Histosoles

    Suelos ricos en materia orgánica y turba. Se caracterizan por poseer un horizonte A (la capa más superficial de las que componen un suelo) saturado de agua durante periodos prolongados de tiempo y que dispone de un importante aporte de materia orgánica, además de un espesor superior a los 10 cm. En la formación de los histosoles el agua juega un papel determinante, por lo que también se denominan suelos hidromorfos.

    Se distinguen los siguientes subtipos: histosoles gélicos son los que poseen en su parte superior una capa de permafrost que puede alcanzar los dos metros de profundidad; los tiónicos se caracterizan por la presencia de un horizonte rico en azufre; los fólicos son suelos bien drenados, en los que la saturación de agua se prolonga tan sólo durante unos pocos días; los fíbricos son ricos en fibra y materia orgánica sólo parcialmente descompuesta, además de tratarse de suelos con un drenaje deficiente; finalmente, los térricos son suelos oscuros, en los que la materia orgánica se encuentra en un estado muy avanzado de descomposición, si bien su drenaje resulta también muy pobre.