Blanco (Mar)

    El mar Blanco (Beloye More en ruso) está integrado en el océano Glacial Ártico que se adentra en la costa noroccidental de Rusia y enlaza con el mar de Barents, perteneciente también al Ártico, a través del estrecho de Gorlo.

    Su nombre se debe a que su superficie tiene la apariencia de un gran manto helado a lo largo de casi todo el año. Está bordeado por las penínsulas de Kola, al oeste, y Kanin, al este, que conforman el mencionado estrecho. Cubre una extensión de 90.000 kilómetros cuadrados e imita una gran ensenada constituida en la plataforma continental del mar de Barents. Por el hecho de tapar la plataforma, la profundidad de sus aguas no sobrepasa los 60 metros, con la salvedad de las de la bahía de Kandalaksha, que llegan a una hondura de 350 metros.

    El litoral del mar Blanco es bastante desigual debido a la presencia de amplias bahías como la mencionada de Kandalaksha, situada en el norte, y las de Onega y Dvina, ubicadas en el sur junto a las desembocaduras de los ríos homónimos. En la península de Kola las costas son también irregulares y abruptas, mientras que en la parte meridional se muestran llanas y cubiertas de arena. Entre los ríos que entregan sus aportes al mar Blanco figuran el Dvina Septentrional, el Mezen, el Onega, el Niva, el Umba y el Ponoy.

    Este dominio marítimo alberga una enorme riqueza compuesta por unas 700 especies de invertebrados multicelulares, alrededor de 60 especies de peces así como 5 de mamíferos marinos. Las capturas pesqueras son más abundantes en el periodo estival al derretirse el hielo. Durante los meses restantes, los buques rompehielos facilitan la navegación por el mar Blanco y la continuidad de la actividad de sus puertos más importantes como Arjánguelsk, Belomorsk, Onega y Mezen, entre otros. La relevancia económica de este mar se deriva también de su conexión con la red fluvial de la parte europea de Rusia a través del canal mar Blanco-Báltico que desagua en el lago Onega.