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Acidificación del suelo

Incremento de la concentración de iones de hidrógeno (H+) en los suelos. En el ámbito biogeoquímico tiene especial importancia el control del proceso de acidificación. Al igual que sucede con la formación y la erosión de los estratos superficiales, su acidificación también tiene lugar de manera espontánea, por el arrastre de iones con el agua de lluvia o por la descomposición microbiana de los organismos que conforman el componente biológico de los suelos. Sin embargo, la acidez puede ser inducida por el uso abusivo de fertilizantes acidificantes y por efecto de la contaminación a través de la lluvia ácida. Así se llama a la precipitación que arrastra los contaminantes suspendidos en la atmósfera, sobre todo dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, debido a las emisiones de productos derivados de los combustibles fósiles. Otras causas como la reforestación de zonas incendiadas de bosque con coníferas hacen aumentar también la acidez del terreno. Entre los efectos perniciosos que...

Acrisoles

Suelos ferruginosos, lavados y ácidos. Su horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo) se caracteriza por su elevado contenido de arcillas. Son característicos de climas cálidos. Suelen ser suelos con un perfil muy diferenciado, se aprecia bien dónde comienzan y terminan sus horizontes: A (superficial), B (arcilloso) y C (roca madre parcialmente alterada). Carecen de horizonte D (roca madre sin alterar). Los acrisoles se dividen en cuatro grupos. Los acrisoles plínticos son los que poseen en su primer metro de espesor una mezcla importante de hierro y arcilla. Se endurecen al desecarse. Los acrisoles gleicos se hallan cubiertos durante gran parte del tiempo por una capa de agua, lo que reduce considerablemente su contenido de oxígeno. Los acrisoles húmicos poseen un contenido de materia orgánica superior al de los otros tipos. Por último, los acrisoles férricos son los que se hallan más alterados.

Alisoles

Suelos ácidos, muy lavados por el agua y provistos de un nivel rico en arcillas. Todo esto los hace similares a los acrisoles, pero a diferencia de éstos, que apenas pueden evolucionar, los alisoles aún poseen una importante capacidad de cambio. Se dividen en varios grupos. Los alisoles plínticos contienen en sus primeros 125 cm de profundidad una mezcla de hierro, caliza, caolinita y cuarzo, denominada plintita. Su porcentaje de materia orgánica es bajo y aparecen siempre en climas tropicales. Los alisoles gleicos están saturados de agua y su contenido de oxígeno resulta muy reducido. Los estágnicos se hallan reducidos superficialmente a causa de circulación de aguas de escorrentía. Los húmicos poseen un horizonte A (capa superficial del suelo) con alto contenido de humus. Por último, los alisoles férricos se hallan muy alterados por la meteorización y poseen una reducida capacidad de cambio de iones.

Andosoles

Suelos característicos de afloramientos de cenizas volcánicas. Su horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo, y donde se depositan los materiales superficiales arrastrados por el agua) es muy delgado. Se dividen en cinco tipos. Los andosoles gélicos poseen una capa de permafrost que puede llegar a los dos metros de profundidad. Los andosoles gleicos son aquéllos con un reducido contenido de oxígeno. Los andosoles vítricos son los que no disponen de una textura fina, de tipo limoso, ni características untuosas. Los andosoles móllicos poseen un horizonte A (capa superficial del suelo) de tipo móllico: rico en materia orgánica, grueso y saturado en bases. Finalmente, los andosoles úmbricos tienen un horizonte de tipo úmbrico, con alto contenido de materia orgánica pero no saturado en bases.

Antrosoles

Suelos altamente alterados por las labores humanas, principalmente las agrícolas: laboreo, uso de fertilizantes y riego abundante. Se caracterizan por poseer un horizonte superficial muy oscuro, negro o pardo, con alto contenido en humus y fósforo, que se conoce como antrópico. Existen diversos tipos de antrosoles, entre los que se encuentran: los antrosoles áridos, que son consecuencia de cultivos prolongados e intensivos; los cumúlicos, en los que se puede encontrar una acumulación de sedimentos finos de hasta medio metro de espesor, y los antrosoles úrbicos, caracterizados por incluir en su composición residuos procedentes de minas o del desarrollo urbano.

