Golfo de Guinea

    Golfo originado por una amplia cavidad en la costa occidental de África, bañada por las aguas del océano Atlántico, que abarca desde el cabo Palmas, al sur de Liberia, hasta el cabo López, en Gabón y cerca de la línea del Ecuador. En el golfo de Guinea finalizan su recorrido bastantes ríos, entre ellos, el Volta, el Senegal, el Ogooué y, el más importante de todos, el Níger, que da lugar a un gran delta en su desembocadura.

    Las similitudes geológicas y la flora existentes entre este sector del litoral africano y el brasileño, en el continente sudamericano, evidencian la teoría de que en los orígenes de la Tierra las dos masas continentales formaron un único cuerpo que quedó dividido posteriormente en dos continentes como consecuencia del choque entre las placas de la corteza terrestre.

    El golfo de Guinea alberga un arco de islas de origen volcánico, Bioko (antigua Fernando Poo), Sao Tomé y Príncipe y Annobón, jalonadas a lo largo de 724 kilómetros.

    Las aguas superficiales del golfo son cálidas y de escasa salinidad como consecuencia de las vertidas por los ríos que allí desembocan y de la elevada cantidad de precipitaciones que se registran a lo largo del litoral. Las aguas más profundas, en cambio, son más salobres y frías y están separadas de las anteriores por una estrecha capa acuática que no alcanza los 30 metros.

    La mayor parte de la costa del golfo de Guinea, excepto en Ghana y Senegal, presenta una estructura discontinua, con escasa profundidad, sin puertos naturales y bastante apartada de tierra firme por una serie de calas y lagunas cenagosas, factores que dificultan la actividad marinera para las gentes de estos dominios. La zona cuenta con importantes reservas de petróleo y mineral de metal.

    Durante los siglos XVII y XVIII estas costas fueron el centro de un intenso tráfico de esclavos muy transitado por los europeos.