Desierto

    Desierto de Arizona, en los Estados Unidos.

    Región caracterizada por la escasez de precipitaciones. Su nombre proviene de la palabra latina desertum, que significa "lugar deshabitado".

    Los desiertos abarcan casi la tercera parte de la superficie terrestre y poseen una serie de características comunes, como la muy escasa vegetación, un paisaje compuesto básicamente por dunas de arena, rocas y planicies salinas, y las importantes diferencias de temperatura entre el día y la noche. Esto último es consecuencia de la sequedad del aire, lo que lo vuelve transparente a la radiación infrarroja procedente del Sol. Durante las horas diurnas, la radiación solar es apenas atenuada por la atmósfera, llegando con toda su fuerza al suelo y calentándolo, motivo por el que se alcanzan temperaturas de hasta 50 ºC. Por la noche, el calor absorbido por el terreno se desprende rápidamente mediante radiación y el desierto se enfría, descendiendo la temperatura hasta valores en torno a los 0 ºC. La mayor parte de los desiertos se sitúan en zonas del planeta donde predominan las altas presiones, como el del Sahara, en el norte de África, que es el mayor desierto cálido de la Tierra; el de Atacama, en Chile; y el de Gobi, en Asia.

    En 1953, el geógrafo estadounidense Peveril Meigs efectuó una clasificación de los desiertos en tres tipos, para lo que se basó en la magnitud de sus precipitaciones. De acuerdo a su criterio, hoy en día ampliamente aceptado, los terrenos que sufren periodos sin lluvia superiores a 12 meses reciben la denominación de extremadamente áridos, los que tienen una media de precipitaciones inferior a los 250 mm anuales son los áridos y aquéllos en los que las precipitaciones anuales oscilan entre los 250 y los 500 mm se conocen como semiáridos. Los desiertos abarcan tanto los terrenos extremadamente áridos como los áridos.

    Existe sin embargo otro factor a tener en cuenta. Hay zonas de la Tierra donde las precipitaciones anuales se encuentran por encima de los 250 mm y aun así son consideradas desiertos, mientras que por el contrario también existen otras, como sucede en determinados parajes de Alaska, donde las precipitaciones no superan aquel valor pero no se les aplica la denominación de desierto. Esto es debido al fenómeno conocido como evapotranspiración. Éste abarca la pérdida de humedad del terreno a causa de la evaporación causada por la temperatura, así como el agua, desprendida también como vapor, durante los procesos vitales de los vegetales. Las excepciones a la hora de clasificar o no un terreno como desierto se basan en la medida en que actúe la evapotranspiración. Si las precipitaciones se hallan por encima de los 250 mm anuales pero las pérdidas de agua por evaporación superan dicho valor, se habla de desierto. Por otro lado, si la lluvia no alcanza los 250 mm pero el terreno es capaz de retener la humedad, como sucede en el caso de Alaska, no se aplica el término desierto.

    Es habitual asociar los desiertos con las zonas más cálidas del planeta, sin embargo también existen los desiertos fríos. Se caracterizan pos sus bajas temperaturas, lo que causa que la escasa agua que reciben en forma de precipitaciones permanezca fijada al terreno como hielo. Si la temperatura permanece durante todo el año por debajo del punto de congelación del agua, tales lugares se conocen como regiones polares; en los casos en que gozan de una breve estación estival durante la que la temperatura asciende hasta permitir la descongelación del hielo y el florecimiento de la vegetación, pasan a denominarse tundras. El mayor desierto frío de la Tierra es la Antártida.