Golfo de Adén

    Golfo constituido por un entrante de las aguas occidentales del mar Arábigo localizado entre el litoral meridional de Yemen, en la península de Arabia, y el litoral septentrional de Somalia, en el llamado Cuerno de África. Cuenta con una longitud completa de 1.480 kilómetros, de este a nordeste y de oeste a sudoeste, y una amplitud que ronda los 480 kilómetros. El golfo de Adén, desde el punto de vista geológico, ocupa una superficie aproximada de 530.000 kilómetros cuadrados que se expanden desde más allá de las islas Kuria Muria, al norte, hasta la isla de Socorra, al sur.

    La orografía que presenta en su fondo está compuesta por la abrupta cadena de Sheba, que se alza en el centro del mismo y que alberga un valle y una serie de fallas que discurren de nordeste a sudoeste. Entre ellas, la de Alula-Fartak marca el punto de mayor profundidad, 5.360 metros, alcanzado en el golfo de Adén.

    La composición de sus aguas está determinada por la mezcla de los flujos procedentes de este golfo con los de los mares Rojo y de Arabia, así como por la intensa evaporación y los vientos monzónicos. La capa de la superficie es la más salobre y la que registra unas temperaturas más templadas que oscilan entre los 25 y los 31 ºC.

    Estas aguas constituyen el hábitat de un amplio y diverso abanico de especies marinas como sardinas, caballa, delfines, atún, tiburones, ballenas y langostas de roca. En torno al litoral costero del golfo se han establecido una serie de ciudades y pueblos que viven de la pesca de bajura y cuyas capturas se centran en las sardinas, el atún, el rey pescador y la caballa.

    El golfo de Adén representa una vía comercial de enorme relevancia por estar integrado en el trayecto comprendido entre el océano Índico y el mar Mediterráneo a través del canal de Suez.