecuatoriano a su lugarteniente Antonio José de Sucre. El 24 de mayo de 1822, Sucre derrotó a las tropas españolas en la batalla de Pichincha, con lo cual la antigua Audiencia de Quito pasó a integrarse como provincia en la República de la Gran Colombia.

Las tensiones en el seno de la Gran Colombia derivaron en la independencia de Venezuela en 1829 y en la secesión de Quito. El 13 de mayo de 1830 se proclamó la independencia de la República del Ecuador y su primer presidente fue el general venezolano Juan José Flores.

La República del Ecuador

Los primeros años de la nueva república fueron testigos de las luchas entre conservadores y liberales, reflejadas en las tensiones entre la conservadora Quito, centro de la aristocracia latifundista y poco favorable a los cambios sociales, y la liberal Guayaquil, activo puerto en el que se concentraba una clase mercantil más abierta. En los primeros quince años de independencia del Ecuador esta contraposición se manifestó en la rivalidad entre el conservador Flores y el liberal Vicente Rocafuerte, que se alternaron en la presidencia. Posteriormente se registró un periodo de inestabilidad institucional hasta que el conservador Gabriel García Moreno ocupó la presidencia en 1860, manteniéndose en ella hasta 1875. Durante su mandato, caracterizado por su carácter autoritario y la supresión de toda forma de oposición, se dio preeminencia a la religión católica como elemento aglutinador de la sociedad ecuatoriana y se fomentó la construcción de carreteras, hospitales y escuelas.

A finales del siglo XIX sobrevino una revolución liberal que permitió la llegada de Antonio Flores y del general Eloy Alfaro a la presidencia. Durante estos mandatos, en 1895 y 1916, se llevó a cabo la construcción del ferrocarril entre Quito y Guayaquil, se nacionalizaron los bienes eclesiásticos, se desarrolló una política anticlerical y nacieron importantes entidades bancarias.

Imagen de Eloy Alfaro, que ocupó la presidencia del país de 1895 a 1901.

Las décadas de 1920 y 1930 constituyeron un periodo de particular inestabilidad en la historia ecuatoriana, con una continua sucesión de presidentes que no concluyeron sus respectivos mandatos. Esta etapa se cerró, en 1941, con un enfrentamiento bélico con Perú, como consecuencia del cual el Ecuador perdió buena parte de su territorio amazónico, según quedó ratificado en 1942 por el Tratado de Río de Janeiro, que, no obstante, fue posteriormente denunciado en varias ocasiones por las autoridades ecuatorianas.

Después de la Segunda Guerra Mundial se alternaron en el Ecuador los periodos constitucionales, como el de la presidencia del liberal Galo Plaza, con Gobiernos militares. Sin embargo, la figura predominante de la política del país hasta la década de 1970 fue José María Velasco Ibarra, quien ocupó la presidencia en cinco ocasiones, aunque sólo en una concluyó su mandato. Velasco propugnaba, según él mismo definía, una «tercera vía entre capitalismo y comunismo» que, en la práctica, se reflejó en una política que alternaba las medidas progresistas con fases de gobierno de carácter manifiestamente autocrático. Tras su definitiva deposición en 1972, se sucedieron varios Gobiernos militares hasta que, en 1979, se promulgó una nueva Constitución que permitió la convocatoria de elecciones democráticas. En ese mismo año, fue elegido presidente el socialdemócrata Jaime Roldós Aguilera, que murió en un accidente aéreo en 1981, siendo reemplazado por el hasta entonces vicepresidente Osvaldo Hurtado Larrea. En 1984, resultó ganador en los comicios electorales el socialcristiano conservador León Febres Cordero, quien fue secuestrado durante un breve periodo por una facción del Ejército. Sus medidas de austeridad económica suscitaron cierto descontento, por lo que en las elecciones de 1988 triunfó el socialdemócrata Rodrigo Borja, si bien en las de 1992 los conservadores retomaron el poder con la presidencia de Sixto Durán. Éste tuvo que hacer frente a un enfrentamiento armado con Perú por desavenencias en la delimitación fronteriza de una zona de la cordillera del Cóndor. Unos meses después del estallido del conflicto, la intermediación internacional puso fin a esta guerra.

