El África subsahariana

La vasta región que comprende el centro y el sur de África también es conocida con el nombre de África subsahariana, puesto que se encuentra por debajo de la gran extensión desértica del Sahara. El Sahel es la zona de transición entre el desierto y el África tropical húmeda. La región subsahariana puede, a su vez, dividirse en varias unidades geográficas: el África central, el África del Sur, el África oriental y la isla de Madagascar.

El África subsahariana tiene un perfil étnico, cultural y religioso muy diferente al del África septentrional. La población de raza negra es mayoritaria al sur del Sahara, donde el islam comparte protagonismo religioso con otras creencias o, en algunas zonas, está completamente ausente. La predominancia de la raza negra ha hecho que también sea llamada África negra, aunque esta denominación esconde la existencia de comunidades blancas y de otras etnias no africanas en el extremo sur del continente.

La esclavitud y el colonialismo han marcado el destino de casi toda el África subsahariana. Esta herencia ha pesado de manera notable sobre las actuales naciones independientes de la región que, con alguna excepción, se encuentran sumidas en la miseria y el desgobierno.

Mapa físico del África subsahariana.

África central

La región del África central empieza en el cabo atlántico de Santa María, en la desembocadura del río Gambia. Prosigue hacia el este por el nacimiento del Níger, el norte del lago Volta y el último tramo del Níger. No obstante, el curso medio de este río, que traza una especie de V invertida, se encuadra en la región saheliana.

La única formación montañosa reseñable del oeste del África central es el macizo de Camerún, que penetra en el interior del continente desde la cabecera del golfo de Guinea y se prolonga en dirección contraria en un arco de islas que salpican el golfo: Bioko (Guinea Ecuatorial) y el archipiélago de Santo Tomé y Príncipe. El pico más alto de este macizo es el monte Camerún (4.070 m).

El África central occidental sólo cuenta con una formación orográfica de relieve, el macizo de Camerún, el cual se prolonga hasta el océano Atlántico. Allí forma un conjunto de islas de las cuales, la más destacable, es la de Santo Tomé (en la imagen).

Buena parte de la zona propiamente ecuatorial coincide con el curso medio del Congo (el río más caudaloso del continente, y el segundo más largo tras el Nilo) y el delta del Níger. El curso alto del Congo y su tramo final pertenecen a la zona tropical húmeda. Tanto el Níger como el Congo se asientan sobre sendas cubetas.

El límite meridional del África central se encuentra en torno al lago Kariba y el río Zambeze (en el que se encuentran las espectaculares cataratas Victoria), y el oriental en las tierras altas etíopes y el valle del Rift. Entre la cubeta del Congo y el valle del Rift se alzan los montes Mitumba. Al sur de la cubeta del Congo se levanta la meseta sudafricana. En ella nace el Kasai, uno de los afluentes más importantes del Congo. Otro importante río tributario del Congo es el Ubangui, que tiene su nacimiento en la parte septentrional de la cubeta.

Las cataratas Victoria, uno de los puntos más espectaculares del recorrido del río Zambeze. Este río marca el límite meridional del África central.

Clima, flora y fauna

El clima del África central es tropical húmedo o ecuatorial. Estas dos variedades climáticas presentan numerosas similitudes y se diferencian sobre todo en la cuantía y distribución de las precipitaciones anuales. Las temperaturas son muy altas a lo largo de todo el año, con una oscilación media anual que no supera los 3 °C.

Las precipitaciones son también muy elevadas: más de 2.000 mm de agua al año, aunque en las zonas tropicales se supera la cifra de los 2.500 mm. Las lluvias son bastante regulares: se reparten durante todo el año en la selva ecuatorial y se concentran en una época del año en la selva tropical. La humedad es muy alta en ambas zonas, sobre todo en la ecuatorial.

El paisaje propio de las zonas en torno al ecuador es la selva ecuatorial, caracterizada por la existencia de grandes árboles con frondosas copas que impiden la llegada al suelo de la luz del sol. Entre las especies arbóreas más frecuentes de este hábitat se encuentran la caoba, el ébano y el palisandro, que llegan a alcanzar alturas de hasta cincuenta metros. Los árboles ecuatoriales tienen largas lianas leñosas que se entremezclan y forman una tupida malla.