Arenosoles

Suelos caracterizados por su textura arenosa, más o menos gruesa, además de por su profundidad. En su primer metro de espesor, a partir de la superficie, el 35% del volumen se halla ocupado por fragmentos gruesos de roca. Se subdividen a su vez en varios tipos. Los arenosoles oleicos poseen propiedades oleicas: están saturados de agua y son pobres en oxígeno. Los álbicos disponen de un horizonte E (roca madre) álbico, libre de arcilla y óxidos de hierro, que han sido eliminados mediante lavado con agua o por reducción. Los calcáreos son los que poseen un horizonte calcáreo: con alto contenido en cal. Los arenosoles lúvicos disponen de elevadas acumulaciones de arcilla. Los ferrálicos se hallan altamente alterados y su capacidad para el cambio de cationes es baja. Por último, los arenosoles cámbicos poseen un horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo, y donde se depositan los materiales superficiales arrastrados por el agua) de tipo...

Calcisoles

Suelos caracterizados por poseer un horizonte de tipo cálcico o petrocálcico. La elevada concentración de cal puede aparecer en cualquiera de los horizontes, A, B o C, si bien cuando se da en el primero de ellos, es siempre ocasionada por la erosión de una acumulación de cal situada en otro emplazamiento, cuyos restos son transportados hasta el suelo. Se dividen en dos tipos: calcisoles pétricos y lúvicos. En los primeros aparece un horizonte petrocálcico, similar al cálcico salvo que está endurecido. Los calcisoles lúvicos poseen un horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo, y donde se depositan los materiales superficiales arrastrados por el agua) de tipo árgico: con alto contenido de arcilla.

Cambisoles

Suelos característicos de climas templados y tropicales. Son de color oscuro, más bien pardo, y se caracterizan por poseer un horizonte cámbico, con un contenido de arcillas superior al de los niveles subyacentes. Se subdividen a su vez en varios tipos de suelos. Los cambisoles gélicos están cubiertos por una capa de permafrost. Los gleicos se encuentran saturados de agua y su contenido de oxígeno es reducido. Los vérticos poseen un horizonte vértico: rico en arcillas expansibles y por ello recorrido por abundantes grietas. Los húmicos son ricos en materia orgánica. Los calcáricos poseen un alto contenido de carbonato cálcico. En los cambisoles ferrálicos el hierro se encuentra segregado. Los cambisoles dístricos se caracterizan por un grado de saturación inferior al 50%, al menos en su horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo y donde se depositan los materiales superficiales arrastrados por el agua). Por último, los crómicos poseen...

Chernosems

Suelos caracterizados por poseer un horizonte de tipo móllico: rico en materia orgánica, de tonalidad oscura y saturado en bases. Disponen además de concentraciones de carbonatos de tipo secundario. Están libres de yeso, limo, arena y horizonte petrocálcico, y son ricos en cal endurecida. Se dividen en varios grupos. Los chernosems gleicos se hallan saturados de agua y son pobres en oxígeno; disponen de un horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo, y donde se depositan los materiales superficiales arrastrados por el agua) rico en arcillas. Los lúvicos tienen un horizonte B de tipo árgico, rico en arcilla arrastrada desde el nivel superior, además de otro rico en carbonato cálcico situado debajo del anterior. Los glósicos presentan penetraciones del horizonte A (superficial) dentro del B y del C (tercera capa del suelo, donde se pueden encontrar restos de roca madre no alterada=. Finalmente, los chernosems cálcicos son los que disponen...

Desierto

Región caracterizada por la escasez de precipitaciones. Su nombre proviene de la palabra latina desertum, que significa "lugar deshabitado". Los desiertos abarcan casi la tercera parte de la superficie terrestre y poseen una serie de características comunes, como la muy escasa vegetación, un paisaje compuesto básicamente por dunas de arena, rocas y planicies salinas, y las importantes diferencias de temperatura entre el día y la noche. Esto último es consecuencia de la sequedad del aire, lo que lo vuelve transparente a la radiación infrarroja procedente del Sol. Durante las horas diurnas, la radiación solar es apenas atenuada por la atmósfera, llegando con toda su fuerza al suelo y calentándolo, motivo por el que se alcanzan temperaturas de hasta 50 ºC. Por la noche, el calor absorbido por el terreno se desprende rápidamente mediante radiación y el desierto se enfría, descendiendo la temperatura hasta valores en torno a los 0 ºC. La mayor parte de los desiertos se sitúan en zonas...

