Calendario

    Un calendario puede definirse como un sistema de referencia del tiempo, ordenado normalmente en días que se agrupan en unidades de superior duración, como meses y años. El manejo de un calendario permite fijar días específicos para los acontecimientos civiles y religiosos de interés común, con lo cual facilita la organización de las sociedades y la mejora de sus actividades productivas.

    El desarrollo histórico de los calendarios se remonta a las primeras civilizaciones. Existe constancia de un calendario complejo entre los antiguos egipcios, mientras que durante el imperio romano se puso en práctica el denominado calendario juliano, que estuvo en uso en Europa occidental durante más de 1.500 años. Este sistema presentaba algunas imprecisiones, en particular por el cómputo de los años bisiestos, que fueron revisadas y modificadas a raíz de la reforma del calendario gregoriano, que ha sido adoptado de forma casi universal y sigue usándose en la actualidad.

    El calendario gregoriano ha recogido la herencia de los desarrollados con anterioridad. De esta forma, constituye una combinación de las mediciones de los ciclos solar y lunar. Las fechas del calendario se repiten cíclicamente cada año, que tiene 365 días. Sin embargo, para ajustar perfectamente el año del calendario al ciclo anual solar, que es de aproximadamente 365,25 días, se añade cada cuatro años un día más al año (el 29 de febrero), con algunas excepciones que vienen a incluir un ajuste fino para acompasar el calendario civil y el astronómico. Cada año, por otra parte, se divide en doce meses de unos treinta días de duración, claramente inspirados en el ciclo de las fases lunares (casi 28 días).

    El gregoriano toma como fecha de referencia para el cómputo de años el año oficial del nacimiento de Jesucristo. Otras culturas y religiones han adoptado su propio hito de referencia, como es especialmente notorio en los países musulmanes. Éstos se rigen por un calendario diferente, que sitúa su año de origen en el episodio histórico de la Hégira o emigración que de La Meca a Medina realizó el profeta Mahoma para escapar de la persecución religiosa. Este acontecimiento sucedió en el año 622 del calendario cristiano.

    Además, el calendario musulmán maneja doce meses exclusivamente lunares, que alternan 30 y 29 días y se inician aproximadamente con la luna nueva. En consecuencia, el año suma 345 días, con algunos ocasionalmente prolongados un día más. Ello implica que las fechas de inicio y fin de las estaciones cambian de un año para otro, hasta completar un ciclo de 32 años y medio al cabo del cual vuelven a coincidir.