En los limos costeros de aguas salobres crecen los manglares, arbustos de densas raíces adaptados al medio acuático salino. La selva es menos espesa en las zonas tropicales húmedas, donde la irradiación del suelo es mayor. El sotobosque de la selva tropical está compuesto sobre todo por arbustos espinosos de hoja perenne. En la estación menos lluviosa, los árboles pierden sus hojas, generalmente pequeñas, y las hierbas se secan o desaparecen.

El África central es una de las regiones del mundo con una mayor biodiversidad, ya que son numerosas las especies de plantas herbáceas y también de animales, en particular, de insectos, reptiles y anfibios. Entre los mamíferos pueden destacarse las poblaciones de gorilas, chimpancés y leopardos.

Los chimpancés africanos conforman uno de los tres grupos principales de grandes simios, junto a los gorilas y los orangutanes. Chimpancés y gorilas tienen su hábitat natural en el África central.

El hombre y el medio

La población del África central es casi toda de raza negra. En la franja más septentrional son mayoritarias lenguas de la familia nilosahariana, como el hausa y el yoruba. Las principales lenguas nativas del resto de la región pertenecen a la familia lingüística bantú. El francés, el inglés y el portugués son idiomas oficiales en varios países, donde sirven de lengua franca entre sus distintas etnias o tribus. También hay una nación hispanohablante en el África ecuatorial: Guinea Ecuatorial. Las religiones mayoritarias son la musulmana, la animista y la cristiana.

La población del corazón de África se concentra principalmente a lo largo del curso bajo de los grandes ríos, así como en la fachada marítima atlántica. En esta región se hallan urbes como Abidján, Lagos, Duala, Kinshasa y Brazzaville. Las zonas selváticas se encuentran casi despobladas.

Aunque la población que vive en entornos urbanos ha aumentado en las últimas décadas, las tasas de urbanización siguen estando por debajo de la media mundial. La tasa de natalidad del África central es una de las mayores del mundo. Ello ha permitido un alto crecimiento vegetativo de la población, una de las más jóvenes del mundo; todo ello, a pesar del azote de enfermedades como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y la pervivencia de patologías endémicas como la fiebre amarilla o la malaria. La esperanza de vida en el África central se cuenta entre las más bajas del mundo, ya que no llega a los cincuenta años.

La agricultura de la región es de dos tipos. Por una parte se encuentran los cultivos agrícolas de subsistencia: cereales, mandioca, batata, etc. A ellos hay que añadir los cultivos propios de la llamada agricultura de plantación, destinados a la exportación, como cacao, café, tabaco y algodón. Estos últimos se localizan principalmente en las regiones costeras. Existe, por otra parte, una actividad ganadera de subsistencia y una cierta actividad pesquera en las aguas de los grandes ríos.

Dentro de la economía de subsistencia que impera en la región centroafricana, la pesca en los grandes ríos y lagos juega un papel fundamental.

El subsuelo del África central alberga grandes riquezas minerales. El país mejor dotado en este sentido es la República Democrática del Congo, que cuenta con yacimientos de diamantes, cobre, oro, manganeso, uranio, estaño, etc. La industria, muy reducida en toda la región, se limita a sencillas manufacturas y a un pequeño sector de transformación agropecuaria. El ámbito de los servicios también está muy poco desarrollado. El turismo tiene cierta importancia para algunos países como Senegal y Gambia. En el resto apenas existe infraestructura turística.

África del Sur

La meseta sudafricana se levanta en el extremo sur del continente. El desierto del Kalahari la divide en dos partes: la noroccidental y la sudoriental. La primera de ellas está separada del litoral atlántico por una estrecha franja litoral, que al sur conforma el desierto de Namibia. La segunda, de menor extensión, se precipita de manera abrupta hacia el litoral del Índico. Dentro de esta región natural se incluye no sólo a la república de Sudáfrica, sino también a Lesotho, Suazilandia, Botswana, Namibia, Angola, Zimbabwe y Zambia.

Los montes Drakensberg se extienden al este de la república de Sudáfrica, llegando a la frontera de este país con Lesotho. En esta cordillera abundan las formaciones de basalto, depositadas sobre capas de arenisca. El pico más alto del Drakensberg es el Thabana Ntlenyana, con 3.482 m.

En esta formación montañosa tiene su nacimiento una de las ramas del río Orange, que surca la zona sudoriental de la meseta antes de marcar los límites meridionales del desierto del desierto del Kalahari y desembocar en aguas atlánticas. El Kalahari, comprendido entre las cuencas del Orange y el Zambeze, es una de las extensiones desérticas más secas del mundo.