La transición al siglo XXI

Los últimos años del siglo XX y comienzos del XXI se vieron marcados por la grave crisis económica del país y la inestabilidad política. En 1996 llegó a la presidencia Abdalá Bucaram, cuyas controvertidas medidas sociales y económicas marcadas por una singular forma de populismo derivaron en la llamada crisis de los tres presidentes. Bucaram fue destituido por el Congreso y marchó al exilio. Este órgano nombró presidente interino a Fabián Alarcón, pero al mismo tiempo la vicepresidenta Rosalía Arteaga se proclamaba primera mandataria del país. Finalmente, tras un breve mandato de Arteaga, Alarcón se mantuvo en la presidencia hasta las elecciones de 1998. En estos comicios triunfó el democristiano Jamil Mahuad, quien firmó la llamada Acta Presidencial de Brasilia, que permitió, finalmente, demarcar el pequeño territorio de la cordillera del Cóndor disputado a Perú.

En 2000, la quiebra del sistema financiero, la hiperinflación y la devaluación del sucre, relacionadas muy estrechamente con la caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales, derivaron en huelgas generales y en un pronunciamiento cívico-militar que llevó a la presidencia a Gustavo Noboa, hasta entonces vicepresidente. Una de las primeras medidas de Noboa consistió en implantar ese mismo año el dólar estadounidense como moneda nacional. Este hecho otorgó una mayor estabilidad a la economía, aunque el poder adquisitivo de millones de ecuatorianos se redujo de forma radical, lo que obligó a muchas personas a emigrar, sobre todo a los Estados Unidos y España.

En el año 2002, las elecciones dieron el triunfo al antiguo militar Lucio Gutiérrez, que había protagonizado un levantamiento en el 2000, gracias al apoyo de amplios sectores de la izquierda y movimientos indígenas. Sin embargo, en 2005 se rompió esa alianza y aumentaron los detractores de Gutiérrez hasta que un nuevo pronunciamiento cívico-militar lo obligó a partir al exilio, primero a Brasil y luego a Colombia, aunque posteriormente regresó a su país siendo detenido y encarcelado. Tras esta nueva manifestación de inestabilidad política, se designó como presidente al hasta entonces vicepresidente Alfredo Palacio, quien se mantendría en el Gobierno hasta las elecciones de noviembre de 2006. En ellas se alzó con el triunfo el representante de la candidatura izquierdista Rafael Correa, encuadrado en el Movimiento Alianza País, frente al candidato conservador Álvaro Noboa, del Partido Renovador Institucional (PRIAN).

La administración del Gobierno de Correa se caracterizó por un incremento sustancial en el número de ministerios, que pasó de 15 a 26 durante 2007. Otra decisión relevante fue la de impulsar un cambio en la Constitución del país, para lo cual obtuvo el respaldo mayoritario de los votantes en un referéndum popular celebrado en abril de 2007. Unos meses más tarde se formó la Asamblea Constituyente, en la cual el partido gobernante, la Alianza País, obtuvo 80 de los 130 representantes.

En política exterior, el Gobierno ecuatoriano se alineó en el ámbito latinoamericano con la corriente ideológica encabezada por el presidente venezolano Hugo Chávez. Esta orientación se acompañó de un aumento de los incidentes fronterizos con Colombia. Las tensiones alcanzaron un momento muy delicado cuando, en marzo de 2008, tropas del Ejército colombiano cruzaron la frontera con Ecuador para asaltar un campamento de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El dirigente de las FARC, Raúl Reyes, resultó muerto en el enfrentamiento. Como reacción, Ecuador y su aliado Venezuela rompieron temporalmente lazos diplomáticos con Colombia y desplegaron tropas en la frontera común. Las relaciones ecuato-colombianas se reencauzaron desde junio de ese mismo año.

En abril de 2009 se celebraron nuevas elecciones presidenciales en Ecuador. La victoria en las mismas de Correa le llevaron a iniciar su segundo mandato en la presidencia del país. Al año siguiente, el presidente fue retenido en un hospital de Quito por un grupo de policías insubordinados, que protestaban por la reducción de sus salarios. La acción, que el mandatario calificó de golpe de Estado, se resolvió en breve plazo merced a la actuación de las fuerzas militares.