Erg

Gran zona de desierto, superior a 125 kilómetros cuadrados, cubierta de arena transportada por el viento. Su nombre proviene del árabe y significa campo de dunas. La arena que forma los ergs procede de la erosión de materiales rocosos. Los bruscos contrastes de temperatura entre el día y la noche que se dan en los desiertos favorecen la fractura de las rocas, que posteriormente por impacto con la arena arrastrada por el viento ven cada vez más reducido su tamaño, hasta convertirse ellas mismas en arena. A continuación ésta es transportada por el viento hasta su lugar de deposición, donde se acumula y da lugar a formaciones características: las dunas. De este proceso se deduce que el tiempo necesario para la formación de un erg es muy elevado, en torno a un millón de años. Las dunas, por su parte, también son capaces de desplazarse por efecto de las corrientes de aire. Los ergs se presentan en zonas de áridas y extremadamente áridas, concentrándose entre los paralelos 20 y 40 de...

Ferralsoles

Suelos caracterizados por poseer un horizonte B (la segunda, comenzando por la superficie, de las capas que componen un suelo, y donde se depositan los materiales superficiales arrastrados por el agua) de tipo férrico, donde el hierro se halla intensamente segregado. Son suelos que aparecen en climas tropicales, donde las abundantes precipitaciones permiten la acumulación de hierro en los mismos. Son antiguos y de notable espesor.

Fluvisoles

Suelos de tipo aluvial que suelen ser superficiales y encontrarse poco desarrollados. Sus características son muy variables, puesto que dependen en gran medida de las características geológicas y geomorfológicas del entorno. Existen sin embargo ciertos rasgos comunes a todos ellos, como la presencia de un nivel freático y del proceso de humificación (formación de humus), favorecido por la elevada humedad. Existen varios subtipos de suelos fluvisoles, entre los que destacan los tiónicos, en los que aparece un horizonte de composición sulfurosa en los primeros 125 cm de suelo; los móllicos, provistos de un horizonte A (capa superficial) rico en materia orgánica; los calcáricos, ricos en calcio hasta los 50 cm de profundidad; los úmbricos, con un horizonte A de tipo úmbrico: similar al móllico pero con un nivel de saturación en bases inferior al 50%; y los dístricos, en los que la saturación en bases no alcanza el 50%.

Gleysoles

Suelos caracterizados por hallarse saturados de agua, ser pobres en oxígeno y presentar importantes procesos de reducción o segregación de hierro. Presentes en todo tipo de climas, son suelos en cuya formación desempeña un papel fundamental el agua, motivo por el que también se conocen como hidromorfos. Se dividen en dos grandes grupos: los hidromorfos propiamente dichos, que se hallan cubiertos de modo permanente por una capa de agua, y los que se pueden considerar como formas de transición hacia otros tipos de suelos. Este segundo grupo se subdivide en varios tipos, entre los cuales se encuentran: los gleysoles gélicos, cubiertos de permafrost; los tiónicos, con presencia de un horizonte sulfúrico; los móllicos, con un horizonte A (superficial) rico en materia orgánica; los úmbricos, similares a los anteriores pero con un nivel inferior de saturación en bases; los cálcicos, provistos de un horizonte cálcico en los primeros 125 cm de profundidad, y los dístricos, en los que la...

Greyzems

Suelos provistos de un horizonte A (capa más superficial del suelo) de tipo móllico: muy abundante en materia orgánica, de tonalidades oscuras, saturado en bases y de unos 15 cm de grosor. Sobre la superficie de los agregados (unidades estructurales) del suelo aparecen granos de arena y porciones de limo libres de revestimiento. Además del horizonte A, los greyzems poseen otros dos: B y C. El primero está formado por materiales arrastrados por el agua desde la superficie. En el horizonte C, al hallarse más profundo, el efecto de la meteorización es menor, por lo que en él pueden encontrarse fragmentos sin alterar de la roca madre del suelo.