La meseta sudafricana está conectada con el valle del Rift a través del curso inferior del Zambeze. Otro río importante de la región es el Limpopo, que desagua en el Índico. El Gran Karroo, al sudoeste, es la zona mesetaria que se asoma al cabo de Buena Esperanza. En dicho cabo se encuentra la divisoria entre las aguas del Atlántico y el Índico.

El cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica. Este promontorio costero marca el extremo meridional de África y sirve de punto divisorio entre los océanos Atlántico e Índico.

Clima, flora y fauna

El clima del extremo sudoccidental de África es de tipo mediterráneo, al igual que al noroeste del continente. La franja litoral del sudeste, bañada por el Índico, cuenta con un clima oceánico. Al sudoeste, en el Kalahari, las condiciones climáticas son las propias del desierto.

En las zonas interiores de la meseta sudoriental, el clima es templado. Aquí los inviernos son relativamente fríos. En las alturas de las cordilleras del Roggeveld, al norte del cabo de Buena Esperanza, y del Drakensberg son frecuentes las nevadas invernales. El sur de la meseta noroccidental goza de un clima tropical seco; en el norte de esa parte de la meseta, el clima es tropical húmedo.

La región florística de El Cabo se extiende sobre el pequeño enclave sudafricano de clima mediterráneo. La mayor parte de esta zona está cubierta de fynbos, un tipo de matorral que cuenta con gran número de especies vegetales entre las que destaca la King Protea, flor nacional de Sudáfrica. La variedad y riqueza del fynbos es mayor en la zona occidental que en la oriental.

Ejemplar de King Protea, flor nacional de Sudáfrica. Las proteaceas forman parte del llamado fynbos, conjunto de matorrales que dominan el oeste de la región de El Cabo.

Casi toda la superficie boscosa del extremo meridional de África se halla en la llanura costera húmeda del Índico. Buena parte de los originarios bosques templados de la zona fueron talados en los últimos siglos, quedando sólo pequeños vestigios en la actualidad. Algunos árboles del primitivo bosque austral son el podocarpus o mañío y el laurel de El Cabo, especies protegidas actualmente por el gobierno sudafricano.

En las regiones tropicales de sabana, la flora está representada sobre todo por plantas y arbustos espinosos. Al norte se alza la selva tropical húmeda, cuya flora ya ha sido comentada en el apartado anterior correspondiente al África central. La fauna del sur del continente es muy rica en las zonas de sabana, en la que habitan mamíferos como leones, leopardos, jirafas, rinocerontes, impalas y antílopes.

El hombre y el medio

La población del sur del continente es mayoritariamente negra, aunque existen importantes minorías de origen europeo en la república de Sudáfrica, en Namibia y en Zimbabwe. Buena parte de esta población de raza blanca es de origen británico y neerlandés, aunque también viven individuos de origen francés, alemán (principalmente en Namibia), portugués, italiano, etc.

En la república sudafricana hay asimismo una comunidad india significativa. Entre los distintos pueblos de raza negra cabe destacar a los zulúes, xhosa, tswana, venda, sotho, ndebele, san y tsonga. En Sudáfrica, pese a la existencia en el pasado de un régimen de segregación racial, hay una minoría mulata digna de mención: son los llamados coloured.

Las lenguas más importantes de la región son de la familia bantú: xhosa, soto, zulú, etc. A ellas hay que sumar el inglés y el afrikaans. Este último es un dialecto neerlandés hablado por los boers, minoría sudafricana originaria de los Países Bajos. El inglés es lengua oficial en Sudáfrica, junto con el afrikaans y nueve lenguas nativas africanas. En Namibia, los pobladores de origen germano conservan el uso de la lengua alemana. Las religiones más profesadas por la población son el animismo, el cristianismo (tanto el protestantismo como el catolicismo), el hinduismo y el islam.

La agricultura de la fachada sur del continente es de tipo mediterráneo: cereales, vides, frutales, productos hortícolas, etc. El vino sudafricano es muy apreciado internacionalmente. Al norte se localizan algunas estepas modificadas por plantaciones de tamaño pequeño o medio; se cultiva algodón, café, tabaco, sorgo y cacahuetes. En esa zona es importante la actividad ganadera, por lo general de subsistencia, aunque en Zimbabwe existen grandes explotaciones ganaderas orientadas al mercado.