En política exterior, el Gobierno de Correa mantuvo sus posiciones destacadas dentro del denominado eje bolivariano de Latinoamérica, que lo llevaron a varios enfrentamientos diplomáticos con Estados Unidos. En este contexto, en abril de 2011, Ecuador expulsó a la embajadora estadounidense en Quito, a raíz de las revelaciones publicadas en la página de Wikileaks sobre un cable diplomático emitido desde esta embajada que denunciaba una supuesta corrupción extendida en las fuerzas policiales del país sudamericano.

En este periodo, Correa reforzó sus atribuciones presidenciales mediante la propuesta de un conjunto de medidas reformistas que fueron aprobadas en referéndum en mayo de 2011. Los críticos con el presidente lamentaron la ampliación de poderes que recibiría el mandatario, y recordaron las dificultades judiciales por las que, a instancias del Gobierno, atravesaban varios medios periodísticos opositores en Ecuador. En julio de ese año, los propietarios del diario El Universo y uno de sus periodistas fueron condenados a tres años de prisión por difamar a Correa, quien más tarde firmó un indulto a su favor.

Esta pugna persistió a lo largo de 2012, un año marcado también por la protección diplomática concedida por Ecuador al fundador de Wikileaks, Julian Assange. Éste buscó refugio en la Embajada del Ecuador en Londres con el fin de evitar su extradición a Suecia para ser juzgado por un presunto delito sexual. Assange negaba las acusaciones y expresó sus temores a que esta extradición fuera un preámbulo para su ulterior entrega a las autoridades estadounidenses, por las que se consideraba perseguido debido a las revelaciones publicadas en Wikileaks.

Las prospecciones petrolíferas y mineras en diversas partes de la selva amazónica ecuatoriana fueron también objeto de polémica en este año. El Gobierno ecuatoriano buscaba un difícil equilibrio entre el aprovechamiento de sus recursos naturales y el respeto por la naturaleza y el derecho de las comunidades indígenas. En marzo de 2012, varios miles de miembros de estas comunidades realizaron una marcha durante dos semanas para protestar por los proyectos de minería en los territorios que ocupaban.

En el plano político, Correa logró nuevamente, en febrero de 2013, una clara victoria en las elecciones presidenciales. De este modo inició su tercer mandato como presidente de la República del Ecuador. La intención de Correa de perpetuarse en el poder se vio avalada por una decisión de la Corte Constitucional de Ecuador tomada en noviembre de 2014. El alto tribunal determinó, por unanimidad, que la constitución nacional podría enmendarse sin necesidad de un referéndum popular para ratificar los cambios. Uno de los aspectos más controvertidos que contenía la propuesta de reforma impulsada por el Gobierno ecuatoriano era la posibilidad de una reelección indefinida de las autoridades que ocupaban el poder por decisión popular.

En el ámbito económico, el Gobierno de Ecuador ordenó a finales de 2013 el levantamiento de barreras técnicas al comercio, en un intento de proteger el consumo interior de productos nacionales. La producción de petróleo se mantuvo en índices estables durante 2014, pero hubo de reducirse al año siguiente debido al profundo descenso de los precios del crudo en los mercados internacionales. Como consecuencia, los inversores internacionales mostraron signos de desconfianza en la evolución de la economía ecuatoriana a corto plazo.

En política exterior destacó la visita realizada a Ecuador en julio de 2015 por el papa Francisco. En sus encuentros con los fieles católicos, el pontífice expresó su compromiso para colaborar con el Gobierno ecuatoriano en el progreso y el desarrollo de la nación.

Por otra parte, Ecuador sufrió, como la mayor parte de los países sudamericanos, los efectos de varias enfermedades emergentes transmitidas por vectores como el mosquito de la especie Aedes aegypti. En enero de 2016, el Ministerio de Salud ecuatoriano anunció que se habían detectado en el país una veintena de casos sospechosos del virus zika.

En abril de ese mismo año, la costa del Pacífico ecuatoriano se vio sacudida por un movimiento sísmico que alcanzó una intensidad de 7,8 en la escala sismológica. Con epicentro situado en el cantón Pedernales, provincia de Manabí, el sismo provocó al menos 670 muertos y más de seis mil heridos. Varias decenas de personas perdieron su hogar y hubieron de ser reubicadas temporalmente en otros lugares cercanos.

