Egeo

    El Egeo es una rama del mar Mediterráneo que se expande sobre un área de 214.000 kilómetros cuadrados entre la península griega, al oeste, y Asia menor, al este. Por el norte, enlaza con el mar Negro a través de los estrechos de los Dardanelos y Bósforo y del mar de Mármara, y por el oeste se une también al mar Jónico por medio de un estrecho situado entre la península del Peloponeso y Creta. Esta isla, precisamente, conforma su extremo meridional.

    El mar Egeo está colmado de islas, la mayoría de las cuales son las cimas de primitivas montañas que quedaron inmersas en sus aguas, estructuradas en varios archipiélagos. Entre los principales figuran el de las Espóradas, en el sector occidental, y las Cícladas, en la parte central. Por su tamaño sobresalen Creta, Rodas, Eubea, Naxis, Samos, Lesbos, Paros, Quíos, Andros, Icaria y Santorini. Estos territorios insulares desempeñaron en la antigüedad un papel fundamental como vehículo de comunicación entre los continentes europeo, africano y asiático debido, en buena medida, a las facilidades que ofrecen sus costas.

    En el fondo del mar predominan las rocas calcáreas y el punto de mayor profundidad se localiza el este de la isla de Creta, con 3.543 metros.

    Los vientos más habituales que soplan en el Egeo son los del norte y las corrientes que circulan por sus aguas siguen, por lo general, el mismo desplazamiento que las del Mediterráneo oriental. La excepción, sin embargo, se encuentra en el estrecho que separa la Grecia continental y la isla de Eubea, donde se produce un fenómeno extraordinario denominado corriente de Euripo. Su peculiaridad, que ya despertó el interés de Aristóteles, radica en la intensidad y discontinuidad, tanto en velocidad como en trayectoria, con las que se origina dicha corriente, no habiéndose verificado con total certeza los factores que la provocan.

    Este dominio marítimo alberga abundantes peces, procedentes de diferentes zonas y sobre todo del mar Negro, que eligen este lugar durante el periodo de procreación por su benignidad térmica.

    La agricultura constituye una de las principales actividades económicas de las islas del Egeo y las plantaciones agrícolas se concentran sobre todo en Lesbos, Quíos, Rodas y Creta. Los productos típicos de la región incluyen trigo, vino, aceite, miel, higos y vegetales, entre otros. Los recursos minerales y la pesca ocupan también un lugar importante. El mayor porcentaje de ingresos, sin embargo, procede del boyante turismo favorecido por las típicas construcciones isleñas y su magnífico patrimonio histórico y natural.

    Bautizado por los griegos como Aigaíon Pélagos, en las riberas del mar Egeo se erigieron las polis (ciudades) en las que germinó la rica cultura helenística a la que tanto debe la civilización occidental.