En cuanto al litoral índico, predominan los cultivos agrícolas de subsistencia. La pesca es una actividad notable en aguas de Namibia y Sudáfrica. El subsuelo del sur de África es rico en oro y diamantes, además de contar con otros minerales como el platino y el uranio.

Exceptuando la república de Sudáfrica, la industria es escasa o prácticamente inexistente. Las únicas zonas con una economía verdaderamente desarrollada son las situadas en torno a cuatro núcleos urbanos de la república sudafricana: Ciudad de El Cabo, Durban, Port Elizabeth y Pretoria-Johannesburgo. El tejido industrial es homologable al de cualquier país desarrollado.

Al igual que en el resto de África, la población del sur del continente es muy joven. Las tasas de natalidad son bastante elevadas. La población se concentra en los extremos sudoccidental (provincia sudafricana de El Cabo) y sudoriental (en torno a Port Elizabeth). La meseta noroccidental y el Kalahari son zonas muy despobladas. La densidad poblacional es mayor en el interior de la meseta sudoriental, aunque por debajo de la exhibida en los dos enclaves meridionales apuntados anteriormente.

El sida es un grave problema para el conjunto de la región. Esta enfermedad epidémica se cuenta entre las principales causas de muerte de la población joven sudafricana. El extremo sur del continente es la región africana con unas mayores diferencias económicas y sociales. Mientras que la población sudafricana blanca tiene un nivel de vida equiparable al de la clase media de los países más avanzados del mundo, la mayoría de los sudafricanos de raza negra viven sumidos en la pobreza.

Ejemplo de las precarias condiciones de vida de muchos sudafricanos negros es el miserable barrio de Soweto, enclavado junto a la próspera ciudad industrial de Johannesburgo. No obstante, el desmantelamiento del régimen de segregación racial o apartheid a principios de la década de 1990 ha supuesto un notable avance para la población mayoritaria de raza negra.

África oriental

El valle del Rift, la depresión más extensa de la Tierra, se adentra en Eritrea procedente de la vecina península arábiga. Ya en suelo africano, divide en dos mitades el macizo de Etiopía. Al noroeste de dicho macizo se encuentra el lago Tana, que alimenta con sus aguas al Nilo Azul. En esa misma zona se alzan las montañas Semien, donde se levanta el pico Ras Dahan (4.620 metros).

Vista del Rift oriental. El Rift es la depresión más grande del planeta y marca la orografía de la región oriental africana.

El valle del Rift se bifurca al este del continente africano, dando lugar al Rift occidental y el Rift oriental. El primero se encuentra bordeado por formaciones montañosas importantes, como los montes Virunga y Mitumba y la cordillera del Ruwenzori. Sobre el Rift occidental se asientan lagos como el Tanganica, el Kivu y el Alberto. Por su parte, el lago Victoria (segunda extensión lacustre de agua dulce más grande del mundo) se halla entre el Rift occidental y el oriental.

El Rift oriental contiene lagos de menor extensión y profundidad, de los que el más notable es el Turkana. Al este del Rift oriental se alza el macizo volcánico del Kilimanjaro, con sus dos picos Kibo y Mawenzi. El primero de ellos, con sus 5.889 metros, es el más alto de África. También en esta zona se encuentra el monte Kenia (5.184 metros). El cuerno de África, al este del macizo etíope, está formado por tierras altas al norte y una amplia llanura costera al sur. Esta planicie litoral se prolonga hasta Tanzania, donde la costa empieza a ser más estrecha.

Una manada de ñúes pasa frente a la silueta del Kilimanjaro. Con sus 5.889 metros, el macizo volcánico del Kilimanjaro alcanza la mayor altura del continente africano.

Clima, flora y fauna

El clima de gran parte de la región oriental de África es tropical húmedo, aunque modificado por la altura. Ello hace que en las zonas montañosas las condiciones climáticas pasen a ser templadas. En algunas cumbres, como las del Kilimanjaro, existen nieves perpetuas.

Existen dos estaciones lluviosas en la sabana: entre octubre y diciembre, y entre abril y junio. Las precipitaciones suelen ser vespertinas y muy fuertes. Los meses de febrero y marzo son los más calurosos, aunque la insolación es muy alta a lo largo de todo el año. En el interior del cuerno de África, el clima es tropical seco. El litoral del Índico es desértico en la franja norte y tropical en el sur, que se encuentra sometido al efecto de las brisas marinas.