La nación ecuatoriana, como sucedió en la mayor parte de las de la región, sufrió las consecuencias políticas del denominado “caso Odebrecht”, una investigación judicial de gran envergadura abierta a instancias del Departamento de Estado de los Estados Unidos en diciembre de 2016 por las prácticas de flujo ilícito de dinero y sobornos realizadas por la constructora brasileña del mismo nombre en la mayor parte del territorio sudamericano. En este marco se celebraron en febrero de 2017 elecciones presidenciales y legislativas en Ecuador. Lenín Moreno, del movimiento oficialista Alianza PAIS, y Guillermo Lasso, de la alianza opositora formada por los movimientos CREO y SUMA, obtuvieron el mayor número de apoyos y se disputaron la presidencia en la segunda vuelta. Celebrada esta el 2 de abril, Lenín Moreno resultó vencedor y fue investido como presidente de la república el 24 de mayo de 2017.

En febrero de 2018, la población ecuatoriana sancionó en referéndum la propuesta de limitar el mandato de los presidentes de la nación a dos legislaturas. Entre tanto, la posición del presidente Moreno, cada vez más enfrentado a los partidarios de su predecesor en el cargo, Rafael Correa, tensó extraordinariamente la escena política ecuatoriana. Uno de los episodios más significativos de la política del nuevo presidente tuvo lugar cuando el mandatario hizo unas declaraciones denigratorias contra Julian Assange, refugiado hasta entonces en la embajada de Ecuador en Londres a iniciativa del anterior Gobierno ecuatoriano. Seguidamente, el país sudamericano le retiró el asilo político y Assange fue detenido por las autoridades británicas

En el mes de octubre de 2019 estalló en Ecuador una revuelta popular, caracterizada por una sucesión de convocatorias de movilizaciones que encontraron un amplio seguimiento popular. El detonante de las protestas fue un paquete de medidas impulsado por el Gobierno de Lenín Moreno por recomendación de las organizaciones económicas internacionales para reducir la carga de la deuda pública y el déficit. Las medidas contemplaban la eliminación del subsidio existente al precio de la gasolina y el combustible diésel, junto con la retirada de ciertos aranceles y el despido de más de veinte mil funcionarios.

El anuncio de las medidas fue recibido muy negativamente por las principales organizaciones sindicales ecuatorianas, entre ellas la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE). Reprimidas con dureza por las fuerzas policiales, las movilizaciones se acompañaron de algunos asaltos, saqueos y otros actos delictivos que decidieron al Gobierno a imponer un estado de excepción. Con la mediación de las Naciones Unidas, la CONAIE y el Ejecutivo de Moreno alcanzaron un acuerdo a mediados de octubre en virtud del cual se derogaría el decreto de reforma que había auspiciado las protestas. Durante las mismas, ocho personas perdieron la vida, según declaraciones de la Defensoría del Pueblo, y se produjeron casi 1.200 detenciones.

Sociedad y cultura

Arte

Ecuador posee un rico y variado patrimonio cultural. Las excavaciones arqueológicas han dejado al descubierto la notable perfección técnica en el trabajo con metales y cerámica de las civilizaciones precolombinas locales. Así, por ejemplo, en las provincias costeras de Esmeraldas, El Oro y Manabí se han encontrado pectorales de oro cincelados con figuras de animales. También reseñables son las complejas estructuras funerarias encontradas en Carchi o las elaboradas cerámicas antropomórficas de las culturas de la región Tungurahua-Chimborazo. La mayoría de los pueblos que habitaban el territorio del Ecuador fueron sojuzgados a mediados del siglo XV por el poderoso Imperio inca, de cuya cultura perduran muestras como el castillo de Ingapirca y otras fortalezas construidas en la senda que unía el valle de Quito, principal asentamiento de los indios caras, dominantes por entonces en el territorio, con la capital imperial, Cusco.

Durante la etapa colonial española, la vida artística conoció un gran auge y esplendor, siendo la ciudad de Quito donde se encuentran los más abundantes ejemplos. La arquitectura mezcló elementos indígenas con las premisas del Barroco español, como se puede apreciar en la catedral y las iglesias de San Francisco, San Agustín y Santo Domingo, o el templo de la Compañía de Jesús. En las ciudades de Cuenca y Guayaquil también se hallan muestras de esta gran profusión arquitectónica.

