Lengua

La lengua es el sistema de signos que utiliza una comunidad humana para comunicarse. Materializa la facultad del lenguaje y posibilita la comunicación entre las personas de una misma comunidad idiomática.

Las lenguas se utilizan por la vía oral aunque se pueden perpetuar mediante la escritura, es decir, se convierten en idiomas, según algunos lingüistas. Las lenguas están formadas por signos que contienen grupos de sonidos y que remiten a la idea de alguna cosa. Por ejemplo, al emplear el signo lingüístico casa, formado por el grupo de sonidos /kása/, se intenta reproducir la idea del edificio, es decir, de la casa en sí.

Se establece una serie de reglas que marcan la relación entre los diferentes signos de una lengua. Por ejemplo, que el sustantivo concuerde con el artículo en cuanto a género y número. Este conjunto de normas que rige la relación entre los signos es la gramática. Cada lengua, por tanto, es un sistema que consta de un conjunto de signos lingüísticos y una serie de reglas que se aplican en la combinación de esos signos.

A pesar de que la lengua es conservadora y muestra cierta resistencia a ser modificada, está sujeta a un constante proceso de cambio. Su principal rasgo es que es oral y se compone de diferentes sonidos llamados fonemas (24 en la lengua española), que combinados entre sí producen los diversos mensajes. Además, la lengua tiene unas estructuras sistemáticas que la regulan y que se deben adquirir cuando se aprende, ya que no es algo innato. Por último, otra característica de la lengua es que es lineal, ya que sus unidades se manifiestan en una estructura que sigue un orden, dando lugar a una cadena hablada.

Niveles del uso de la lengua

Los hablantes de una lengua utilizan un abanico de registros o variedades del idioma en función del tipo de interlocutor con el que conversan o de las circunstancias en las que se produce el acto comunicativo. Por ello, no se utilizan las mismas expresiones en una conversación con amigos que en una declaración ante un juez. Ese conjunto de palabras específicas de cada uso de la lengua constituyen niveles léxicos, agrupaciones homogéneas que establecen los diferentes tipos de usos lingüísticos. Hay un nivel de la lengua oral y otro de la lengua escrita, así como niveles cultos, familiares, especializados, literarios o jurídicos, entre otros. Todos ellos surgen de la base de una lengua común, ya que sin ella no sería posible la comunicación, pero poseen particularidades en cuanto al tipo de vocabulario o léxico empleado. Un indicativo de poseer un nivel cultural elevado es la capacidad de pasar sin dificultades del uso de un nivel a otro. Por el contrario, cuanto menor sea la cultura del hablante, más utiliza el nivel vulgar sin saber cambiar a otros registros.

Nivel culto

Las palabras patrimoniales, las que existen en cada idioma desde sus orígenes, se encuentran en todas las lenguas. En el idioma español, palabras como gallo o mesa, eran ya utilizadas por los romanos y con el tiempo sufrieron un proceso de evolución fonética hasta llegar a su forma actual. Otros grupos de palabras se fueron introduciendo en la lengua a lo largo de la historia debido a la necesidad de utilizar nuevos vocablos para referirse a conceptos que no podían reflejarse con una palabra patrimonial. Este tipo de palabras introducidas posteriormente son los cultismos y la mayoría tienen su origen en el latín o el griego, de los que conservan una forma similar. Algunos ejemplos son “convexo” o “inocular”. Estos cultismos no son exclusivos de las personas cultas, ya que hay muchos que se utilizan en la lengua común, como “alumno” o “colocar”. Sin embargo, es cierto que los hablantes con mayor cultura usan mayor cantidad de cultismos.

Nivel técnico

La terminología propia de cada ciencia y cada oficio está formada por tecnicismos. Son palabras que designan objetos o conceptos específicos, por lo que suelen ser utilizados por los usuarios especializados y no es frecuente que se introduzcan en la lengua habitual. De esta forma, se distinguen tecnicismos médicos (hidrofobia, estetoscopia), químicos (protóxido, bisulfito) o periodísticos (lead, box, despiece, ladillo), entre otros. Por último, hay que indicar que la mayoría de los tecnicismos científicos existentes son cultismos.