Buena parte de las especies vegetales y animales de esta región son las propias del ámbito de la sabana. En lo que respecta a la flora, hay que destacar las acacias y los baobabs. Predominan asimismo las hierbas de gran altura, principalmente gramíneas. Dentro de la fauna se hallan diferentes especies de mamíferos herbívoros (gacelas, cebras, búfalos, jirafas), así como de carnívoros predadores de los anteriores (leones, leopardos, guepardos) y de carroñeros (hienas). Dado su porte y constitución, los mayores mamíferos herbívoros (elefantes y rinocerontes) están libres del ataque de predadores.

Los humedales de África oriental son escenario de la migración anual de millones de aves, entre las cuales figuran los flamencos. En las zonas altas se encuentran algunas especies amenazadas como los gorilas de montaña. Entre las poblaciones de insectos se cuentan las termitas, los saltamontes y las hormigas. Las galerías construidas por las termitas permiten airear el suelo de la sabana, frenando de ese modo la acumulación de arcilla. También son reseñables las poblaciones de reptiles, como lagartos y serpientes.

El hombre y el medio

La población del este de África es mayoritariamente negra, aunque ofrece ciertas singularidades. Algunas zonas costeras han asistido a un mestizaje entre la población nativa negra y los árabes. La huella étnica y cultural árabe es particularmente visible en la isla de Zanzíbar, perteneciente a Tanzania.

El colorido de los trajes y tradiciones de los masai (en la imagen), los ha convertido en una de las etnias más reconocidas de África oriental si bien son minoría respecto a los pueblos bantúes.

Por otra parte, etíopes, eritreos y somalíes son pueblos nilóticos, al igual que otros grupos humanos de la región como los masai, los tutsi o los turkana. Los nilóticos se diferencian del resto de los africanos negros por su gran altura y su pronunciada dolicocefalia (cara más larga que ancha). Pese a la significativa huella nilótica, la población negra del este de África es en su mayoría bantú.

La religión más profesada en el África oriental es la islámica, aunque también hay comunidades cristianas significativas en algunos países (sobre todo en Etiopía, donde se mantiene el rito ortodoxo). Los cultos animistas perviven en toda la región.

El inglés es lengua oficial en varios países de la zona. Otro idioma importante es el swahili, de la familia bantú aunque influido por el árabe. El swahili, hablado como idioma vernáculo en parte de Kenia y de Tanzania, se ha convertido en lengua franca de todo el África oriental. Cabe destacar asimismo otras lenguas bantúes como el kikuyu de Kenia. En el extremo nordeste se hablan idiomas cusitas (somalí, galla) y semitas (árabe, amárico).

Las zonas más pobladas del África oriental son la región de los Grandes Lagos (en particular, el este de Ruanda y de Burundi), el polo urbano en torno a la capital keniana Nairobi, la franja litoral meridional frente a la isla de Madagascar y otra franja que va desde la capital etíope Addis Abeba hasta el litoral central de Eritrea.

La población se ha disparado debido al descenso registrado en la mortalidad, gracias a la generalización de los avances médicos, y al fuerte crecimiento de la natalidad. No obstante, al igual que otros países africanos, las naciones del África oriental hacen frente a la epidemia del sida, cuya incidencia en la población, contando no sólo el número de enfermos, sino también el de portadores del virus de inmunodeficiencia humana (vih) es muy alta.

La gran densidad poblacional en la región de los Grandes Lagos ha sido señalada como una de las causas de los sangrientos conflictos que han tenido lugar allí en los últimos lustros: el más grave ocurrió en 1994, cuando se produjo en Ruanda un auténtico genocidio de la minoría tutsi a manos de los hutus (pueblo bantú de Ruanda, Burundi y otros países de la zona). Las guerras, tanto en la región de los Grandes Lagos como en Somalia, Etiopía y Eritrea, han causado un gran flujo de refugiados.

La región de los Grandes Lagos se caracteriza por una alta densidad demográfica, lo que ha provocado numerosas crisis humanitarias a causa de las hambrunas y las guerras intestinas. En la imagen, mercado de un poblado de Burundi.

También las recurrentes sequías en la zona del nordeste han empujado a muchos de sus pobladores a dejar sus hogares, con el consiguiente problema humanitario. Por ello, el África oriental es una de las zonas del mundo donde tiene una mayor presencia la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, por sus siglas en francés).