La escultura tuvo notables expresiones en el territorio del actual Ecuador. Los artistas quiteños elaboraron tallas, retablos, sillerías y púlpitos destinados a iglesias de toda la América hispana. En el siglo XVIII sobresalieron Bernardo de Legarda y Manuel Chili Caspicara, autores de numerosas tallas a la Virgen. La pintura alcanzó un gran florecimiento en el siglo XVII con la denominada escuela de Quito, de la que formaron parte fray Pedro Bedón, autor de la Virgen de la escalera, de la iglesia de Santo Domingo, Miguel de Santiago y Nicolás de Goríbar.

Ya en la época republicana, sobresalieron el pintor Antonio Salas, su hijo Rafael Salas, Juan Manosalvas y Joaquín Pinto. La difusión de las nuevas corrientes artísticas se vio favorecida con la fundación a principios del siglo XX de la Escuela de Bellas Artes de Quito, en la que se formaron importantes arquitectos, como Luis Aulestia, los escultores Antonio Salgado y Rosario Villa Gómez, y el tallista Miguel Ángel Tejada.

En la década de 1930, surgió una nueva generación de pintores expresionistas influidos por el muralismo mexicano, como Eduardo Kingman y Bolívar Mena. No obstante, la figura predominante de la pintura ecuatoriana a lo largo del siglo XX fue Oswaldo Guayasamín, uno de los más relevantes exponentes del expresionismo indigenista latinoamericano y autor de murales como El homenaje al hombre americano, para el Centro Bolívar de Caracas, o El descubrimiento del Amazonas, en el Palacio de Gobierno de Quito.

Otras figuras destacadas de la moderna pintura ecuatoriana son Carlos Monsalve, Eduardo Solá Franco, Luis Miranda y Alba Calderón.

Literatura

Durante la época colonial, en el ámbito de la producción literaria ecuatoriana se distinguieron el obispo Gaspar de Villarroel, nacido en Quito y uno de los prosistas más importantes de la etapa colonial, y Jacinto de Evia. En el siglo XVIII, la cultura literaria estuvo en manos de la Compañía de Jesús, cuyos integrantes destacaron por sus trabajos científicos, históricos y poéticos. Éstos fueron los casos de Juan Bautista Aguirre, poeta culterano con obras como La Elegía por la muerte de Felipe V y Liras Elegíacas por el terremoto de Lima, y Juan de Velasco, el primer historiador de Quito y Ecuador, autor de Historia Moderna del Reino de Quito y Crónica de la Provincia de la Compañía de Jesús.

En los inicios del siglo XIX, la poesía tuvo como principal representante neoclásico a José Joaquín Olmedo con sus obras La victoria de Junín y Canto a Bolívar. Entre los poetas de inspiración romántica cabe citar a Luis Cordero, Numa Pompilio Llona y Julio Zaldumbide. A comienzos del siglo XX, se extendieron las corrientes modernistas y simbolistas, que se vieron reflejadas en la obra de poetas como Arturo Borja (La flauta de ónix), Ernesto Noboa Caamaño (La romanza de las horas), Medardo Ángel Silva (El árbol del bien y del mal) y Humberto Fierro (El laúd en el valle). Posteriormente surgió otro grupo de poetas, con Jorge Carrera Andrade (Registro del mundo) y Gonzalo Escudero (Hélices de huracán y sol) a la cabeza. En generaciones posteriores, la poesía ecuatoriana halló notables manifestaciones en las creaciones de Jorge Enrique Adoum, Humberto Jaramillo y Rubén Astudillo.

En el siglo XIX, y en el campo de la prosa, sobresalieron autores como Rafael García Goyena, Juan León Mera, iniciador de la novela indigenista con Cumandá, y Juan Montalvo, metódico analista de los problemas políticos y sociales del Ecuador en obras como Las catilinarias y Geometría moral.

Más adelante, la novela realista y costumbrista encontró notables exponentes como Alfredo Baquerizo Moreno (El señor Penco), Luis Martínez (A la costa) y Eduardo Mera. La corriente modernista dejó su estela en escritores de la talla de Gonzalo Zaldumbide (Égloga trágica), César Arroyo y Manuel Benjamín Carrión (Miguel García).