Gypsisoles

Suelos caracterizados por la presencia de una capa de elevado contenido en yeso, conocida como horizonte gypsico. En el caso de que el yeso se presente cementado, tal horizonte pasa a denominarse petrogypsico. Se dividen en tres grupos. Los gypsisoles pétricos son los ya mencionados, en los cuales el yeso aparece cementado hasta una profundidad de como máximo un metro. Los gypsisoles cálcicos son los provistos de un horizonte rico en cal. Este horizonte puede ser tan profundo como un tipo C (la tercera capa, a partir de la superficie, de las que componen el suelo, y en la que aparecen fragmentos de roca madre sin alterar). En el caso de que el horizonte cálcico sea el A (superficial), esto se deberá a la erosión de carbonato cálcico situado en otro emplazamiento y el posterior transporte de los detritos. Finalmente, los gypsisoles lúvicos poseen un horizonte B (la segunda capa, a partir de la superficie, de las que componen el suelo, donde se acumulan materiales arrastrados desde...

Histosoles

Suelos ricos en materia orgánica y turba. Se caracterizan por poseer un horizonte A (la capa más superficial de las que componen un suelo) saturado de agua durante periodos prolongados de tiempo y que dispone de un importante aporte de materia orgánica, además de un espesor superior a los 10 cm. En la formación de los histosoles el agua juega un papel determinante, por lo que también se denominan suelos hidromorfos. Se distinguen los siguientes subtipos: histosoles gélicos son los que poseen en su parte superior una capa de permafrost que puede alcanzar los dos metros de profundidad; los tiónicos se caracterizan por la presencia de un horizonte rico en azufre; los fólicos son suelos bien drenados, en los que la saturación de agua se prolonga tan sólo durante unos pocos días; los fíbricos son ricos en fibra y materia orgánica sólo parcialmente descompuesta, además de tratarse de suelos con un drenaje deficiente; finalmente, los térricos son suelos oscuros, en los que la materia...

Kastanosems

Suelos habituales de los parajes de estepa. Su tono suele ser castaño, a causa del no muy alto contenido en materia orgánica de su zona superficial, lo que es motivo de tonalidades claras. En su primer metro de profundidad son ricos en carbonatos de tipo secundario. Se dividen en tres tipos: los kastanosems gypsicos poseen dentro de su primer metro de espesor un horizonte rico en yeso; los lúvicos disponen de un horizonte B (el segundo, comenzando desde la superficie, de los que componen un suelo) de características árgicas: rico en arcillas arrastradas desde la superficie por el agua, y, por último, los cálcicos, en los que destaca la presencia de un horizonte con alto contenido de cal.

Leptosoles

Suelos caracterizados por la presencia de rocas a partir de los 25 cm de profundidad y cuyo contenido en materiales finos es muy escaso. Se subdividen en varios tipos. Los leptosoles líticos representan el caso genérico de los suelos leptosoles: se encuentran limitados a escasa profundidad por rocas o estratos cementados. En los leptosoles gélicos aparece una capa de permafrost. Los leptosoles úmbricos se caracterizan por la presencia de un horizonte superficial de tipo úmbrico: rico en materia orgánica pero con una tasa de saturación en bases que no alcanza el 50%. Los leptosoles móllicos disponen de un horizonte superficial móllico: rico en materia orgánica y saturado en bases. En los leptosoles dístricos, la capa superficial es muy delgada y tiene tendencia a endurecerse cuando se seca; la saturación en bases de la misma supera el 50%. Por último, los leptosoles eútricos son similares a los del caso anterior, salvo que en éstos la tasa de saturación en bases no llega al 50%.

Lixisoles

Suelos caracterizados por poseer una capa de tipo árgico: rica en arcilla procedente de niveles superiores y arrastrada hasta allí por el agua. Se dividen en varios tipos, entre los que destacan los siguientes: lixisoles plínticos son los que contienen plintita, una variedad de mica de tonalidad rojiza, consecuencia de la presencia de óxidos de hierro; lixisoles gleicos, saturados de agua y pobres en oxígeno; lixisoles estágnicos, caracterizados por poseer superficies muy lavadas, como resultado de corrientes de aguas meteóricas o procedentes de los deshielos; lixisoles álbicos, en los que aparece un horizonte inferior libre de arcilla y óxidos de hierro, y finalmente, lixisoles férricos, en los cuales el hierro aparece altamente segregado.