Buena parte de la agricultura de la zona consiste en cultivos de subsistencia (sorgo, mijo) desarrollados sobre todo en bosques y sabanas modificados. También hay pequeñas plantaciones en estepas modificadas por la mano humana. La agricultura de plantación, destinada a la exportación, se basa fundamentalmente en el café, el té, la caña de azúcar y los frutos tropicales.

El café es una especie originaria de Etiopía, desde donde se difundiría a todo el planeta. Originario del extremo oriente asiático, el té fue introducido con éxito en el este de África por los británicos: algunos suelos de la región presentan excelentes condiciones para su cultivo. El sudeste de Etiopía y el interior de Somalia son tierras no cultivadas en las que pasta una ganadería nómada, sobre todo de vacas y cabras.

Hay que señalar la pesca en aguas del Índico, una actividad vinculada principalmente al autoconsumo. Los recursos minerales y energéticos son muy escasos en toda el África oriental. La industria es también muy escasa, limitada prácticamente al sector textil y a la transformación de productos agropecuarios. Addis Abeba, Nairobi y Kampala son los principales centros industriales. El turismo es un sector con un cierto desarrollo en Kenia, Uganda y la isla tanzana de Zanzíbar.

La isla de Madagascar

La isla de Madagascar, suelo del estado homónimo, se levanta frente al litoral sudoriental de África. La isla, que dista del continente unos 700 km, cuenta con cinco grandes regiones geográficas: la costa oriental, el macizo de Tsaratanana, las tierras altas del centro (con alturas comprendidas entre los 800 y los 1.800 m), la costa occidental y el sudoeste. Los principales ríos del país fluyen desde las tierras altas centrales, bien hacia el litoral occidental o al oriental. Los ríos que desaguan al este son más cortos e impetuosos que los que lo hacen al oeste de la isla.

El clima de Madagascar es tropical en las zonas costeras, templado en las regiones del interior y muy árido al sur. La posición sobre el océano del anticiclón del Índico marca las condiciones climáticas de la isla, que cuenta con dos estaciones: una calurosa y lluviosa entre los meses de noviembre y abril, y otra seca y más fresca entre mayo y octubre. Las mayores precipitaciones tienen lugar en la costa oriental, que es además la zona de la isla más expuesta a los efectos destructivos de los periódicos ciclones.

Dado su aislamiento geográfico durante millones de años, Madagascar cuenta con una flora y una fauna únicas en el mundo. La flora es muy rica, con presencia de bambúes, orquídeas, ravenalas, palisandros, cactus, pandanus, palmeras y rafias, entre otros. Uno de los símbolos de la isla son los monumentales baobabs, de los que hay seis especies diferentes por sólo una en todo el continente africano.

El aislamiento geográfico de Madagascar hace de esta isla el equivalente africano de las Galápagos. En ella se pueden encontrar numerosas especies únicas como es el caso de los lémures.

A diferencia de lo que ocurre en el vecino continente, en la isla no existen grandes mamíferos herbívoros o carnívoros. Entre los numerosos endemismos de la fauna malgache se encuentran unas tres mil especies de mariposa, diferentes tipos de lémures, unos primates de ojos brillantes y cola larga considerados prosimios, y buen número de anfibios, reptiles y pájaros.

La actual población malgache es mayoritariamente de procedencia malaya, lo que hace que la isla se encuentre étnica y culturalmente más cerca del extremo sudoriental de Asia que de la vecina África. Más de la mitad de los habitantes de Madagascar profesan cultos religiosos tradicionales importados del archipiélago malayo.

El culto a los muertos es muy importante en la tradición religiosa malgache. El resto de los habitantes de la isla son mayoritariamente cristianos, divididos en partes casi iguales entre católicos y protestantes. Existe también una pequeña minoría musulmana. Las lenguas oficiales de Madagascar son el malgache (idioma emparentado con el malayo) y el francés.

Madagascar es el principal productor mundial de vainilla. También se dan cultivos de café, caña de azúcar, coco, arroz, tapioca, plátanos, etc. La isla cuenta con minas de titanio, cromo y níquel. La industria, muy poco desarrollada, se limita prácticamente a la fabricación de textiles y a la transformación agroalimentaria. El territorio malgache afronta un grave problema de desertización, consecuencia de la tala masiva de árboles que ha sufrido en las últimas décadas.