La novela indigenista tuvo representantes entre los que destacaron Fernando Chaves (Plata y bronce) y, sobre todo, Jorge Icaza (Huasipango) que se convertiría en una de las figuras literarias ecuatorianas de mayor renombre internacional. La problemática indígena también fue tratada por Alfredo Pareja Díez-Canseco (Baldomera, Las tres ratas) y Demetrio Aguilera Malta (Don Goyo).

En las generaciones posteriores cabe resaltar nombres como los de Pedro Jorge Vera, Hugo Mayo, Miguel Donoso Pareja, Carlos Béjar Portilla, Iván Carvajal o Alicia Yáñez Cossío, entre muchos otros.

Patrimonio cultural

Entre las instituciones culturales más relevantes del Ecuador cabe citar el Museo de Arte Colonial de Quito, la Casa de la Cultura Ecuatoriana, fundada en la década de 1940 y que cuenta con centros en diversas ciudades del país, y entidades bibliográficas como la Biblioteca Nacional o la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinoza Polit.

El Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) cuenta en el Ecuador con entornos monumentales, como los centros históricos de Quito y Cuenca, e importantes reservas naturales como el Parque Nacional Sangay o las islas Galápagos.

Artes escénicas y música

Las artes escénicas ecuatorianas tienen un referente de primer orden en la producción dramática del también novelista Jorge Icaza, y en las obras teatrales de otros autores como Francisco Aguirre Guarderas (Receta para viajar) o de otros más modernos como Arístides Vargas, Juan Carlos Terán, Kléver Viera o Isidro Luna. Dos de los centros escénicos más importantes del país son el Teatro Bolívar y el Teatro Nacional Sucre, ambos en Quito.

Los cantos y danzas ecuatorianos muestran claramente la doble influencia quechua y europea. Gozan de gran popularidad cánticos y danzas como el huaini, el danzante, el pasillo, el sanjuanito, una danza acompañada de arpa, flautas rectas y rondador. Mayor arraigo en la tradición indígena presentan aires como el yaraví, la guaranda y el albazo.

En la etapa colonial, los modelos musicales procedentes de Europa fueron introducidos por religiosos franciscanos de origen flamenco cuyo discípulo más importante en el país fue Diego Lobato. En el siglo XVII destacó Manuel Blasco, maestro de capilla de la catedral de Quito. Tras un largo periodo de seguimiento de los cánones academicistas, en el siglo XX apareció una nueva generación de músicos con Pedro Traversari, director del conservatorio de Guayaquil, Segundo Luis Moreno, Carlos Bonilla Chávez y Luis H. Salgado, autor de obras sinfónicas como Suite ecuatoriana. La música sinfónica ecuatoriana se articula en torno a la Orquesta Sinfónica Nacional y el Conservatorio Nacional de Música, fundado en Quito en 1870.

Cinematografía

Aunque la industria cinematográfica ecuatoriana ha contado con una limitada representación a escala internacional, a partir de la década de 1960 se registró cierto desarrollo del género documental, con notable implantación en el país. Entre los creadores de ficción cinematográfica cabe reseñar los nombres de Ulises Estrella, Camilo Luzuriaga (La Tigra) y, más recientemente, Sebastián Cordero (Ratas, ratones y rateros), Tania Hermida (Qué tan lejos), Víctor Arregui o Anahí Honeisen.

Deportes y ocio

El deporte más popular en el Ecuador es el fútbol, que adquiere especial dimensión en el seguimiento de la selección nacional, clasificada para la ediciones de la Copa del Mundo de 2002 y 2006, con el consiguiente progreso de este deporte en el plano internacional.

Entre los deportistas ecuatorianos de prestigio internacional cabe destacar a Jefferson Pérez, ganador de la prueba de cincuenta kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 y una de las grandes figuras mundiales de esta especialidad, y el tenista Andrés Gómez, vencedor del Abierto de Francia de Roland Garros en 1990.

Las corridas de toros y las peleas de gallos tienen cierto arraigo entre la población, que gusta de participar en los numerosos festejos tradicionales locales, ricos en manifestaciones del folclore y las tradiciones indígenas, como el festival Yamor de Otavalo, el carnaval de Guaranda o el día de los muertos de Ambato.